LA TRAGEDIA DE UN DESPLAZADO

LA TRAGEDIA DE UN DESPLAZADO

Muchas veces, mientras crecía en la finca de Puerto Asís, Lizandro Rey se imaginó el infierno. Y lo conoció el 4 de enero, cuando llegó a Bogotá, con su esposa y sus dos niños.

17 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

Hoy este infierno le sigue pareciendo peor que el mundo de candela que lo alucinó cuando era niño.

Su pena comenzó al amanecer del pasado 28 de diciembre. Ordeñaba las vacas cuando los disparos de los paramilitares lo hicieron correr hasta el rancho.

Cuando entré, mi mamá y mi hermano ya estaban muertos. A mi papá le estaban cortando los dedos con una navaja y le preguntaban por los guerrilleros. Como él no contestaba le dieron un tiro en la frente.

Dejé a mis padres sin entierro. Cogí a mis hijos y a mi señora y me fui. Llegué a un caño y ahí un camión nos recogió y nos llevó hasta Pitalito (Huila). Allá un señor me dijo que le ayudara a cargar el carro y que me sacaba para donde yo quisiera.

El dueño del camión me dejó en la avenida Las Américas con 68 y me dio 10 mil pesos por lo que le ayudé a cargar en Pitalito.

Caminando (con su esposa de 32 años y sus niños de 1 y 2 años) llegamos al Parque Santander. Ahí nos quedamos, pero la Policía me molestaba, me decía que yo utilizaba los niños para cargar droga.

Mi señora empezó a enfermarse. Sufría ataques epilépticos, en Puerto Asís casi nunca le daban, pero aquí comenzaron a darle seguido, tal vez por el frío....

Cuando llevaba tres días en la calle, un agente me dijo que si en verdad era desplazado que fuera a la Personería.

Allí hice la declaración y me mandaron al Comité Internacional de la Cruz Roja. Cuando llegué allá apenas iba con mi señora y mi hija .

Y a dar vueltas Al niño, que ahora tiene casi 3 años, se lo habían llevado para Villa Javier, un hogar del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). El hielo de las noches bogotanas le había provocado heridas en la cara y debían sanarlo.

De la Cruz Roja me mandaron a la Casa del Migrante, donde estuve ocho días. No me podían tener más de ese tiempo. La hermana me regaló una cama, un mercado y 70 mil pesos para que pagara un arriendo.

En un carro me llevaron a una pieza del barrio El Carmen (en el Tunal). De ahí me echaron al mes porque no tenía cómo pagar .

A la esposa de Lizandro le dolía uno de los senos desde hacía varios días, y a él le pareció que en el Ministerio de Salud podían ayudarlo.

Allá una señora llamó a la dueña de la pieza y me dio una plata para que pagara otro mes de arriendo.

Luego empecé vueltas en el Ministerio del Interior. Quería una carta para ir al médico y un cupo en algún jardín para los niños. De allí otra doctora me mandó a la Unidad de Desplazados .

A esas alturas ya había pasado otro mes, y Lizandro y su familia tuvieron que salir de la pieza de El Carmen.

Me pasé a otra en el barrio El Claret. Me la pagó un sacerdote de la iglesia San Pedro el Apóstol, que conocí el Viernes Santo .

Durante un mes, el campesino de Puerto Asís trabajó con una empresa de vigilancia. Lo recomendó el sacerdote, pero lo sacaron por falta de estudios y de documentación.

Por un aviso clasificado consiguió cupo en una panadería, donde le daban 50 mil pesos cada semana.

A mi señora se le abrió el seno y ya no aguantaba el dolor. Tuve que dejar el trabajo para comenzar a recorrer hospitales. La llevé a distintos lugares pero no me la recibieron porque no tenía un certificado de desplazado. Lo había solicitado en el Ministerio del Interior, pero me lo negaron .

Sin respuesta Lizandro supo entonces de la existencia de la Asociación Nacional de Ayuda Solidaria (Andas). Con un documento que le redactaron allí logró que atendieran a su esposa en el centro asistencial de Bosa. De allí la remitieron al hospital de Kennedy, donde le dijeron que tenía cáncer. Ella estuvo tres meses interna.

Fui a la Red de Solidaridad y me ofrecieron 500 mil pesos para que me devolviera para Puerto Asís, pero allá no vuelvo porque ni los paramilitares ni los guerrilleros dejan vivir.

El 7 de julio me entregaron a mi señora en el hospital y el 11 por la noche se murió.

El 15 la dueña de la pieza me dijo que me fuera. Se quedó con la cama, las cobijas y la ropa porque le debía tres meses de arriendo .

Hasta hace 15 días Lizandro vivió en la calle con sus dos niños. El mayorcito estuvo varios días en el hospital. El frío nocturno le provocó bronconeumonía.

Yo nunca volví a Bienestar Familiar porque la primera vez que fui a retirar a mi hijo me paró un carro a la salida. Un tipo me ofreció cinco millones y una casa-lote donde yo quisiera para que le diera el niño .

Y las únicas personas que sabían que yo tenía el niño en el hogar eran las de Bienestar y las de la Personería .

Lo último que hizo Lizandro fue ir a la Defensoría. En esa institución le sugirieron un derecho de petición ante el Ministerio del Interior. Lo hizo el pasado 6 de agosto, pero hasta ahora nada le han respondido.

El martes pasado, otra vez con la ayuda de Andas, consiguió que en un jardín le recibieran los dos niños. Le prometieron cuidarlos durante dos meses.

Bogotá ha sido el infierno más grande. Ojalá nunca lo hubiera conocido . De nuevo, y por tercera vez durante el relato, hay lágrimas en los ojos del campesino.

Paños de agua tibia En la capital hay, según las últimas cifras de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes) y de la Arquidiócesis de Bogotá. 327.555 desplazados.

Y poco es lo que puede mostrar el Estado, aunque ya han pasado dos años de la aprobación de la Ley 387, o de Atención Integral de la Población Desplazada. Esa ley tiene un espíritu asistencialista, y peor aún, es corta y mediatizada por muchas instituciones que ni siquiera tienen recursos. Son paños de agua tibia , afirma Luz Helena Kerguelén, del equipo técnico do de Andas.

Al Incora, por ejemplo, le toca hacer el registro y la protección de los bienes abandonados por los desplazados. La tarea ha terminado en la recolección de los datos. Las ONG que ayudan a los desplazados saben de propiedades que, hoy, están ocupadas por los agentes que provocaron el desplazamiento.

Según los investigadores de Codhes y la Iglesia, se desconoce la política del nuevo gobierno frente a la problemática Esto es lo que han hecho hasta hoy por los desplazados, de acuerdo con los informes entregados a estas dos últimas instituciones.

Ministerio de Educación: -No ha diseñado un plan en la capital para llevar a las aulas a desplazados en edad escolar. Dice que esa es responsabilidad de la Alcaldía. En Bogotá, el 77 por ciento de los desplazados entre los 5 y los 18 años no va a las escuelas y colegios.

. Ministerio del Interior Trabaja en el fortalecimiento del Comité Distrital de Desplazados. Argumenta carencia de recursos. Antes de ser desplazados, el 81 por ciento tenía casa propia. Ahora sólo el 3 por ciento tiene acceso a ella.

.Red de Solidaridad Social.

Atención humanitaria a cerca de 2.000 familias. En 1998 entregó 200 subsidios, representados en bonos de 80 mil pesos para útiles escolares, vestido y calzado para los pocos niños que entraron a escuelas distritales. Anunció otros 200 subsidios para el primer semestre de este año.

. Bienestar Familiar Desarrolla un programa para menores de 7 años y madres lactantes. No dio información sobre la cobertura. A algunas familias les da asistencia alimentaria durante tres meses, si presentan certificado de Mininterior.

Defensoría del Pueblo Ha dado atención humanitaria y sicosocial a niños y niñas que participaron en las tomas de desplazados a la capital, en 1998. Ha brindado apoyo en la consecución de cupos escolares.

Ministerio de Salud Entregó 100 millones de pesos a varios hospitales del Distrito. Algunos desplazados reconocen la cobertura que han tenido en salud.

OPINOMETRO Tipo de ayuda recibida Apoyo moral 24% Alimentación 23% Alojamiento 16% Dinero 10% Salud 6% Transporte 4% Educación 1% Asistencia legal 1% Otro tipo de ayuda 15% Ayuda humanitaria recibida después del desplazamiento Iglesia 52% Gobierno 33% ONGs 5% Org comunales 1% Otras 9% Expectativas de permanencia de pertenencia o retorno de los desplazados Permanecer 57% Irse a otro lugar 34% Regresar 9%

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