UN PROVOCADOR A LA ANTIGUA

UN PROVOCADOR A LA ANTIGUA

El bluyín y la chaqueta de cuero de Federico Andahazzi no permiten suponer al más informado espectador que por su cerebro pasan ideas que de cierta forma están ancladas cuatro o cinco siglos atrás. Lo único más o menos renacentista es su barba de candado y el pelo largo, muy a lo mosquetero de la corte del rey Luis XIV.

18 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

Pero Andahazzi es un legítimo contador de historias, postmoderno en la superficie y moderno en su interior. Es transgresor, pero se ampara en el pasado para provocar. El escritor argentino es el autor de El anatomista, uno de los libros más escandalosos de los últimos años.

Andahazzi estuvo en Bogotá para presentar su nueva novela, Las piadosas, en la que una vez más, buscando en el pasado trata de conmover el puritanismo del presente.

Existe cierta preferencia estética en su literatura por el pasado, así pasaba en El anatomista y ahora en Las piadosas ? Aunque mis novelas estén ambientadas en tiempos pasado no puedo sustraerme del presente. Vivo en mi tiempo y eso no se puede cambiar. En ese sentido mis obras resultan ser metáforas del presente.

Le sorprendió el éxito de El Anatomista y la censura a la que fue sometido el libro? Sobre esa novela se dieron al tiempo una sucesión de episodios que son difíciles de explicar. En Argentina me censuraron y en Estados Unidos un periódico se negó a recibir un aviso de publicidad de la obra .

Es extraño este puritanismo estadounidense? No, EE.UU a larga también está lleno de una moral provinciana. Creo que en estos momentos si algo se globalizó fue la moral americana. Aunque hay que decir que hechos como esos son impensables en Europa.

Por otro lado, el pasado me permite obviar cierta vulgaridad contemporánea. Creo que la vulgaridad es una característica del presente, así ha sido en toda la historia. Los contemporáneos del Renacimiento sentían vulgar lo presente. Por eso el pasado permite despojarse del lastre de la vulgaridad, otorga cierta impunidad que es sanidad. Impunidad en el sentido de que tus protagonistas ya no están o son imaginarios.

Su literatura rompe con el exotismo que se espera de un escritor de este continente? Es cierto, a veces quieren que nosotros hablemos del papagallo y lo exótico. Pero no es así, de hecho Buenos Aires está muy ligada a la tradición Europea. Borges se atribuía el derecho de pertenecer a Occidente.

Los escritores nacidos en los sesenta parecen haber exorcizado el fantasma del boom ?.

Sí, aunque también hubo cierta militancia pueril contra el boom. Sin embargo, pienso que si yo pudiera escribir igual que la peor obra de Alejo Carpentier, me sentiría muy satisfecho.

Existe un nuevo boom ? Puede ser más un fenómeno comercial. De hecho es realmente muy difícil entrar en Europa, y mucho más en España, donde existe cierta xenofobia. El anatomista, por ejemplo, entró a Europa más por la puerta de Inglaterra y Holanda, que por la misma España.

De todos modos existe una cierta ignorancia sobre lo que pasó entre el boom y la generación subsiguiente. En Argentina, por ejemplo, casi toda una generación de escritores fue asesinada y si estuvieran vivos estaría escribiendo hoy. Creo que mi generación en Argentina quedó huérfana de padres literarios.

FOTO: FEDERICO ANDAHAZZI se mete en el pasado para referirse a su entorno. La censura y el escándalo de su anterior novela, le han servido de promoción.

Julián Valles

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