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CÓMO HACER DEL PLÁTANO UN CULTIVO RENTABLE

Las tierras de los Llanos Orientales han probado sus bondades como productoras de carne, leche, arroz, palma africana, cachamas, tilapias, marañones, piñas, papayas, mangos y ahora se ha encontrado que hay unos tres millones de hectáreas adicionales para cultivar plátanos.

05 de abril 1999 , 12:00 a.m.

En la actualidad se siembran 22.000 hectáreas de plátano hartón en el Meta, 18.000 en Arauca y 6.000 en Casanare. Las limitaciones a su expansión se originan en que se siembra en las vegas y éstas, claro, se inundan; aparte de que a la orilla de los ríos y los caños hay una alta humedad relativa que fomenta la presencia de enfermedades fungosas como la sigatoka.

En las vegas, adicionalmente, se acumulan grandes manchas de arena que impiden el desarrollo normal de las plantas porque no hay absorción adecuada de nutrientes, aparte que hasta allí llegan los herbicidas sobrantes de los vecinos cultivos de arroz que también se siembran en las vegas e intoxican los vástagos.

Para resolver los problemas descritos y habilitar las promisorias vegas de las fuentes de agua de la Orinoquia, unos tres millones de hectáreas, la regional 8 de Corpoica estableció, al final de tres años de investigación, un nuevo e ingenioso sistema de cultivo.

La idea es sembrar el plátano en suelos de terraza clase IV, cuya topografía es plana, con pendientes de 1 a 3 por ciento, de fácil mecanización, con buen drenaje interno y externo que obvia las inundaciones y con buena profundidad que facilita el desarrollo radicular.

Según el investigador Alfonso Martínez Garnica, estos suelos son de baja fertilidad, tienen escasos porcentajes de nitrógeno, magnesio, fósforo y potasio; superávit de calcio y deficiencia de elementos menores; extremada acidez y altas concentraciones de aluminio.

Para superar estos inconvenientes se recomienda incorporar cal dolomita a la siembra y posteriormente agregarle urea, roca fosfórica, sulpomag, borax, sulfato de zinc y de cobre, los cuales se aplican al mes y a los cuatro meses de siembra.

Para mejorar las condiciones biológicas del suelo se aplica un kilo de gallinaza en el momento de la siembra y tres raquis o racimos cosechados de la palma de aceite por cada planta, como fuente de potasio.

La variedad sembrada fue plátano hartón llanero, con distancias de cuatro metros entre calle y dos metros entre plantas y las siembras se han hecho en septiembre con el fin de que la cosecha coincida con la época de mayor precio que es entre agosto y septiembre.

Esto, naturalmente obliga a los cultivadores a tener riego durante el verano, lo que de paso obliga a hacer reservorios para aprovechar la desbordante oferta de aguas de la región, las que generalmente se dejan pasar sin el aprovechamiento de las aguas propiamente dichas y de su sedimentación, rica en nutrientes gratuitos.

OJO VA EN RECUADRO Preparación de suelos La investigación estableció dos tipos de preparación del suelo. El primero fue la labranza tradicional, que incluye dos pases de rastra más un pase de rastrillo. El otro tipo de preparación que se utilizó fue la mínima labranza con dos pases de cincel en forma de diamante.

Los plátanos sembrados con el último sistema produjeron racimos más pesados en menos tiempo. Los racimos de la labranza tradicional pesaron 12,3 kilogramos en un ciclo de 355 días, en tanto que los otros pesaron 14.1 kilos en 322 días.

Otras resultados de los ensayos fueron los siguientes: las tierras aradas con cincel utilizaron más eficientemente el riego por la mayor penetración del agua en el suelo, mientras que con la labranza tradicional se compactó el suelo. Por el examen de las hojas se estableció que las plantas absorbieron mejor el calcio y el magnesio con éste sistema. Elementos que se usan para medir la compactación del suelo.

Los resultados económicos parecen ser los más llamativos de este experimento, pues significan una alta rentabilidad para los agricultores: por cada peso invertido se ganan tres, afirman los encargados del proyecto de investigación de Corpoica, quienes se apoyan en los cultivadores con los que hicieron los trabajos. Los interesados pueden visitar los cultivos y consultar los resultados en La Libertad de Villavicencio.