CAMINOS DE INTEGRIDAD

CAMINOS DE INTEGRIDAD

Relativamente inadvertidos o mejor, inexplicablemente inadvertidos frente a la opinión pública pasaron dos eventos académicos masivos y de alta factura en materia de lucha anticorrupción. El primero, organizado por la Contaduría General de la Nación, mantuvo a reventar las aulas de la Luis Angel Arango con asistencia cercana a las 2.000 personas durante tres días, en torno del fortalecimiento ético de la gestión pública en la contabilidad. El segundo, en el auditorio Alfonso López de la Universidad Nacional, organizado junto con Transparencia Colombia y el Programa Presidencial para la Lucha Anticorrupción, convocó a universidades, medios de comunicación, gremios, empresarios, industriales, partidos políticos y órganos de control, con el propósito de establecer qué se puede hacer en concreto y desde cada sector de la actividad nacional para construir un entorno de integridad en Colombia.

13 de agosto 1999 , 12:00 a. m.

Mientras en la Luis Angel Arango se escuchaba a los representantes del Banco Mundial, a los expertos europeos en la materia o al Contador General, en la Universidad Nacional deliberaban en una misma mesa de trabajo los rectores de las Universidades del Rosario, de los Andes, Javeriana y Nacional, y el Vicepresidente de la República explicaba las consideraciones que inspiraron su programa de integridad.

Y aunque en este país hemos tenido suficiente de foros, tertulias y congresos sobre el tema que a nada conducen, justo es reconocer que parece por fin haberse abierto camino la convicción de que solo mediante una construcción amplia de coaliciones anticorrupción será posible garantizar la transparencia en la gestión pública. En efecto, esta batalla no puede seguir siendo la tarea solitaria de funcionarios aislados, sino el resultado de una unión de fuerzas para impedir que los dineros de todos los colombianos se sigan desviando hacia bolsillos particulares. Este propósito señala responsabilidades concretas a todos y cada uno de los estamentos vivos de una sociedad que mantuvo la guardia baja frente a este tema durante demasiado tiempo, en una dolosa mezcla de complicidades, cobardías y negligencias.

No obstante, las noticias alentadoras sobre el aprestamiento de la sociedad civil colombiana para combatir la corrupción, contrastan con la recurrencia de revelaciones sobre escandalosos procesos de corrupción que ocurrieron en el pasado, ocurren en el presente y seguirán ocurriendo si no se adoptan correctivos de fondo. Los últimos informes presentados ante el Congreso por el representante Fernando Tamayo indican que recursos estimados en 62 billones de pesos (!) de agencias estatales es decir, de los colombianos, podrían estar en peligro de perderse por malas inversiones en el sector financiero y solidario efectuadas por los tesoreros de las entidades públicas. Sería inconcebible que, advertida esta situación, se repitieran casos como los de los Bancos del Estado y del Pacifico, donde se embolataron miles de millones de pesos del sector público.

Es urgente, pues, avanzar en la organización de sólidas coaliciones de la sociedad civil para combatir la corrupción, en la depuración de los organisnos de control y en el fortalecimiento de su capacidad de acción. Se necesita diseñar nuevos procedimientos de control ciudadano y vincular de manera más activa a los distintos estamentos de la sociedad colombiana en la construcción de una verdadera cultura de la ética pública. Solo así se comenzará a extirpar de raíz un fenómeno de corrupción que también es generador de violencia.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.