SER COLOMBIANO

Si queremos superar la crisis que atraviesa el país, tenemos que tomar en serio el ser colombianos. No existe una Colombia, sino muchas. Nos encontramos fragmentados territorial, cultural, económica y sentimentalmente. No tenemos una causa común por la cual luchar y morir, si fuese necesario.

05 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

El colombiano es el menos patriota de los pueblos hispanos. No tenemos espíritu de unidad, de solidaridad, de Patria. Si la mitad de los colombianos no ha huido, no es por amor a la Patria sino porque no ha tenido con qué. De lo contrario, la fuga, no ya de la Patria, sino de este campo de batalla, sería masiva, millonaria: quedarían los guerrilleros solos, repartiéndose el escaso botín.

No existe conciencia de pertenencia a una Patria común. Los mexicanos, los venezolanos y los ecuatorianos, por citar unos pocos, son patriotas hasta los tuétanos y no se les ocurre huir en desbandada, atravesando una situación igual o peor. Es cierto que el anhelo común por la paz nos empieza a hacer sentir colombianos. Pero nos falta mucho.

Tenemos que empezar por hacernos solidarios. Colombia no es la sumatoria de muchas individualidades. Colombia no existe como un hogar común, porque se encuentra fragmentada en diez o más subculturas; además, en ricos y pobres, buenos y malos, guerrilleros y paras , profesionales y pueblo, y así por el estilo. Y, peor aún, porque nos sentimos distintos y separados del resto del mundo, como si la droga, la violencia y el crimen figuraran como sambenitos exclusivos de Colombia. En todo país se cuecen habas.

En Colombia decía sabiamente María Isabel Patiño el domingo pasado hemos olvidado la naturaleza de la condición humana y estamos convencidos de que somos los más malos, los más violentos, los más reprochables, que merecemos el desprecio del mundo.

Alto ahí! Somos seres humanos amasados con el mismo barro de los demás pueblos del mundo. Lo que nos falta es convicción y orgullo de ser colombianos para luchar por una causa común: hacer Patria, si queremos sobrevivir, trabajar y ser felices. Estos dones no llueven del cielo sin esfuerzo común. Hay que conquistarlos! Tenemos que empezar por superar elitismos, discriminaciones y odios, que nos fragmentan y destruyen. Necesitamos hacer Patria, empezando por ser y sentirnos hermanos, solidarios unos de otros, compartiendo su suerte, su dolor y pobreza como nuestros.

Tenemos que ejercer el ser colombianos o nos hundimos. Si el banquero y el empresario creen que toda la riqueza nacional les pertenece, dejando caer chichiguas de sus mesas y banquetes a los millones de asalariados, pueden estar ciertos de que no están haciendo Patria y de que cuando esta caiga, su ruina será peor que la de los pobres.

Si los políticos y funcionarios públicos siguen desangrando y despilfarrando el fisco nacional, que empiecen por sentirse apátridas, autores principales de la crisis económica que sufre el país.

Si el rico se siente diferente del pobre y no pasa de tirarle una vil moneda por la ventanilla de su lujoso automóvil antes de que el semáforo se ponga en verde, no está haciendo Patria. Tiene que dar trabajo, pagar bien a todos los empleados, saludarlos y tratarlos como hermanos.

Si el universitario y el profesional se sienten de una casta superior a la de su hermano analfabeta, a quien miran tan solo como objeto de explotación, sepan que están muy equivocados. No están haciendo Patria. Deben tratar de igual a igual a la secretaria, al ascensorista, al basuriego y al gamín.

Si el ciudadano se siente el bueno de la película, distinto del guerrillero, del para y del corrupto en parte he incurrido en esta segregación: mea culpa, de todo corazón, no está haciendo Patria, sino que está ejerciendo un fariseísmo separatista, suicida y destructor.

En esta crisis, todos somos culpables. Asumamos la condición humana con todo lo bueno y lo malo que la marca, aquí y en la Patagonia. Tratemos de romper discriminaciones que nos desunen y debilitan.

No huyamos. No saquemos capital. Demos trabajo, tratemos a todo prójimo como hermano.

Si queremos superar la crisis, y tenemos que superarla!, ejerzamos con identidad y con orgullo el ser colombianos

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