IRSE O QUEDARSE

Colombia está descuadernada y, para muchos, no ofrece un buen futuro. Si nos vamos, el país queda en manos de los corruptos y los asesinos. Si nos quedamos a trabajar, esto tiene arreglo.

23 de agosto 1999 , 12:00 a. m.

Administraciones cómplices del narcotráfico, como la anterior, o temerosas y débiles ante la guerrilla, como la actual, han sido incapaces de mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos.

Temerosos están, también, los millones de colombianos que cada ida salen de sus casas a vencer la crisis económica con su trabajo honrado, sin saber si van a regresar vivos o muertos, con oficio para el día siguiente, o desocupados.

Cuando no lo hacen por el simple hecho de proteger sus vidas, caso en el cual la gente simplemente no tiene opción, hay varias razones que impulsan a cientos de compatriotas a dejar el país, por lo menos mientras esto se arregla . Entre ellas están el temor, la falta de esperanza y la obligación de buscar un mejor futuro para sí mismos y para los suyos.

Quienes se van, lo hacen en todo su derecho y con su mejor buena voluntad, pero tal vez sin darse cuenta de que cada vez que otro ciudadano emigra, estamos más lejos de una solución. Porque quienes dejan el país no son propiamemte los políticos corruptos ni los narcotraficantes, que en otro lugar no podrían aumentar sus fortunas tan fácilmente. Tampoco los guerrilleros o paramilitares, que secuestran, asesinan y se enriquecen con el dolor ajeno, sometiendo a la población inocente.

Lo que perdemos Cuando una familia levanta vuelo, se marcha también la esperanza; se van los trabajadores, los padres y madres cuya responsabilidad es formar las generaciones del futuro; se van los estudiantes que, con su dedicación y curiosidad, mejoran las sociedades. Cada vez que esto pasa, muere el sueño colombiano de los que emigran y de quienes se quedan.

Pero Colombia tiene arreglo, y podría ser un país no solamente vivible sino agradable, pacifico, próspero y justo. Algunas de las causas del éxodo, entre ellas la guerra y la impunidad, son solucionables.

La guerra nos parece eterna y queremos que se acabe ya. Pero a diferencia de otros conflictos armados, que han durado siglos, ésta no ha sido tan larga (tiene 40 años ) y carece de raíces que la hagan perdurar. Los únicos conflictos en la historia que se han prolongado indefinidamente, sin ser solucionados, son las pugnas étnicas, y religiosas.

El nuestro no es ni lo uno ni lo otro. Ni siquiera es nacionalista. Aquí la guerra tiene raíces sociales y justificaciones económicas. La guerrilla, gran aliado del narcotráfico, es, sobre cualquier cosa, un negocio. Ante su negativa para hacer la paz, la internacionalización del conflicto fuerza y facilita cada día mas la opción de la salida militar.

La salida es viable Esta opción no es inmediata ni fácil, y requeriría de un nivel de compromiso que los militares y los civiles no hemos tenido. Pero es viable. únicamente se requiere de la decisión política y el compromiso de la ciudadanía, que cada día más pide una solución rápida.

La impunidad en todos los campos es probablemente el mayor problema de Colombia. Con un sistema judicial que funcione, se acabarían los secuestros, la corrupción y la inseguridad.

Ambas cosas se logran con el compromiso de un Gobierno fuerte y a través de la solidaridad ciudadana. Y ya hay gente trabajando en estos y en otros frentes para construir un mejor país: las voluntarias de las fundaciones para niños, ancianos y drogadictos; las agremiaciones apolíticas que luchan contra la corrupción en la administración del estado; los profesionales que dejan carreras brillantes en el sector privado para trabajar en el sector público; los estudiantes y profesores dedicados; los periodistas transparentes y los empresarios con consciencia social están entre quienes quieren un país mejor y trabajan por él.

Los anteriores son ejemplos para imitar y razones para quedarse sin renunciar a los sueños; para ayudar a construir, cada cual en su área de conocimiento o de trabajo y en la medida de sus posibilidades, el país que todos queremos. A diferencia de otros países más avanzados, sacar adelante a Colombia exige un compromiso extraordinario de los ciudadanos.

Para eso, hay que quedarse e ir mas allá de nuestra labor diaria, dedicando parte de nuestro tiempo a trabajar en beneficio de otros. Hagamos de Colombia un país donde la gente quiera quedarse y a donde la gente quiera venir a vivir. Y trabajemos desde ya en eso. Porque si las cosas empeoran, quienes emigren no tendrán derecho mañana a quejarse por los resultados. Y si Colombia mejora, tampoco podrán sentirse orgullosos de ello.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.