EL TIGRE CELTA

La historia de San Patricio acabando con las culebras en Irlanda tiene 1500 años, pero la actual campaña para acabar con el socialismo en la isla puede favorecer a la gente por mucho más tiempo.

20 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

La nueva Irlanda sirve de modelo al demostrarnos cómo una pequeña y relativamente pobre nación puede quitarse de encima al Gran Hermano y prosperar rápidamente bajo una economía de mercado.

Hace una década, Irlanda era uno de los países más pobres de Europa y los irlandeses pagaban un mínimo de 40 por ciento de sus ingresos en impuestos. En 1987, el ingreso per capita de los irlandeses era de menos de dos tercios del de sus vecinos ingleses.

Durante varias generaciones, Irlanda lograba mantenerse a flote porque un gran número de los jóvenes emigraba para conseguir trabajo y enviar remesas a la familia. Pero hoy a Irlanda la llaman el tigre celta , la más brillante estrella de Europa. El ingreso per capita de los irlandeses ya superó al del Reino Unido. La economía irlandesa creció 20 por ciento entre enero de 1995 y junio de 1997.

Entre 1993 y 1997 se crearon más puestos de trabajo en Irlanda que durante los 30 años anteriores. El desempleo se redujo en 30 por ciento entre 1995 y 1998. La inflación se ha mantenido baja a medida que el déficit presupuestario se ha convertido en superávit y la deuda del estado como porcentaje del PIB ha caído de 82 por ciento a 63 por ciento en los últimos tres años.

Cómo lo hicieron? Es hora de que los gobernantes de nuestros países, mientras se toman una cerveza Guinness, discutan cómo Irlanda logró esta extraordinaria transformación. Cómo, durante la última década, Irlanda le ganó tanto a Norteamérica como a la Unión Europea en crecimiento económico? En pocas palabras se debe al éxito de los irlandeses en adelgazar a su gobierno, reduciendo el costo del gobierno y haciéndolo menos entrometido.

Los dos cambios radicales de políticas tuvieron que ver con gastos gubernamentales y con impuestos.

Primero, Irlanda redujo los impuestos personales de un tope de 80 por ciento en 1975 a 48 por ciento en 1995. Segundo, Irlanda redujo los gastos del gobierno de 55 por ciento del PIB en 1985 a 41 por ciento en 1995.

La drástica reducción a 10 por ciento en los impuestos que pagan las empresas estimuló una impresionante inyección de inversión extranjera, creando grandes cantidades de nuevos empleos.

Contrario a la sabiduría convencional, la reducción de las tasas de impuestos convirtió las largas colas de desempleados cobrando cheques de asistencia social en trabajadores activos, con buenos sueldos y pagando impuestos, razón por la cual se eliminó el déficit.

Los socialistas le hicieron más daño a Irlanda que las culebras.

* Patrick Basham es director del Centro de Estudios Sociales del Fraser Institute y Jason Clemens es analista del mismo instituto

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