PRÓRROGA SERÍA UN MAL GASTO

PRÓRROGA SERÍA UN MAL GASTO

El proyecto que busca prorrogar los períodos de los actuales alcaldes y gobernadores no solo mantiene en vilo el futuro político de los funcionarios públicos que desean postularse para esos cargos, sino que también amenaza con mandar a la basura una parte del presupuesto de elecciones solicitado por la Registraduría.

22 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

La iniciativa, que empezará a ser discutida hoy en la Comisión Primera del Senado, genera inquietud entre los funcionarios de la Organización Electoral que ya solicitaron unos 84.000 millones de pesos a la Nación, con el fin de realizar las elecciones de alcaldes, gobernadores, concejales, diputados y ediles, en octubre del 2000.

Este presupuesto debe empezar a ser ejecutado en los próximos meses porque el calendario electoral en la Registraduría se inicia un año antes de las votaciones. El problema es que si el Congreso aprueba la prórroga de los mandatos, las elecciones serán automáticamente suspendidas y el dinero que se haya invertido en su preparación podría perderse.

La ley nos ordena trabajar en la preparación de las elecciones y no podemos aplazar nuestra labor a la espera de que el Congreso defina si van a suspenderse. En todo caso, suspenderlas unos meses antes de su realización sería poco serio en plena crisis económica , dijo un funcionario que pidió la reserva de su identidad.

Si el proyecto es aprobado en esta primera vuelta, deberá cumplir otro ciclo de discusión en el Congreso durante el primer semestre del próximo año, lo cual significa que su aprobación definitiva se realizaría a pocos meses de la fecha de las elecciones.

Pero la plata que se haya invertido hasta ese momento en contratación de personal y en la compra de algunos insumos se perdería de forma definitiva , señaló un funcionario de la División Administrativa y Financiera.

En las pasadas elecciones de alcaldes se contrataron 14.000 supernumerarios y se compraron 2.500 toneladas de papel.

Sin consenso La incertidumbre de la entidad es la misma que viven los funcionarios públicos que deben renunciar un año antes de las elecciones, si quieren convertirse en candidatos. También están en ascuas los alcaldes que esperan contar con un año más de gestión para cumplir con sus programas de gobierno.

En medio de este panorama, lo único que parece claro es que el futuro del proyecto es incierto. La Dirección Nacional Liberal se opondrá a la prórroga, pero respaldará la ampliación de los períodos de alcaldes y gobernadores a partir del 2003. Sin embargo, un sector liberal del Senado parece dispuesto a darle el sí a la prórroga.

Por los lados del Partido Conservador tampoco hay unidad frente al tema. Un sector de este movimiento apoya el proyecto, incluida la reelección presidencial, en tanto que otro se opone a lo relacionado con la prórroga por considerar que la población eligió a alcaldes y gobernadores para un período de tres años.

El Gobierno aún no ha fijado su posición. Por ahora, habrá que ver cómo es recibido el tema en la Comisión Primera, lo que servirá de termómetro para predecir lo que sucederá en la plenaria del Senado.

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