NO PERSEGUIMOS AL FÚTBOL

NO PERSEGUIMOS AL FÚTBOL

Héctor Riveros Serrato es un nombre que no significa mayor cosa para los hinchas del fútbol en Bogotá. Riveros Serrato se mueve en otras canchas diferentes a las de fútbol, aunque el Deportivo Cali sea su pasión personal. Es tal su fanatismo por este deporte que hace unos años participó en un concurso de televisión animado por Fernando González-Pacheco, que se llamaba Frivo: durante 10 semanas seguidas apareció contestando sin fallar preguntas sobre fútbol.

15 de agosto 1999 , 12:00 a. m.

Sin embargo, a sus 38 años, su terreno es el de la política. Hoy es el secretario de Gobierno de la Alcaldía de Bogotá, el hombre que ha mantenido la mano dura contra los equipos de fútbol de la ciudad por los desórdenes presentados por las barras bravas adentro y afuera de El Campín.

La semana pasada su despacho apretó la marca sobre los equipos e impuso la teoría de que cualquier cosa que ocurra antes, durante y después de un partido, ya sea adentro o afuera del estadio, es responsabilidad de los equipos por ser organizadores privados. Su rigidez al respecto es de tal proporción, que asegura que de no cumplirse con cada uno de los requisitos estipulados en el decreto 523, le cerrará El Campín a Millos y Santa Fe.

A las 10:30 de la mañana de hoy, Riveros y representantes de las barras, los equipos, y la comunidad del barrio Galerías (donde queda el estadio) entre otros, participarán en el segundo tiempo del debate periodístico que se transmitirá por Canal Capital, en el espacio del programa distrital Encuentros ciudadanos . La primera parte se jugó hace ocho días.

Están persiguiendo al fútbol de Bogotá? No. Nuestra intención es garantizar que haya fútbol en Bogotá y si se sigue por el camino en el que va, el fútbol se acabará en la ciudad por que el estadio se va a cerrar. Mucha gente ha dejado de ir al estadio con sus familias porque El Campín se volvió un lugar peligroso.

Pero parece que hay un ataque contra los equipos: los han multado, les quitaron unos terrenos y se les amenaza con el cierre del estadio...

No es ataque. La confusión está en que los equipos no son de toda la ciudad: son de unos empresarios privados. Los equipos de fútbol no son patrimonio colectivo.

Esto es exactamente igual al tema de los conciertos en el estadio: cuando empezaron los disturbios se prohibió el uso de El Campín a esos empresarios. Entonces se pusieron reglas de juego claras y con la aplicación de esas normas dejó de haber disturbios.

Usted ha dicho que la administración no debe solucionar el problema de la violencia en el fútbol porque ni organizan el espectáculo ni generan los disturbios. Sin embargo, la Alcaldía tampoco genera la inseguridad, ni los huecos, ni el caos del tránsito, pero eso sí trata de solucionarlo...

Es que esos temas sí son públicos, de todos. El fútbol es un espectáculo privado. Los empresarios del fútbol son particulares y su negocio es particular, tan particular que además muchas veces no se sabe ni de dónde viene la plata. Nosotros apoyamos al espectáculo estableciendo unas reglas de juego claras que permitan la tranquilidad en el fútbol.

El fútbol, acaso, no ha sido declarado muchas veces de interés público? Igual que los conciertos, son espectáculos fundamentales en vida de las ciudades, pero debemos garantizar al máximo la seguridad para evitar el cierre del estadio.

Ud. ha dicho que los equipos son responsables de cada botella de aguardiente que entre a El Campín y no la Policía...

Vea: es como si usted alquila un salón para hacer una fiesta. Usted se hace responsable de todo lo que pase ahí...

Pero si un borracho de la fiesta sale y atropella a un peatón no es culpa del que lo invitó al baile...

En principio no, aunque ahora pedimos una póliza en beneficio de terceros en caso de daños. Sin embargo, en derecho se puede establecer una relación de causalidad entre lo que pasa adentro y lo que sucede afuera. El hecho del tipo que se emborracha en la fiesta y choca a otro se debe porque usted fue negligente en la custodia.

Pero la responsabilidad de quién es: del que lo invita o del que se emborracha? Lo que pasa afuera del estadio ocurre porque comienza adentro. A la Policía no se le pueden entregar 40.000 borrachos, imposibles de controlar. Además, el símil es válido hasta cierto punto: el fútbol es una fiesta privada, pero que se anuncia públicamente y que se cobra para asistir a ella.

El distrito tiene el deber de velar para que a esas personas que le pagan el empresario tengan las condiciones que la ley dice que se les deben ofrecer. Esa es nuestra obligación: garantizar los derechos de las personas que le pagan a un empresario privado por asistir a un espectáculo.

Entonces la Policía no tiene no tiene ninguna responsabilidad...

Le pongo un ejemplo contundente: en el pasado Mundial de Francia-98 al interior de los estadios, con hooligans y todo, no había un solo policía en las tribunas. Todos fueron tipos que puso la Fifa.

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