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CUÍDESE DE LAS ÚLCERAS Y LAS INFECCIONES

CUÍDESE DE LAS ÚLCERAS Y LAS INFECCIONES

También las verduras y frutas protegen el sistema digestivo. Llegan hasta evitar la formación de cáncer.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
08 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

Son benéficas todas las verduras y todas las frutas. No importa cuáles sean las seleccionadas, lo que vale es la cantidad consumida. Los nutricionistas recomiendan un mínimo diario de entre 5 y 8 porciones, teniendo como medida de cada porción más o menos media taza. Y, realmente, en lo que más insisten los especialistas es comer una cantidad mayor de verduras que de frutas (5 a 3, por ejemplo).

Tampoco importa la forma como se preparan las verduras, pero sí importa la forma como se consumen las frutas. Es así como se deben preferir las frutas enteras al jugo, o, cuando menos, se recomienda no colar éste ya que se desecha el mal llamado bagazo, portador de grandes beneficios y de buena cantidad de fibra, generalmente insoluble.

Qué decir de la manera como ocurre la protección al sistema digestivo? Sí, son muy diversas las vías a través de la cual el estómago, el colon (en toda su extensión y hasta el ano) se benefician con el consumo diario de vegetales y frutas.

En primer lugar, como ya bien sabido, su aporte en vitaminas y algunos minerales. A menos de estar viviendo circunstancias tan especiales como un embarazo o un estado agudo de estrés, las personas no deberían recibir suplementos vitamínicos si mantienen una dieta completa y equilibrada.

En segundo lugar, pero no menos importante, la ventaja de contar con una cantidad suficiente de fibra soluble e insoluble. Esto a corto plazo evita el estreñimiento y la formación de divertículos y hemorroides, y, a largo plazo, protege contra el cáncer.

Y, en tercer lugar, un consumo adecuado de verduras, frutas, combinadas en la dieta cotidiana con cereales, proteínas y carbohidratos, proporciona bienestar. Y, además, garantiza un estado óptimo de buena nutrición, indispensable para combatir las infecciones. Entre éstas, una muy importante aunque bastante ignorada, la infección producida por el Helicobacter Pylori, causante a su vez de un alto porcentaje de úlceras.

Microbios ancestrales Pero el H. Pylori no es únicamente culpable de desencadenar úlceras sino, además, de ser protagonista en la aparición de varias enfermedades gástricas. Y su acción no es despreciable: de acuerdo con los datos suministrados por el Ministerio de Salud, el 1996 de registraron 4.990 egresos hospitalarios por úlceras gástricas y duodenitis; y 5.722 por gastritis y también duodenitis. En la mayoría de los casos, el agente principal fue el microorganismo que los especialistas califican como ancestral.

Entre la infección producida por el Pylori y las enfermedades gástricas, existe la siguiente relación, citada por el doctor Fernando Sierra Arango, internista y gastroenterólogo de la Fundación Santa Fe de Bogotá: Ulcera duodenal: la bacteria es reconocida como el facto más importante en la aparición de la enfermedad. En un 95 por ciento de los casos, la erradicación de la bacteria significa la curación de la úlcera.

Ulcera gástrica: la relación es bastante similar a la anterior. Sin embargo, el consumo indiscriminado de antiinflamatorios no estroideos ha hecho que el mal persista en un 58 por ciento de los casos.

Cáncer gástrico: segunda causa de muerte por cáncer en el mundo. En Colombia, especialmente frecuente en regiones como Nariño, Boyacá y oriente antioqueño (100 casos por cada 100.000 habitantes). La erradicación de la bacteria Pylori lleva a una disminución en un 50 por ciento de los casos de cáncer: los portadores de H. Pylori tienen un riesgo cuatro veces mayor de desarrollar un cáncer gástrico. Este riesgo crece a 15 cuando la bacteria ha convivido con la persona durante más de una década.

También la relación se extiende con las enfermedades cardiovasculares: los portadores de la bacteria tienen un riesgo dos veces mayor de contraer una enfermedad coronaria.

Qué hacer No menos importantes son los riesgos indirectos que se derivan de la presencia de la H. Pylori: mal nutrición o franca desnutrición, desarrollo inadecuado, baja estatura, mayor susceptibilidad a las infecciones.

Con base en estas consideraciones, los especialistas reiteran sus recomendaciones: frente a reiterados malestares estomacales, digestivos, ante la sospecha de una úlcera, una gastritis o una irritación de colon, lo más conveniente es consultar. El uso de medicamentos autoformulados puede calmar los síntomas y esconder, así, enfermedades más graves que, de ser tratadas a tiempo, tendrían mejor pronóstico.

El H. Pylori requiere de un tratamiento formulado únicamente por un gastroenterólogo, e incluye la combinación de varios medicamentos, entre los cuales, un antibiótico específico.

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