LAS REGLAS DE TRÁFICO

LAS REGLAS DE TRÁFICO

Quién tiene la vía en una carrera de carros?

15 de agosto 1999 , 12:00 a. m.

En el papel, no hay muchas normas concretas para juzgar y controlar los sobrepasos ni deben existir, pues resultan un contrasentido, casi como escribir que cuando un jugador tiene la posibilidad de meter un gol, hay que dejarlo anotar.

En la pista, la vía la tiene quien la consiga y, en principio, todos los procedimientos son válidos mientras no generen peligros innecesarios o impliquen maniobras con segunda intención contra otro piloto o preconcebidas para perjudicarlo deliberadamente.

Lo primero que se le enseña a un piloto nuevo acerca del manejo del tráfico en una carrera es que el corredor que alcanza o el que quiere pasar es quien debe inventar y lograr la maniobra. Quien va adelante, debe mantener una línea de carrera estable y concreta y tiene la potestad de escoger su trayectoria.

En una carrera se dan dos tipos de pasadas. Cuando llega un auto claramente más rápido y está alcanzando, tiene un derecho implícito de obtener un sitio correcto para pasar. Esta situación se le notifica al piloto alcanzado con una bandera azul, señal que siempre se refiere a prevenciones sobre lo que sucede detrás de un corredor, así como la amarilla concierne a lo que hay adelante.

La otra es cuando se presenta un duelo por una posición en el cual no hay concesiones de espacio o cortesías. El persecutor tiene ventaja porque puede apreciar los sitios en los cuales descuenta o es más veloz, mientras que el atacado no puede calibrar esas diferencias usando los espejos. Primero, porque en estos se ve muy poco. Segundo porque tiene que estar mirando adelante. Tercero, porque las distancias son variables.

Este es un punto muy importante, ya que una cosa es el tiempo y otra el espacio. Las diferencias en las carreras se toman en fracciones de tiempo que son constantes. En cambio el espacio entre los carros varía. A 300 kilómetros por hora, en la recta, una décima de segundo de intervalo son 8.3 metros. A 100, en una curva estrecha, esa misma décima son apenas 2.7 metros y los carros aparecen pegados.

Ahí nace la secular explicación de los pilotos: Le llegué, lo tenía pasado y me cerró la cuerda . A veces sí, otras no, porque el de adelante también tiene sus derechos y al nivel profesional, nadie tiene por qué quitarse, a no ser que la posición esté perdida, cosa -eso sí- que muchos reconocen demasiado tarde.

Las sanciones al respecto son subjetivas por parte de los jueces y casi nunca remedian los daños, accidentes o demoras y nunca reponen el resultado de una competencia, por lo cual grandes episodios han quedado impunes en la historia, como las embestidas de Senna contra Prost en finales mundiales y otras han sido tratadas como en la Inquisición, caso Schumacher-Villeneuve, en el 97, con pérdida del subtítulo mundial para el alemán.

Unos incidentes no pasan de calenturas del momento, como las vistas entre Montoya-Papis, Montoya-Moreno, Montoya-Castro. Otros son de responsabilidad compartida, como Jourdain-Montoya en Toronto, donde el mexicano hacía su mejor carrera y el colombiano la peor de este año. Algunos trascienden a pugilato verbal como Montoya-Andretti en la enfermería de Motegi o pasan a las manos, según lo ilustrado por Senna contra Irvine años atrás y hace poco por Chip Ganassi, cuando le voló el tabaco a Carl Haas -manager de Andretti-, defendiendo a Montoya en Japón.

El automovilismo tiene banderas negras de diferente peso para intervenir de manera inmediata en la pista cuando hay estos casos y un código de penas posterior, pero su mejor y más olímpica herramienta para juzgar y lavarse las manos es calificar como incidente de carrera todos estos enredos. Calificación con la cual se archivan estos casos, muy espectaculares y dolorosos, pero que son a las carreras como una patada en el fútbol, un empujón en el baloncesto o una enredada en el pelotón del ciclismo.

La diferencia es el precio, pero también en ese aspecto el deporte de los carros es sabio: cada cual paga sus daños, sin importar causas o si hay culpables manifiestos, por lo cual en estos errores no solo duelen los puntajes, sino también las chequeras y con muchas ceros a la derecha.

Mejor dicho, !sálvese como pueda!

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.