GOLPE DE ESTADIO: 41 HERIDOS

GOLPE DE ESTADIO: 41 HERIDOS

Tarde de fútbol en Cali. Clásico en ceros. El reloj marcaba el minuto 23. En ese instante, Jairo Castillo, delantero de América, no halló obstáculo para anotar el primero de la tarde. Gol, el grito desaforado y la celebración de los hinchas americanos en el segundo piso de la tribuna de oriental. La baranda no aguantó la avalancha humana y cedió.

08 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

Había sido un repentino golpe de estadio , que dejó 41 heridos en el Pascual Guerrero.

Parecía anunciado. En el momento en que llegaron los integrantes del Barón Rojo, simpatizantes de los diablos , fueron notificados por la Policía de que no podían ocupar las graderías de la tribuna de sur.

Nos enviaron allá, a oriental, en el segundo piso, para que no fuéramos a pelear con Los Radicales, del Cali , dijo uno de los muchachos de Barón Rojo, que no quiso dar su nombre. En el momento de hablar su rostro estaba cubierto con una media pantalón de mujer.

Qué pasó? En fracción de segundos, los del Barón Rojo salieron en desbandada hacia arriba y hacia abajo, corriendo, una, dos, tres veces, gritando gol!, y en el momento que el ambiente se llenaba de gooool , la base del concreto en el volado cedió como si se tratase de un papelillo.

Nosotros adoptamos algunas precauciones , dijo otro integrante del Barón Rojo en el momento de ser atendido, en la gramilla del estadio. Un grupo de muchachos revisa la baranda, pero en esta ocasión no lo hicimos. Creíamos que la tribuna de oriental estaba bien y por ello nos vinimos con fuerza sobre la baranda .

Mientras unos y otros empezaban a ser atendidos por la Cruz Roja y por los paramédicos que llegaron en nueve ambulancias, los jugadores permanecían en la cancha a la espera de una decisión. En ese instante, un aficionado se acercó a Fabián Domínguez, arquero del Cali, y lo golpeó en la cabeza.

No entiendo la agresión de ese aficionado. Me dejó noqueado , expresó Domínguez. Sólo estaba observando el accionar de la policía que trataba de ayudar y, sin embargo, los mismos hinchas agredían a los hombres de la fuerza pública y a los fotógrafos .

Las manecillas de los relojes señalaban que aquella situación se había producido a las 2 de la tarde y 23 minutos. En el sector de oriental la gente corría, algunos se quejaban en el momento de subir a las camillas, mientras otros llevaban los rostros ensangrentados.

Llamen a mi casa, soy Camila Vivas , se oyó. Dos enfermeros la subieron a una ambulancia. Más allá, se veían cuerpos en la gramilla a la espera de ser recogidos y trasladados a los centros hospitalarios más cercanos.

Todavía no sabemos qué va a suceder con el partido , dijo Alberto Duque, árbitro de la contienda. Voy a esperar qué dicen en la Dimayor y si la Policía garantiza que continúen las acciones .

Y de inmediato, Duque se fue para su vestuario. Igual hicieron los 22 jugadores. Los asistentes a la tribuna de occidental no podían creer lo que habían visto.

Nosotros venimos a dar espectáculo y nos tocó ver esta tragedia. Es algo increíble , dijo Julián Téllez, en la salida del túnel del sector de occidental-norte. Esto no lo vamos a olvidar fácilmente .

En ese momento, el reloj estaba en las 2:35. Una nube cubrió el sol, pero en oriental volvía a encenderse la pasión. Los integrantes del Barón Rojo, después del susto, empezaron a gritar. Algunos de sus integrantes, como si estuviesen drogados o poseídos por el alcohol, vociferaban en contra de los periodistas, de la Policía y de quienes se les cruzaran por el frente.

Pasaron 50 minutos para reanudar las acciones. Luis Bedoya, gerente de la Dimayor, informó que el árbitro analizó la situación, vio que no había peligro en la tribuna, estudió el caso con los directivos de los dos equipos y continuó el partido.

América ganó 3-0 al Cali. Pero nadie quería saber nada de lo que sucedía en la cancha. Todos hablaban de aquel suceso que se produjo a las 2:23 de la tarde.

Celebrar ese gol fue como morir , recalcó uno de los heridos.

Si hubiese sabido que ese gol que convertí iba a producir lo que sucedió, seguro que prefiero enviar afuera la pelota , fue la frase de Jairo Castillo.

LA ALEGRIA de la hinchada americana poco antes del minuto 23. La baranda estaba ahí.

EL GOL de América. Castillo, el autor, recibe la felicitación de sus compañeros.

YA ESTA desprendida la baranda. Viene la emergencia y la petición de ayuda de los hinchas que se salvaron.

EL MOMENTO en que los heridos fueron atendidos y comenzaron a ser trasladados a hospitales.

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