CON LÓGICA Y BUEN CRITERIO

CON LÓGICA Y BUEN CRITERIO

El ambiente está maduro para reflexionar sobre el papel del periodista en medio de una crisis como la que vive Colombia, tema que fue esbozado durante la entrega de premios del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar cuando se entregó el de Vida y obra al periodista de TV Hernando Corral.

20 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

Al aceptar el premio, dijo entre otras cosas: Los periodistas no podemos perder nuestra función crítica, ni abandonar nuestro papel de fiscalizadores; pero tampoco podemos convertirnos en alimentadores de la desesperanza, ni en mensajeros de quienes quieren ver a Colombia humillada y sin futuro... El país espera de nosotros mayor seriedad en el manejo de las noticias, en que se privilegie el interés nacional sobre el síndrome de la chiva que, por simplicidad periodística, puede poner en peligro el futuro exitoso de la tan anhelada y esquiva paz .

El 24 de julio, día de la proclamación de los premios, el historiador Jorge Orlando Melo, presidente del jurado, había hecho un análisis crítico de nuestro periodismo con base en los informes diarios de los medios y en su visión más amplia del país, luego de su experiencia como jurado. Entonces dijo: Más que una visión del país, de sus violencias, sus glorias, sus tragedias y sus trabajos, lo que poco a poco va calando es una visión inquietante sobre el papel que desempeñan en este retablo de las maravillas los medios de comunicación, y sobre la lógica y los criterios que guían a periodistas y comunicadores .

Al poner el acento en la lógica y los criterios que guían al periodista, se da uno cuenta de que ese es el quid del buen o del mal periodismo. Pues con lógica y buen criterio, el periodista orientará a esta sociedad tan desbarajustada. Pero sin lógica y con mal criterio, y con esa peligrosa inclinación del periodista a nutrirse de chismes, o de secretos de alcoba, y de rayar en el amarillismo al referirse a los hechos sangrientos que ocurren a diario en este martirizado territorio, habrá más confusión, como por desgracia sucede, justo cuando el país necesita más seriedad porque la situación está demasiado grave como para botar tiempo y papel en darles importancia a chismecitos de segunda para enredar a personajes de primera.

Y ahora, la terrible noticia del asesinato del profesor y ex comisionado de paz Jesús Antonio Bejarano nos obliga a asumir una posición más beligerante frente a hechos tan graves como los atentados contra la libertad de pensamiento y frente a la impunidad. Pues son varios los profesores asesinados dentro y fuera de los predios universitarios por estar comprometidos en la defensa de los derechos humanos, sin que nadie dé razón de quiénes fueron los asesinos. Y en el caso de Bejarano, cómo entraron a la Universidad hombres armados, que luego huyeron sin problema de un lugar atestado de estudiantes.

Entonces, la prensa tiene hoy más responsabilidad que nunca. Y su función es obrar con lógica y buen criterio para poder orientar bien a una sociedad que, también hoy, está más confusa y más desorientada que nunca.

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