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INDÍGENAS DE CHOCÓ CAMBIAN UN BOSQUE POR UNA MOTOSIERRA

INDÍGENAS DE CHOCÓ CAMBIAN UN BOSQUE POR UNA MOTOSIERRA

Una de las tutelas más extrañas en la historia de las que se interponen en favor del medio ambiente se notificó para llamarle la atención por igual a la parte y a la contraparte: una empresa maderera, una corporación regional y una comunidad indígena fueron prevenidas para no volver a depredar, por acción u omisión, un bosque en el Chocó. La notificación de la segunda instancia se realizó hace dos días por parte del Tribunal Judicial de Antioquia.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
31 de marzo 1993 , 12:00 a. m.

Todo comenzó cuando el Juez Tercero Agrario de Antioquia falló en primera instancia en favor de la comunidad indígena de Chageredó (Chocó), cuyos derechos fundamentales fueron violados por la destrucción indiscriminada e ilegal de 4.000 hectáreas de bosque húmedo tropical pertenecientes al resguardo indígena de esa comunidad.

Las explotaciones forestales se realizaron entre junio de 1988 y noviembre de 1990, dentro y en la zona de influencia del resguardo emberá-catío (etnia a la que pertenece la comunidad afectada) del río Chageredó, ubicado en la cuenca hidrográfica del río Atrato.

Los Chageredó estuvieron representados por la Fundación para la Defensa del Interés Público (Fundepúblicos) y por la Organización Indígena de Antioquia. La tutela afectó a la Corporación Nacional para el Desarrollo del Chocó (Codechocó), entidad que hace las veces del Inderena en la región, y a la empresa Maderas del Darién (Madarién).

De acuerdo con los hechos considerados por el primer fallo del pasado 24 de febrero, un maderero nativo de la región, Reinerio Palacios, fue quien realizó la explotación de madera a suelo raso, utilizando maquinarias tales como buldózeres, retroexcavadoras, palas, remolcadores y demás, para luego venderle la madera a Madarién.

Se vinculó al fallo a Codechocó porque, según el documento, no exigió el cumplimiento de los requisitos legales antes de iniciarse las explotaciones, ni durante ellas, ni después, por lo cual lo acaecido en Chageredó no ha sido dimensionado en sus repercusiones ambientales ni se han aplicado los correctivos pertinentes .

Adicionalmente, de acuerdo con Fundepúblicos, Codechocó solo intervino hasta 1991 cuando dictó una resolución que sancionó únicamente a Reinerio Palacios como persona natural y le impuso algunas obligaciones.

La negligencia y omisión en el cumplimiento de sus funciones dice el fallo al referirse a Codechocó logró que Madarién, a través de su contratista en el Atrato Medio, extrajera impunemente preciadas y valiosas maderas de los bosques del resguardo, sin beneficio alguno para la comunidad que lo habita, pero sí causándole grandes destrozos en el medio ambiente natural .

La gravedad radica en que la tala afectó considerablemente a la comunidad, porque su economía de subsistencia se deriva de la combinación de actividades como la cacería, la pesca, la recolección de frutos silvestres, el cultivo de algunas especies vegetales y la cría de algunos animales domésticos. Todo ello se trastocó al destruirse el ecosistema natural del que se proveen, ya que la devastación disminuyó incluso a los animales de monte.

Aunque el impacto es peor: Se disminuyó también la provisión de pescado por los efectos derivados de la deforestación sobre los ríos y por la sobreexplotación de las cuencas; efectos detectados en el territorio y en la comunidad del resguardo desde 1989 , tal como aparece consignado en los informes de visitas realizadas a la zona en distintas épocas por parte de la Secretaría de Desarrollo de la ComunidadSección Indígena del Departamento de Antioquia.

Por una motosierra Por todo ello, el Juez Tercero Agrario de Antioquia resolvió condenar a Madarién y a Codechocó a pagar un estudio que determinara el impacto ambiental y cultural producido por la deforestación.

A su vez, en la segunda instancia (cuya providencia es del 26 de marzo) el Tribunal Judicial de Antioquia, sala agraria, mantiene una serie de órdenes en contra de Codechocó y Madarién y, de paso, previene al cabildo del resguardo indígena para que se abstenga de disponer para sí o para terceros de los bosques naturales del resguardo: todo porque se supo que los chageredó habían realizado un acuerdo con Reinerio Palacios para la explotación del bosque a cambio de una motosierra y 150.000 pesos.

Respecto a la primera instancia, Germán Sarmiento de Fundepúblicos explicó que la tutela no puede ir más allá del restablecimiento de un derecho violado, y en este caso, iba a que se realizara un estudio que antes no se había hecho.

Las prevenciones, que hacen parte de la segunda instancia, dicen que Codechocó no puede omitir su deber de velar por la defensa de los recursos naturales y que Madarién debe desarrollar especial celo en el arrendamiento y disposición de la maquinaria y elementos logísticos para evitar que se cometan ilícitos contra la naturaleza.

Adicionalmente, pide que se libre copia a la Procuraduría delegada para Asuntos Agrarios con el fin de que, si lo considera procendente, abra investigación disciplinaria contra Codechocó por su presumible negligencia.

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