RESUCITÓ ZUBELDÍA

RESUCITÓ ZUBELDÍA

Solo dos minutos permitió el visitante Vélez que Caldas jugara al fútbol. Dos llegadas claras de Galván y Cardona y dos atajadas del mejor de todos, José Luis Chilavert. Y al final fue cero a cero en Palogrande, por la Copa Libertadores.

10 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

Era previsible. El fútbol, que es de pocos secretos, reveló que el técnico de Vélez era Eduardo Luján Manera. Y este hombre tiene sus maneras. Sus equipos enredan, pegan, golpean. Llegan al extremo de lo que hizo el defensa Zandoná, cuando Congo estaba en el suelo. El argentino le pisó el estómago.

Vélez fue como esa escuela de fútbol del año 68 con Estudiantes de la Plata, en tiempos de Oswaldo Juan Zubeldía. Equipo de artimañas y de juego nada santo, que salió campeón de la Intercontinental de Clubes en las narices del Manchester United.

Era claro que los argentinos no cometerían el error de River de dejar jugar. Por eso ahogaron en la mitad. No fue posible que Valentierra y Salcedo se juntaran. No hubo manera de que los laterales tuviesen salida. Y arriba Congo estaba molesto con tanta patada y con la complacencia del inepto juez peruano Jorge Torres.

El visitante también tuvo alientos para contragolpear y arribar dos veces al área de Henao con peligro de gol. Pero su fútbol estaba fundamentado en atravesar piernas, en liquidar el talento, en cercenar cualquier idea brillante.

Había resucitado Zubeldía. Y Caldas, tan lúcido hace una semana, perdía fuerzas y se enredaba en la maquiavélica telaraña de Vélez.

Trampa mortal en la que cayó Congo por golpear a Compagnucci, que le había intimidado segundos antes. El inexperto delantero vio la roja. Ahí Caldas perdió contundencia.

Hubo cambios en la segunda parte. Padilla dejó su puesto al pequeño Rodas. El técnico local tenía la intención de abrir la zaga rival, jugando por los costados. Vélez continuaba en su agria filosofía. Las fuerzas para golpear no eran las mismas, pero de falticas se llenó el partido. Valentierra buscó más a Galván. Rodas gambeteó en ocasiones. Salcedo abusó de la individual.

Y Chilavert, en las pocas veces que se le exigió, dominaba como solo él lo sabe hacer.

Hubo una reacción de Vélez. Balazo de Camps, que desvió el arquero Henao. Y dominio del local. No abrumador, ni categórico. Una tenue ilusión de gol que se diluyó con los minutos.

Un disparo aislado de Moreno que le quemó las manos a Chilavert. La emotividad de los últimos segundos, con una clara llegada de Vélez y la respuesta de Caldas, en un enredo gigantesco en el área.

Pitazo final y no hubo manera de torcerle el pescuezo al visitante. Empate sin goles de dos escuelas del fútbol. No hubo gol para quien gustó de tocar la pelota. Y mucho menos para quien vino a destrozarlo todo.

Bilardo habría estado feliz de ver el libreto de Vélez. Manera resultó anoche un buen alumno, y Zubeldía, el creador de tanta confusión, resucitó.

CALDAS0 VELEZ0 Estadio: Palogrande. Asistencia: 27.000 personas. Taquilla: $246 000.000. Arbitro: Jorge Torres (Perú).

Once Caldas: Henao; Cardona, Villegas, Foronda y R. Moreno; Valencia, Padilla, Salcedo y Valentierra; Galván y Congo. Cambios: Rodas por Padilla (1 ST), Velásquez por Valencia (22 ST) y C. Moreno por Villegas (23 ST).

Vélez Sarsfield: Chilavert; Zandoná, Méndez, Sotomayor y Cardozo; Compagnucci, Morigi, Bassedas y C. Husain; D. Husain y Camps. Cambios: F. Domínguez por Morigi (44 ST) y Cordone por D. Husain (45 ST).

Goles: no hubo. Expulsados: Congo y Compagnucci (43 PT). Partido: intenso. Figura: Chilavert.

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