SER O TENER

Pierdes tu riqueza y pierdes poco, pierdes tu salud y pierdes algo; pierdes tu paz interior y lo has perdido todo. No sé de quién es el anterior pensamiento que siempre he leído como de autor anónimo y me gusta compartirlo y asociarlo con este del pensador francés Voltaire: Los que creen que el dinero puede hacer cualquier cosa, acaban por hacer cualquier cosa por dinero . La codicia engendra violencia y el afán de poseer envenena el alma de los seres humanos, que desde siempre se han movido entre el ser y el tener.

09 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

No podemos caer en la falsa actitud de exaltar solo el ser y de condenar el tener, sino en el juicio sabio de darle prioridad al mundo del ser sobre el mundo de la posesividad. Algo que expresó el místico alemán Eckhart (+. 1327) con este dicho: El ser humano no debe considerar tanto lo que hace como lo que es .

Ser o tener? He ahí, no una propuesta excluyente, sino una elección de prioridades. En un mundo obsesionado por el consumismo, el materialismo y el hedonismo, hay que nadar contra la corriente para salvar los principios, defender los valores y no perder la paz del corazón. Debemos orientarnos con entusiasmo por el camino del ser, o sea, encaminarnos por el sendero de la espiritualidad, de la conciencia, del desapego y del servicio. Algo que hoy hacen bastantes personas porque somos testigos de un intenso despertar espiritual.

Un renacimiento que nos da esperanzas en un mejor futuro, aunque los profetas del pesimismo esperen un fin cercano. De hecho, algunos lo anunciaban para hoy, haciendo cábalas con el día 9, del mes 9, del año 1999 que, según su mente febril, sería una fecha apocalíptica porque los nueves del año, al revés, son el 666 del anticristo, simbolizado a su vez en los otros nueves. Puro terrorismo religioso, hoy tan en boga!.

Lo cierto es que Dios nos invita a no hacernos tesoros en la tierra sino en el cielo, ya que allí donde está nuestro tesoro, allí está nuestro corazón, como bien lo anunció Jesucristo en su Sermón del Monte y en textos como el de Mateo 6, 19-21. Es interesante comprobar la verdad de esto hablando con muchas personas que han enfrentado grandes penalidades con motivo de una enfermedad, una amputación, la muerte de un ser amado o un horrible secuestro.

Casi siempre crecen con el dolor, sintonizan con lo espiritual, afianzan su humanismo y dejan de valorar tanto lo material. En otras palabras, le dan prioridad al ser sobre el tener. Hay una realidad misteriosa en los golpes de la vida y es que, si los sabemos asumir, nos permiten reciclar en el alma y nos centran en lo esencial. Sin embargo, lo sensato no es estrellarse para mejorar, sino tomar conciencia a tiempo y formarse en el arte de ser, el arte de amar y el arte de servir.

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