A LA CONQUISTA DEL AMOR

A LA CONQUISTA DEL AMOR

La celebración del Día del Amor y la Amistad da para todo: para que el comercio venda un poco más, para que algunas personas se depriman porque no tienen quién los recuerde o a quién recordar, y hasta para que otros intenten reflexionar sobre ciertos aspectos del misterioso amor.

18 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

Reflexionar sobre la conquista, por ejemplo, y sobre cómo hacerla más exitosa y menos evidente ante los ojos del conquistado. Tarea difícil, por no decir imposible, pues precisamente en esas características se encuentra buena parte de la esencia del arte de enamorar a otro.

Y es que tanto la incertidumbre como la cursilería son claves para iniciar una buena conquista. Ese no saber si sí o si no, si se va por buen camino o definitivamente no hay nada que hacer con esa persona, es fundamental cuando se habla del amor. Y ni qué decir de esos papelitos misteriosos, ese cruce de miradas temerosas y esas cortas palabras iniciales entre dos desconocidos, que son la chispa de lo que puede llegar ser un gran idilio.

Por el contrario, nada tan aburrido como enfrentar una conquista con tanta garantía de éxito que ni siquiera se sienta la necesidad de un detalle de cariño o una palabra de admiración. Eso debe ser como cumplir con los pasos de un manual de procedimiento para armar, instalar y poner a funcionar un computador. Y así no es el amor.

Por eso no hay universidades ni academias que enseñen a conquistar, ni nadie que se atreva a asegurar que tiene la fórmula perfecta para hacerlo o que nunca ha hecho ridiculeces al desempeñarse en esas lides.

Todos, aunque sea una vez, hemos sucumbido a la tentación de hacer algo especial (llamado por los demás bobada o tontería) y hasta hemos insistido con regalos, llamadas, invitaciones y palabras con el fin de lograr la atención del objeto de nuestro deseo.

Pero así tampoco es la cosa. El amor es un sentimiento que involucra a dos y requiere de un par de almas igualmente interesadas para desarrollarse. Así que si en este día de verdad le asalta la duda sobre cómo conquistar con éxito o sin ser descubierto (aspecto que generalmente para nada interesa a los realmente enamorados) el mejor consejo sería mirar muy bien en quién está invirtiendo el tiempo y la energía y tener la objetividad necesaria para reconocer si esa persona ha dado motivos para ello.

Mejor dicho, dejar de soñar, dejar de ilusionarse y ponerle tanta razón al amor que probablemente terminará por desecharlo de su vida y ese no es precisamente el sentido de celebración de esta fecha.

Mirar antes de actuar Hay algunos detalles que le pueden mostrar qué tanto interés en una relación tiene la persona que usted está conquistando. Si los siguientes datos se ajustan a su caso, sería mejor reconsiderarlo.

* Cuando se encuentran siempre es usted él (la) que la aborda y la otra persona solo se arrima si usted la (lo) llama.

* Todas las veces que han salido juntos ha sido por iniciativa suya. Aunque no se ha negado, tampoco le ha hecho ninguna invitación.

* Cuando está con él (ella) usted siente el impulso de acercársele y él (ella) siempre se echa para atrás.

* A él (ella) le encanta echarle piropos a las demás personas, menos a usted.

* Cuando habla del futuro, jamás la (lo) menciona a usted.

* Nunca ha recibido un detalle de parte de él (ella), a pesar de los muchos regalitos que usted le ha dado.

* Jamás lo (la) ha sorprendido mirándola (lo) de lejos.

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