LA CRISIS, UN MOTOR PARA EL CAMBIO EMPRESARIAL

LA CRISIS, UN MOTOR PARA EL CAMBIO EMPRESARIAL

No en vano por estos días se han puesto de moda frases como las crisis están llenas de oportunidades o empresa que supera una crisis sale fortalecida .

20 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

Expertos en manejo de estas situaciones han confeccionado sus propias teorías al respecto y han montado toda una estrategia gerencial alrededor de las alternativas que pueden seguir los líderes empresariales para hacer frente a la recesión.

Sacar jugo de las adversidades por las que actualmente atraviesan las organizaciones debido a la crisis, es la premisa fundamental de estos optimistas rabiosos .

Para los académicos estudiosos de esta problemática las crisis ya hacen parte de la cotidianidad de las empresas y de su manejo depende, el que se conviertan en enfermedades o en motores de cambio para las organizaciones.

Entidades como la Universidad Católica en Colombia, han organizado un diplomado sobre el tema en el cual buscan reunir la visión de empresarios, académicos, psicólogos y analistas, con el fin de ofrecer salidas a los directivos y evitar la quiebra de más industrias y organizaciones productivas.

Reconocer Entre las premisas que tienen en cuenta los expertos en el tema figura que, al igual que ocurre con los problemas personales, las crisis de las empresas se deben exteriorizar.

En la mayoría de las ocasiones los gerentes se niegan a reconocer la mala situación de sus empresas o buscan esconder, por orgullo o por una táctica errónea, la realidad de su organización.

Esto sólo contribuye a agravar la enfermedad, mientras que si las crisis se diagnostican a tiempo, tal como ocurre con los males corporales, es posible encontrar sus causas y pararlas a tiempo.

Las crisis se gestan como gérmenes, que bien tratadas en su etapa de gestación se pueden extinguir, o, si fuere el caso, sacarles su mejor provecho produciendo los cambios que ellas demandan , afirman los organizadores del diplomado mencionado.

No sólo plata Culpar a la situación económica del país o a la caída de la demanda (factores externos) es una fórmula fácil y recurrente en estos casos puntuales.

Sin embargo mirar al interior de las organizaciones, es la mejor fórmula para reconocer qué está fallando realmente y qué se puede corregir.

Por eso un buen diagnóstico es básico, ya que inyectar efectivo en una empresa en crisis, no siempre es la solución adecuada y no dará buenos resultados si no se corrigen sus desarreglos estructurales.

Para quienes estudian esta problemática generalmente las empresas confunden los efectos con las causas cuando hacen un análisis de su situación. Por ello atribuyen como causa principal de dichos traumatismos las deficiencias de efectivo o capital de trabajo.

No obstante, toda crisis empresarial tiene entre sus causas los desequilibrios en su interior, por lo que estas coyunturas son fundamentales para reconocer fallas en los procesos, en la administración, en los sistemas de mercadeo o en el modelo de dirección, que demandan ser modificados por el bien de las organizaciones.

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