MIEDO EN LAS FRONTERAS

MIEDO EN LAS FRONTERAS

El lunes pasado, el gobierno de Ecuador ordenó a sus jefes militares el despliegue inmediato de tropas en un sector limítrofe con Colombia para tratar de dar con el paradero de 12 extranjeros secuestrados en su territorio, a menos de 35 kilómetros de nuestro país. Todo apuntaba a que las Farc eran las responsables del ilícito.

19 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

La reacción de los vecinos no se hizo esperar. Brasil y Perú enviaron más de 5.000 soldados a la frontera con Colombia. Al día siguiente, martes, efectivos de la Guardia panameña se tomaron las selvas del Darién, incluso la presidenta de ese país, Mireya Moscoso, visitó la línea fronteriza y la recorrió con algunos de sus colaboradores.

Además, Colombia y Panamá efectuaron una cumbre bilateral y se comprometieron a velar por la seguridad de su frontera común. La reunión y la movilización de tropas se convirtieron en la respuesta a la amenaza de Carlos Castaño, líder de las autodefensas, de convertir en objetivo militar a todo miembro de la Guardia Nacional de Panamá que apoye a las Farc.

Veinticuatro horas después, Venezuela también reaccionó. El alto gobierno anunció que todo colombiano que aspire a trabajar en fincas o empresas en su territorio será carnetizado. La medida pretende evitar la infiltración de guerrilleros y garantizar la seguridad en el área.

Pero más allá de las amenazas de Castaño, de las acusaciones contra las Farc de ser las responsables del secuestro de los 12 extranjeros en Ecuador y del miedo que estos actos han producido entre la población, surge una pregunta: Están Colombia y sus vecinos en capacidad de controlar 6.341 kilómetros de fronteras naturales y contrarrestar la amenaza paramilitar y subversiva? El reto José Luis Cadena Montenegro, magister en ciencia política, geografía y ordenamiento territorial de la Universidad de los Andes, afirma que es un imposible custodiar las vastas fronteras.

Es imposible para Colombia y para cualquier país vecino hablar de un control del cien por ciento de las fronteras, cuando esos lugares son selváticos, las condiciones y la lejanía del territorio no permiten que haya grandes bases militares y menos apoyo rápido y efectivo , asegura Cadena.

Germán Castro García y Jorge Puentes Soto, militares en retiro, en un documento titulado Los verdaderos responsables de la inseguridad nacional , afirman que Colombia nunca se ha preocupado por montar una infraestructura que le permita defender dignamente sus fronteras.

Aunque las hipótesis de conflicto externo no estén de primera mano y no tengan prioridad, es evidente que ante los desafíos de la subversión no hay dinero para la defensa ni para las obras de frontera que nos permitan mantener nuestra dignidad .

A juicio del general Rafael Hernández López, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Militares de Colombia, cada país debe responder por la seguridad de su área limítrofe.

Pero la realidad señala, según los expertos consultados, que el accionar de paramilitares y guerrilleros en zonas de frontera supera la capacidad de los estados para proteger sus líneas divisorias.

En los más de 6.000 kilómetros cuadrados que Colombia comparte con sus países vecinos operan 71 frentes guerrilleros con cerca de 10.000 combatientes y 45 grupos de autodefensas con 2.000 efectivos.

Menos de 30.000 militares Esta amenaza armada, unida al narcotráfico y al creciente accionar de la delincuencia común pretende ser controlada, en el caso colombiano, por menos de 30.000 efectivos militares y policiales. Esta fuerza está dotada con fusiles, morteros, cañones de limitado alcance y no más de 100 vehículos Cascabel y Urutú, a los que escasamente se les hace mantenimiento. Históricamente, la situación no ha cambiado.

Cadena, el hoy politólogo de la Universidad de los Andes, recuerda que en 1978, cuando fue sargento activo del Ejército y lo asignaron al puesto fronterizo de Puerto Inírida (Vichada), lo único que encontró fue un bandera de Colombia raída y tres policías.

Hoy, 21 años después, la presencia militar colombiana en la zona, cuando los problemas son mayores, se reduce a un puesto fluvial con 81 militares y una nave nodriza de la Armada Nacional que intenta vigilar 1.870 kilómetros de los ríos Guaviare, Inírida, Orinoco, Atabapo y Negro.

Brasil, por su parte, dispone de un batallón en Tabatinga, con 8.000 militares aproximadamente, cuatro bases aéreas relativamente cercanas y un puesto fluvial en el Amazonas. Con esta fuerza controla las esporádicas incursiones de la guerrilla, que utiliza la frontera para el tráfico de armas, de material de intendencia, drogas y alimentos.

El gobierno de Perú apenas cuenta con un puesto fluvial, tres batallones de infantería y un grupo de artillería cercanos a la frontera que dependen de una división de selva situada en Iquitos. En total, Perú tiene 2.500 militares en su lado de la frontera con Colombia, incluyendo una compañía de la Guardia Republicana. En la frontera inca está latente la amenaza del bloque sur de las Farc y las incursiones continuas de las bandas de narcotraficantes de ambos países.

En Ecuador el panorama no es distinto. El ejército de ese país dispone de aproximadamente 4.000 hombres en un batallón de infantería en la fronteriza ciudad de Tulcán y dos compañías en El Oro y Lago Agrio. Precisamente, cerca a este último sitio se registró el secuestro de los 12 extranjeros. En esa zona también opera el bloque sur de las Farc, que utiliza la frontera para el tráfico de explosivos y de arsenales.

Panamá es un caso aparte. Ese país no tiene ejército y el control fronterizo está a cargo de 1.500 hombres de la Guardia Nacional.

Venezuela, en criterio de los expertos consultados por este diario, ha desarrollado una política sostenida de fronteras, aunque no efectiva en su totalidad, sí le permite una capacidad de movilidad y un control más directo.

El ejército venezolano cuenta con 20.000 militares distribuidos en 105 puestos a lo largo de la frontera de 2.219 kilómetros cuadrados. Su infraestructura vial le permite un desplazamiento ágil de tropas de superficie. Además, sus bases navales y aéreas le garantizan su movilidad en el área. Igualmente, Venezuela monitorea la región con sus radares.

Así las cosas, tal como lo afirmó esta semana el gobierno de Cuba, a través del ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque, la tranquilidad de la región y la integración latinoamericana estarán ligadas a la solución del conflicto armado colombiano, y esto incluye vencer el miedo que hoy se siente en las fronteras.

LA VISION DE LOS VECINOS VENEZUELA Caracas Venezuela le apuesta al proceso de paz como la mejor forma para resolver un conflicto que no le es ajeno ni por los secuestros y extorsiones de subversivos colombianos a hacendados venezolanos en la frontera, ni por las recientes amenazas de los paramilitares colombianos.

Al facilitar su territorio esta semana para un nuevo encuentro del Eln con la sociedad civil, el presidente Hugo Chávez ratificó una vez más su intención de convertirse en protagonista del proceso de paz colombiano. Lo motiva el interés por resolver un conflicto que podría terminar contaminando a Venezuela pero también su deseo de catapultarse como líder regional. Chávez se opone firmemente a una intervención militar en Colombia por dos razones: uno, eso podría agudizar la guerra, y dos, hacer mayor el peligro para Venezuela y se sentaría un precedente peligroso para la todos los países de la región.

BRASIL Sao Paulo Un alto funcionario de la cancillería brasileña resumió así la visión de su país: Para nosotros, lo que hoy es llamado de problema colombiano es sin duda un problema, pero está lejísimos de ser considerado una amenaza para nuestro país . La visión es que es un problema interno y debe ser resuelto por los colombianos.

Brasil se opone tajantemente a cualquier forma de intervención militar en Colombia y ya le pasó el mensaje a E.U. de que sólo intervendrá con fuerzas de paz -no de combate- si el gobierno colombiano lo pide muy claramente. Brasil se niega a ser empujado a una guerra en la que, dicen, sería fácil entrar pero difícil salir y se opone a patrocinar un mayor intervencionismo estadounidense en la región.

PERU Lima El gobierno del presidente Alberto Fujimori ha tomado tan en serio la amenaza que representa el conflicto interno que vive Colombia, que incremento de cien a dos mil el numero de militares que resguardan la frontera.

El canciller, Fernando de Trazegniez, justifica la movilización por la posibilidad de que el problema colombiano se desborde y miembros de la guerrilla intenten ingresar a territorio peruano. Pero para algunos analistas, el gobierno ha sobredimensionado el tema, para garantizar el protagonismo de los militares, quienes habían pasado a un segundo plano luego del acuerdo de paz firmado con Ecuador. También les sirve para recordar a la gente que gracias a la estrategia antisubversiva el Perú se salvo de alcanzar los niveles de violencia que hoy azotan a Colombia. Todo ello muy conveniente para un Fujimori que prepara el camino para su segunda reelección. Y el mensaje ha calado, pues según un sondeo el 68% de los peruanos cree que puede haber infiltración colombiana y el 63% apoya las medidas de Fujimori en la frontera.

ECUADOR Quito Ni el secuestro de 12 extranjeros por parte de un grupo de gente armada de quienes lo único que se sabe es que tenían acento colombiano, ni todas las noticias sobre una supuesta amenaza de la guerrilla colombiana harán cambiar la posición oficial de este país: el Ecuador seguirá son su tesis de no intervención en Colombia y no se adherirá a ningún plan continental para atacar a la guerrilla.

El Gobierno ecuatoriano, a través de su canciller Benjamín Ortiz, ha dicho que lo único que hará es reforzar la vigilancia militar en la frontera para evitar que cualquier grupo armado, sea insurgente, delincuencial o paramilitar, penetre el territorio ecuatoriano. Y es que más allá de lo formal, el Ecuador no desea verse involucrado, de ninguna manera, en un conflicto al que teme. Sin embargo, muchos opinan que al permitir una base estadounidense en Manta, ya se ha involucrado.

PANAMA Ciudad de Panamá La visita esta semana a la frontera de la recién posesionada presidenta panameña, Mireya Moscoso, demuestra que este vecino está realmente preocupado por la creciente penetración de guerrillas, narcotraficantes y paramilitares colombianos en su territorio. Moscoso anunció que se reforzarán los 1.500 policías que hoy cuidan la frontera (este país no cuenta con ejército desde la invasión de E.U. en 1989), pero las autoridades panameñas saben que les falta mucho en equipos y entrenamiento para tener una fuerza realmente capaz de defender la frontera y por eso insisten en una mayor presencia de las Fuerzas Armadas colombianas. Lo que más preocupa a nivel interno es que el tema pueda ser utilizado para justificar la continuidad de las tropas estadounidenses más allá del 31 de diciembre, cuando entregarán formalmente el Canal y abandonarán el país.

LA SEGURIDAD LIMITROFE (Ver infografía) 1. FRONTERA COLOMBIA PANAMA ( 266 kilómetros cuadrados) COLOMBIA: 1.500 efectivos.

Una división, una brigada, tres batallones.

El Eln opera con un frente y aproximadamente 100 hombres; actúa el bloque noroccidental de las Farc con cuatro frentes y 800 hombres; el Epl tiene 5 frentes y más de 300 hombres; las autodefensas ejercen hegemonía sobre esta frontera por el Golfo de Urabá y las regiones de Chocó y Antioquia con unos 1.770 hombres y 40 grupos.

PANAMA: No tiene presencia militar y ejerce un control mínimo con aproximadamente 1.500 hombres de la Guardia Nacional en sitios no muy cercanos a la zona del Darién, una región inhóspita.

2. FRONTERA COLOMBIA VENEZUELA (2.219 kilómetros cuadrados) COLOMBIA: 17.000 efectivos militares.

Dos divisiones, tres brigadas, 25 batallones, un comando específico.

Area de influencia del secretariado y del bloque oriental con 35 frentes al mando de Jorge Briceño Suárez, El Mono Jojoy , con 5.625 hombres, aproximadamente. Operan tres frentes del Epl en Norte de Santander y Santander, y dos bloques de las autodefensas en Santander y Casanare. La mayor influencia la ejerce el Eln con 15 estructuras subversivas y alrededor de 2.200 miembros.

VENEZUELA: 20.000 efectivos militares.

105 puestos militares a lo largo de la frontera.

3. FRONTERA COLOMBIA ECUADOR ( 586 kilómetros cuadrados) COLOMBIA: Entre 3.500 a 4.000 efectivos.

Un división, 10 batallones de infantería de Ejército y dos batallones de infantería de Marina. Apoya la brigada fluvial de Puerto Leguízamo.

Presencia del Eln con dos estructuras y 200 hombres; operan tres frentes del bloque occidental de las Farc con aproximadamente 100 miembros; no se ha reportado presencia de las Autodefensas.

ECUADOR: 3.500 a 4.000 efectivos aproximadamente.

Un batallón de infantería en Tulcán. Dos compañías en Lago Agrio y en El Oro.

4. FRONTERA COLOMBIA PERU (1.625 kilómetros cuadrados) COLOMBIA: 4.500 a 5.000 efectivos.

Un comando unificado en Leticia (Amazonas). Un batallón de selva, una brigada fluvial.

Actúa el bloque sur de las Farc con tres frentes y 300 hombres aproximadamente); Operan algunos grupos que las Autodefensas, en especial en Putumayo.

PERU: Tienen alrededor de 2.500 efectivos en la frontera.

Una división de selva, tres batallones de infantería, un puesto naval, un grupo de artillería y una compañía de la Guardia Republicana (Policía). Anunciaron el envío de otros 5.000 hombres.

5. FRONTERA COLOMBIA BRASIL ( 1.645 kilómetros cuadrados) COLOMBIA: 1.500 efectivos.

Un batallón en Leticia.

La presencia guerrillera es esporádica por el tráfico de armas, material de intendencia, drogas y alimentos por los ríos y por aire en la selva.

BRASIL: Entre 8.000 y 10.000 efectivos.

Una brigada; dos batallones; cuatro bases aéreas.

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