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AL ÁRBOL TECNOLÓGICO DE ALPHA CENTAURI

AL ÁRBOL TECNOLÓGICO DE ALPHA CENTAURI

En el año 2015, después de haber acabado con el planeta, siete facciones terrícolas tienen la misión de crear una nueva civilización en un mundo diferente, sin repetir los mismos errores que llevaron a la destrucción de la Tierra.

Bajo esta premisa se desenvuelve Alpha Centauri, uno de los mejores juegos de estrategia de todos los tiempos y digno sucesor de Civilization y de Civilization II.

Alpha Centauri abre toda una nueva gama de posibilidades en cuanto a estrategia se refiere. El usuario dispone de múltiples posibilidades sobre las cuales puede construir su civilización, escoger el tipo de gobierno (democracia, tiranía), tecnología y economía sobre los cuales operará su estado.

Aunque exista una voluntad pacifista, el conflicto armado con las otras facciones terrícolas es inevitable y a través de alianzas, mentiras y traiciones se podra escoger el campo de batalla para vencer al enemigo.

No solamente las armas tradicionales son un elemento de destrucción, sino que también se puede establecer una guerra económica para desastibilizar al otro gobierno y, dado el caso de la acción directa, se pueden usar armas químicas, biológicas y atómicas, entre otras.

Sin embargo, el uso de estas armas atroces puede ocasionar sanciones comerciales y militares de los otros bandos.

Este programa garantiza el placer de los jugadores veteranos de Civilization, ya que las carencias que este juego tenía son suplidas y las cosas que funcionaban bien antes, son grandiosas.

Más allá Cabe destacar una advertencia para los nuevos en esta saga: Alpha Centauri no es un juego de estrategia tipo Starcraft o Age of empires. Aquí no se trata de construir una simple barraca para producir soldados. Esto es estrategia, en mayúsculas.

En el principio del juego se trata de construir ciudades que sean económica, política, militar y socialmente estables, y que a su vez tengan nexos comerciales y políticos con las otras naciones.

Una vez establecidas las principales bases no demoran en llegar las visitas de las otras colonias, que traen desde propuestas militares, intercambio tecnológico, asociaciones comerciales y pactos de paz, hasta simples y vulgares chantajes.

Con el paso del tiempo se descubrirá no solo quién es el mejor o peor aliado, sino también qué líderes de otras facciones le caen mal. Mientras juega a la política, los pactos y las traiciones, la civilización ira creciendo, y no solo territorialmente, sino que los descubrimientos tecnológicos mejorarán las herramientas de trabajo y unidades militares.

Así, poco a poco se escalará en uno de lo secretos mágicos de este juego, el árbol tecnológico.

Grandes avances Gracias al crecimiento de la civilización, cada jugador podrá diseñar sus unidades y decidir que tipo de armas y blindaje les dará. Además, existe una opción crucial: se deben dotar las tropas con armas químicas? Los equipos de espionaje deben soltar furtivamente plagas y enfermedades genéticamente diseñadas en las ciudades enemigas o simplemente deben robar información. O tal vez planear el asesinato de un científico prominente de otra facción que retrase un par de años el avanze tecnológico del enemigo.

Con tantas alternativas se garantiza algo, y es que el juego siempre será diferente.

Entre las cabezas de cada grupo se dispone desde líderes religiosos, hasta amantes del dinero, la indomable facción ecologista, los curiosos científicos, el militar que nunca falta y, por supuesto, el representante de las naciones unidas que intenta mantener la paz entre los grupos (en lo cual fracasa rotunda y afortunadamente).

Los siete grupos son complejos y poseen cada uno sus fortalezas y debilidades, y es aquí donde se ve que detrás de este juego está la genialidad de Sid Meier: en la unidad temática y argumental que lograron darles a las siete fracciones.

El programa es desarrollado por la empresa Firaxis y presenta una interfaz gráfica funcional, aunque puede resultar algo compleja para los nuevos usuarios en este tipo de juegos.

El árbol Pero, a riesgo de parecer redundante, es sin lugar a dudas en el árbol tecnológico donde se luce Alpha Centauri.

Existen cerca de 80 tecnologías por descubrir y utilizar para el desarrollo de la civilización, que incluyen los computadores ópticos, cálculo ético y software polimórfico, entre otros.

Cada uno de los avances permitirá crear y diseñar mejores unidades militares, al tiempo que le plantean nuevos dilemas.

Despues de jugar Alpha Centauri se corre un gran riesgo: el de volverse adicto, pues contiene todos los elementos necesarios para atrapar y no soltar jamás al usario. Entre ellos se encuentran múltiples caminos para llegar a la victoria, miles de decisiones para tomar en cada segundo, automatización de tareas repetitivas, trama interesante, un nivel gráfico que sin ser excepcionl cumple con su cometido y, tal vez lo más importante, permite de cierta manera explotar nuestra visión y capacidad de modelar una sociedad que bajo nuestra mano seria perfecta.

Quietos! No disparen Entre los jugadores de estrategia, Sid Meier es uno de esos nombre sagrados que no debe pronunciarse demasiado para que no se gaste.

Es el responsable de tal vez el mejor juego de estrategia para computadores que se ha realizado: Civilization y su saga.

Alpha Centauri, uno de sus últimos hijos, no es juego de disparo rápido, codazo al ojo o llave grecorromana quiebra nucas; es, en cambio, más parecido a un ajedrez espacial, en el cual los peones pueden escoger desde entablar una guerra comercial hasta imponer sanciones políticas a las naciones que no respeten los protocolos de la ONU.

Como dato curioso, los nostálgicos de Civilization recordarán que la última misión de dicho juego era construir una nave espacial para escapar hacia adivinen donde... Alpha Centauri, obviamente.

Cabe destacar, sin embargo, que este tipo de juegos por su magnitud y complejidad sería prácticamente imposible jugarlos en tiempo real, como sí sucede con Starcraft y Age of Empires. Sí, escucharon bien: Alpha Centauri es un juego por turnos y no en tiempo real.

La debilidad del juego radica, irónicamente, en su misma riqueza temática y en las múltiples alternativas de desarrollo que lo hacen a veces complicado. Pero si se tiene la paciencia suficiente para soportar la curva de aprendizaje, descubrirá un juego absolutamente maravilloso.

Seguramente jugadores amantes de programas tipo Arcade (maquinitas) se podrán sentir un poco desacostumbrados al comienzo, pero inténtelo con fuerza y descubrirá por qué el nombre de Sid Meier es una leyenda.

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