FARC CONTROLAN MI VIDA

FARC CONTROLAN MI VIDA

Cuando uno acepta pagarles la vacuna , establece con ellos una relación de arrendador y arrendatario. Cada vez saben más de uno, terminan metidos en su casa, le manejan su vida sutilmente y el pago ni siquiera sirve para espantar la amenaza del secuestro.

05 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

Al principio, cuando le confirman que la plata llegó a su destino, uno está feliz y les agradece que le den la oportunidad de pagarles. Se siente vacunado contra la enfermedad. Pero, luego, ve que está cayendo en un remolino sin fondo, cada vez le pueden pedir más y en cualquier momento pueden secuestrarlo a uno o a alguien de su familia .

Con esas palabras, mezcla de resignación y de rabia acumulada, un industrial bogotano que desde hace dos años vive la angustia diaria de saberse extorsionado por el frente 51 de las Farc contó su historia. Su nombre se omite por razones de seguridad.

Cada vez más, él teme que, pese a que ha pagado 40 millones de pesos (20 millones por año), lo secuestren, como les sucedió a los dos ganaderos que se les volaron a las Farc en Cundinamarca hace unos días. Ellos le pagaban al frente 22 y fueron secuestrados por el 42.

Volver a empezar El industrial hace su relato en el momento en que se prepara para recorrer de nuevo el inquietante camino de verificar la identidad de los extorsionistas. Hace dos años, tuvo que hacerlo para establecer si la carta a máquina que recibió y las llamadas que la siguieron provenían, efectivamente, del frente 51, y si su interlocutor era su comandante, Miller Perdomo.

Ahora, cuando Perdomo está muerto y las llamadas se han intensificado, tiene que andarlo de nuevo.

La primera vez tardó seis meses en hacerlo. Fue el tiempo en que él y otros cinco industriales extorsionados estuvieron a punto de quebrarse. Mi primer error fue pasar al teléfono. A uno lo llaman todas las semanas para presionarlo. Esos tipos son más persistentes que un vendedor de alfombras. Nos la pasábamos llamando a las casas a averiguar por la familia y pensando qué voy a preguntar en la próxima llamada?, será que la embarré porque dije lo que no tocaba?, me irá a pasar algo? .

Al principio, se resistía a creer que la guerrilla estuviera extorsionando en Bogotá y por eso pensó que se trataba de delincuentes comunes. Pero la insistencia de los extorsionistas lo llevó a iniciar una persistente búsqueda de pistas o de datos que le permitieran confirmarlo.

Por eso, ese primer semestre fue la época en que se pasaba los días buscando contactos con ex secuestrados, estuvo en la Fundación País Libre y se reunió con el humorista Jaime Garzón, porque supo de sus gestiones humanitarias ante las Farc a favor de secuestrados. Con ellos logró establecer preguntas que solo Miller podía contestar, lo que le permitió disipar sus dudas. Muchos de los interrogantes tenían que ver con nombres.

Farc van seguras Por intermedio de Garzón, inició su recorrido por las oficinas de las autoridades; llegó al Zar Antisecuestro, habló con agentes del Gaula y con el Das...

Pero uno sale con las manos vacías. Me confirmaron que las Farc sí estaban extorsionado en Bogotá, pero en algunas oficinas me dijeron que no había de qué preocuparse porque estaban llamando por listado telefónico y era poco probable que cumplieran sus amenazas. Me dieron a entender que no pueden hacer nada, pese a que organismos como el Gaula están trabajando con seriedad. Uno encuentra que no hay coordinación entre las entidades. La extorsión no es un problema que les preocupe tanto, porque están atiborradas de otros mucho más grandes .

De esas conversaciones, sacó una conclusión sabia : lo mejor es tratar de arreglar el problema directamente con las Farc, porque ellas no corren ningún riesgo, las llamadas las hacen desde su zona de influencia, en este caso Usme y el Sumapaz, a través de celulares clonados, y los pagos hay que hacerlos en esa zona, donde el Gobierno no puede intervenir.

Por eso decidí pagar, porque entendí que el Estado no puede hacer nada y la posibilidad de que me pasara algo a mí o a mi familia era muy alta. No pagar era decir llévenme .

Sin embargo, ahora siente que esos cuarenta millones no son suficientes para garantizarle tranquilidad. Después del pago, la frecuencia de las llamadas disminuye, pero se intensifica cuando se avecina un nuevo año. Tras la muerte de Miller, están volviendo a llamarme mucho. Ni siquiera sé si realmente es el frente 51 y si quienes llaman están autorizados para pedir la plata .

Su angustia, entonces, ahora que Jaime Garzón fue asesinado, es cómo reconstruir la confianza que logró con Perdomo. En estos dos años, aprendió a creer en la seriedad de su palabra y en que respetarán las garantías que les dan a los que pagan. Estas incluyen una frecuencia de radio para que, en caso de una pesca milagrosa los guerrilleros confirmen que hicieron la contribución y los dejen libres.

En lo que no cree es en los ideales revolucionarios y de justicia social que argumentan los guerrilleros para justificar la extorsión. Lo que los mueve es el ansia de poder. Con el boleteo están logrando lo que no han logrado con las armas. A bala, no van a ganar ni a perder, pero con el boleteo sí, porque cuando dentro de dos años tengan a 500 mil o a un millón de personas colaborándoles, serán verdaderamente otro gobierno .

Rabia acumulada Estos dos años también le han servido para llenarse de motivos para sentir rabia porque le quitaron su tranquilidad y la de su familia; rabia porque tiene que pagar impuestos al Gobierno y a la guerrilla; rabia porque él, que soñaba con ver crecer sus negocios, está empezando a desmontarlos: ya despidió a 100 de los 400 empleados y aspira a dejar solo 150; rabia porque si lo siguen extorsionado, tendrá que irse a empezar de nuevo en un país vecino, como ya lo hicieron al menos 4 de los 20 boleteados que conoce.

Pero, sobre todo, rabia contra el Gobierno, porque no le pone bolas al asunto y está dejando crecer este delito. Creo que Andrés Pastrana debería nombrar un peso pesado para atender extorsión y secuestro, y para ejecutar políticas, en lugar de tener un Zar Antisecuestro que, como el de hoy, solo puede recibir a los familiares de las víctimas para oír sus quejas .

Las cifras de la extorsión La extorsión en Colombia recauda más de 800.000 millones de pesos y se está convirtiendo en un negocio ilícito más rentable que el secuestro, según cálculos oficiales y de los gremios.

Las autoridades recomiendan no pagar, porque hacerlo es la antesala del secuestro.

Las demandas de dinero se hacen por teléfono, por carta, e inclusive por Internet.

En Bogotá, los frentes 42, 51 y 53 de las Farc son responsables del 80 por ciento de las extorsiones. Las otras provienen de delincuentes comunes o cascareros .

Desde enero y hasta mediados de agosto, los Gaula recibieron 936 denuncias de extorsión, capturaron a 708 extorsionistas e impidieron que los ciudadanos pagaran 15 mil millones de pesos. Las autoridades creen que solo se denuncia el 10 por ciento de los casos.

Por autores, el Gaula militar ha establecido que 254 provienen de delincuentes comunes, 36 son de las Farc, y 10 del Eln. En los demás, no hay identificación.

Los gremios más afectados son los comerciantes y los ganaderos.

El año pasado, estos últimos pagaron 104.222 millones de pesos, según cifras de Fedegán. En la zona del despeje, les cobraron hasta 10 mil pesos por res.

En caso de extorsión, puede denunciar a los teléfonos 3380621 y 2225676 y 2218890, del Ejército; 4287988, del Das; 112 de la Policía, y 5702000, de la Fiscalía.

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