CALI GANÓ LA RECOCHA

CALI GANÓ LA RECOCHA

Faltaron las novias y las esposas al lado de la cancha. También faltó un tío gordo con una mazorca en la boca y una cerveza en la mano, rumiando insultos contra el árbitro. Faltó un vendedor de paletas y otro de algodón de azúcar en la pista atlética... Lo que Santa Fe y Cali jugaron ayer en El Campín fue una recocha de parque, un partido de potrero, un juego de torneo interempresas, que terminó con derrota del local 1-2.

20 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

Los jugadores se pararon en el balón o lo intentaron detener con las canillas, se chocaron entre ellos, atropellaron al árbitro, confundieron posiciones, atacaron por instinto y defendieron a la montonera; estregaron mal hasta un saque de banda, se quitaron la pelota entre compañeros, y al bartolazo despejaron la pelota en el sin fin de enredos que se presentaron en las áreas... Muy bajo nivel para dos equipos profesionales.

El partido fue un desorden. Santa Fe jugó sin defensa y Cali remendó su zaga poniendo muchos hombres frente a su portero, Rafael Dudamel. En la mitad del campo, los locales corrieron y no pensaron, pues no tuvieron ni en Edilberto Salazar ni en Luis El Moro Moreno un tipo que fuera capaz de pedir la bola, pararla y entregarla.

El medio campo del Cali fue más claro porque por lo menos jugó a la patadita, al empujón, a la falta. Además, Mayer Candelo, en un par de jugadas, demostró que es un pasador claro, capaz de crear una jugada de gol. Y en el ataque se bastó con el rápido Carlos Castillo para poner en ridículo a una defensa rival tan coordinada como un finlandés bailando salsa.

Ventaja caleña Cuando Santa Fe empujaba gracias al impulso del lateral Iván López por la derecha, y a los tropezones de David Cachaza Hernández; Cali se puso 2-0 arriba. A los 12 minutos del primer tiempo Candelo habilitó a Geovanni Córdoba por la derecha, que disparó en su ingreso al área. La pelota rebotó en el pecho del arquero, Agustín Julio, y en el rebote, Castillo metió el guayo y el 1-0.

Y nueve minutos más tarde, Candelo y Pelusa se inventaron una pared cortica. Mayer buscó el balón en las 18 y se encontró de frente con su compañero Córdoba, que jugaba a las estatuas para no provocar un fuera de lugar. Sin embargo, Córdoba quedó en toda la línea de la jugada, entre Julio y Mayer. Era un fuera de lugar tan grande como el cerro de Monserrate, pero el juez John Jairo Toro, dejó que Candelo pateara y ajustará el 2-0.

Fue fuera de lugar porque la influencia no se evita quedándose parado. Incluso, Córdoba dio un pasito al lado para que Candelo pudiera ver el arco. Del concierto de errores que fue el partido, el juez y sus asistentes no se escaparon. Toro convalidó un gol viciado y dejó pegar; y los hombre de los banderines (Démber Perdomo y Nelson Moreno) sancionaron supuestas posiciones incorrectas inexistentes.

Con el marcador en contra, Santa Fe apeló al pelotazo de López y al error de la defensa caleña, y tuvo algunas opciones (un tiro en el palo de Wilson cano, la más clara), hasta que Milton Rodríguez tropezó con la cadera un centro de Cachaza , para descontar, un segundo antes de ir al descanso.

Un poco de orden Para el segundo tiempo, Cali se ordenó un poco más y por eso ganó. Se reforzó en defensa y apeló al contragolpe de Castillo, que tuvo para sentenciar el partido (gracias a Dios, Julio le quitó dos goles cantados), aprovechando la feria de regalos de los centrales Hilario Cuenú y Paulo Casquete.

Santa Fe siguió en la misma recocha . Nada adelante y nada atrás. El Moro , con un par de tiros libres a 30 metros, casi logra el empate (un taponazo pegó en el vertical izquierdo y casi tumba el arco) y Háder Rojas (que entró por Cachaza ) mandó a las nubes dos inmejorables opciones de cara al portero.

El partido terminó , otra vez, con desorden: Candelo fue expulsado, Cuenú se sintió Pelé y estorbó en la mitad del campo, Cano se creyó Maradona y quiso meterla con la mano, y José Hernández, el técnico de Cali, se las tiró de vivo y a un minuto del final cambió de arquero para meter al sardino Alejandro Botero y cumplir con el reglamento que exige tener a un Sub-20 en la cancha.

Acabó el partido y faltó que los jugadores, especialmente los de Santa Fe, pidieran la tula para cambiarse en el mismo campo. Lo de ayer fue una recocha de potrero nada menos que en El Campín.

Foto: Felipe Caicedo / EL TIEMPO UN PARTIDO en el que Santa Fe no dio pie con bola y Cali utilizó un poco más la cabeza, fue el de ayer, en El Campín. En la foto, David Cachaza Hernández intenta superar al zaguero caleño Andrés Ocampo. Cali se reencontró con el triunfo, en Bogotá.

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