RINCÓN Y FINA

Semana decisiva para fijarnos en qué están los dirigentes del fútbol colombiano. El presidente de la Federación, Alvaro Fina, emprendió viaje a Sao Paulo en busca de Freddy Rincón para convencerlo de que vuelva a la Selección. Portazo del jugador. No quiero saber ni de Fina ni de directivo alguno, fue más o menos lo que dijo. El incidente ocurrió el martes.

19 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

Al día siguiente, se reunieron los zares de Suramérica para definir el calendario de las eliminatorias suramericanas al mundial del 2002, así como las sedes.

Nuevo traspié de los directivos. Ya se sabe, Colombia no tiene peso en el escritorio. No fue sino que Argentina propusiera una sola sede para las selecciones, y de inmediato los directivos de aquí siguieron la propuesta como borregos.

Por qué? Porque estamos mal parados. El clima de violencia del país preocupa a la Confederación Suramericana. No son tan traídos de los cabellos los rumores de que cambiaría la sede de la Copa América del 2001. Por ahora no ha ocurrido.

El peligro, sin embargo, está ahí. Por eso la mejor estrategia es hacerse amigos de Argentina o de quien sea, agachar la cabeza, no protestar, decir que el calendario es el mejor del mundo y que qué bueno enfrentar a Brasil de primeros. Son directivos de papel.

Y como son tan frágiles, Rincón los desprecia. Sabe quiénes son. Sabe que Fina no decide, que Jesurún es un costeño con ínfulas de presidente, que ha habido negocios turbios de los que prefiere guardar silencio y por eso no quiere volver mientras los de la Federación sean los mismos.

No es un caso exclusivamente colombiano. Los directivos, casi siempre, están inmiscuidos en casos de corrupción. Viejos caducos , les gritó Chilavert a los gurús del fútbol suramericano que aplicaron la fuerza de su poder para obligarlo a retractarse. Pero en el fondo Chilavert sigue pensando en la caducidad de los viejos.

Muchos directivos construyen sociedades fantasmas con empresarios de jugadores para esquilmar a sus propios clubes. Dicen vender un jugador en 20 millones de dólares cuando la suma es tres millones más alta. Y parten y se llevan la diferencia.

Y hay que ver cómo crece su patrimonio. Rincón, que sabe todo eso, no quiere la Selección. Entonces, estamos frente al dilema: Rincón o Fina? Qué le sirve más a Colombia? Que no juegue Rincón y que sigan Fina y los suyos? O que juegue, le dé equilibrio al medio campo y se marchen los que se tienen que marchar? Es preferible que regrese Rincón, a quien tanto admiran en Brasil. Rincón ayuda a clasificar; los demás, no ganan ni en el escritorio.

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