CÁCERES Y TARAZÁ: EN LA ESPIRAL DEL TERROR

CÁCERES Y TARAZÁ: EN LA ESPIRAL DEL TERROR

Acorralados por el miedo y la zozobra, los cincuenta mil habitantes de la zona urbana y rural de Tarazá y Cáceres (Bajo Cauca antioqueño) quisieran impedir que llegue la noche. Solo así se podrían sacudir de la angustia que los desvela porque saben que es cuando el sol se oculta que los revólveres disparan. Fue en la noche del 10 de noviembre, cuando cerca de 300 hombres de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN), atacaron el puesto de Policía y la Base Militar del Batallón Atanasio Girardot de Tarazá y cuartel de Policía y el Palacio Municipal de Cáceres.

13 de enero 1991 , 12:00 a.m.

En esos combates, que duraron cuatro horas, murieron cincuenta hombres diez militares y unos cuarenta guerrilleros y cerca de ochenta resultaron heridos diez militares y setenta subversivos. La destrucción de los cuarteles militares costó cien millones de pesos.

Aunque entre la población civil no hubo víctimas, la muerte y la destrucción se quedaron rondando en la región. Los buscadores de oro, los ganaderos, los agricultores, los comerciantes y las autoridades, acostumbrados a la presencia de la guerrilla, se dieron cuenta de que la bomba de violencia sobre la cual estaban parados había explotado.

Quince días después, en la primera semana de diciembre, un grupo armado llegó hasta la vereda Las Pampas, jurisdicción de Cáceres, y luego de quemar tres viviendas y un negocio amenazó a los habitantes para que abandonaran el pequeño caserío sobre la carretera a la Costa, donde vivían 42 familias.

De inmediato, los 200 habitantes visitaron al alcalde de Cáceres, Argemiro Gabriel Villalba Rada. Como no hubo manera de ayudarlos dijo Villalba la mayoría regresaron a la vereda y los demás se reubicaron en casas de familiares y amigos . Todo parecía que iba volver a la normalidad.

Sinembargo, vino el hecho que, además de producir la estampida entre los habitantes de las comarcas de Cáceres y Tarazá, tiene al borde la quiebra al comercio de la región y disminuidas las regalías que Tarazá y Cáceres reciben por la explotación de oro. Mensajeros de la muerte Doce hombres, armados con fusiles R-15, que intentaron hacerse pasar por policías, llegaron el 14 de dicembre al corregimiento de Puerto Bélgica, jurisdicción de Cáceres, y preguntaron por Apolinar Rivera Trespalacios, el inspector.

Por qué nos van a matar si somos inocentes? gritó Rosiris, su esposa mátenme a mi primero . Entonces se escuchó la primera descarga y su cuerpo se desplomó. Luego siguió Apolinar, Elsy, Jairo y José del Carmen. En la huida, los asesinos mataron al celador Alberto Taborda, al barequero Saúl Beltrán y al carnicero Ramiro Gaviria.

Al amanecer, cuando la noticia del múltiple asesinato se conoció en la región bajocaucana, muchos padres de familia tomaron una determinación: huir. De las 42 familias de Las Pampas hoy solo quedan siete.

Una situación similar se vive en Puerto Bélgica, donde cerca de treinta familias ya abandonaron sus casas. Quienes no han salido optaron por ir a dormir a donde sus familiares en Cáceres y Caucasia, para no ser sorprendidos por los mensajeros de la muerte.

Un hecho es cierto dijo uno de los habitantes de Puerto Bélgica. La gente se está yendo. Más de treinta familias, incluyendo varios comerciantes, se fueron. Y quién sabe cuántos más nos tengamos que ir . Hasta los 300 campesinos y mineros de las veredas Corrales, Ponciano y Carecí, sobre la margen derecha del río Cauca, al otro lado de Puerto Bélgica, han pagado las consecuencias. El johnsero (operador de lancha) apareció muerto.

El nuevo inspector para Puerto Bélgica no se ha nombrado todavía dijo Villalba Rada. Sin embargo, los habitantes dicen que nadie se le piensa medir al cargo. Además, un celador, el citador, un trabajador de la fábrica de adoquines y el fontanero renunciaron a sus cargos .

En el perímetro urbano de Tarazá la migración es menos notoria pese a que durante los primeros veinte días de diciembre fueron asesinadas cerca de diez personas. Entre ellas, el fotógrafo Jorge Alberto Alvárez Marín, el agricultor Sergio Zabaleta Jiménez, el lustrabotas Juan Carlos Gil Garzón, el celador Luis Emilio Ferreira Londoño y el trabajador Jesús Aníbal Sánchez. Igual suerte corrieron Julio Alfonso Ruiz González y Robinson Garavito.

Cuáles son las causas y los autores de los múltiples crímenes, ocurridos después de la toma guerrillera? Nadie parece saberlo. Ni las autoridades civiles y militares locales ni las departamentales. Mucho menos los habitantes, que eluden el tema y advierten que cualquier cosa que digan es mortal.

La gente rumora que los autores son paramilitares , dijo un funcionario que pidió no ser identificado. Que ningún grupo subversivo se haya atribuido el múltiple crimen dijo una fuente militar local les hace pensar que son paramilitares .

Nos queda muy difícil decir quiénes fueron los autores de esa masacre y las demás muertes dijo una fuente militar de la IV Brigada con sede en Medellín. En esa región mete la mano todo el mundo: FARC, ELN y paramilitares. Allí no cabe la delincuencia común debido al poder de estos grupos .

Es desconcertante. Hasta las conjeturas son pocas. Por las armas utilizadas, según los expertos, parecería que fueron paramilitares , dijo el gobernador de Antioquia, Gilberto Echeverry Mejía, al preguntarle sobre los autores de la masacre de Puerto Bélgica. Y mientras las autoridades investigan, el temor de los habitantes de la región aumenta.

Así quedó demostrado el 18 de diciembre, cuando un grupo guerrillero de la Coodinadora Guerrillera hostigó la Base Militar de Tarazá con varias granadas de mortero. Esa noche, a las 7:45, se escucharon dos fuertes explosiones, ráfagas de ametralladoras y fusiles. En cinco minutos las calles quedaron vacías. Y a pesar de que a las 9 de la noche ya habían cesado los disparos, la gente se dio cuenta, una vez más, de que no había más remedio que encerrarse en sus casas. A la deriva...

La alteración del orden público ha minado la tranquilidad y se ha extendido al comercio y a las regalías de oro para Cáceres y Tarazá.

Además de los cien millones de pesos que costará la reconstrucción del puesto de Policía y la Base Militar de Tarazá y del cuartel de Policía y el Palacio Municipal de Cáceres, las regalías auríferas que las administraciones reciben mensualmente sufrieron un bajonazo.

Mientras que en Cáceres pasaron de 18 millones de pesos a 13 millones y tienden a seguir bajando, en Tarazá bajaron de 23 millones de pesos a 18 millones.

Además, no hubo recursos para cancelar los sueldos de noviembre, diciembre y la prima de navidad a los empleados del municipio, ni los tres meses de sueldo a los 52 maestros. Unos setenta millones en total, dijo el alcalde de Cáceres.

Los comerciantes dijeron que las ventas han bajado entre un cuarenta y cincuenta por ciento.

Acerca del control militar sobre el transporte de víveres, una fuente militar de la IV Brigada dijo que esto es para impedir el abastecimiento de la guerrilla, la cual compra sus remesas en los mercados de Ituango, Anorí, El Bagre, Remedios, Tarazá, Cáceres y Caucasia .

Los propietarios de establecimientos de comidas y bebidas atribuyeron parte de sus pérdidas al llamado que hizo el gobernador Echeverry Mejía a los viajeros para que no transitaran por la noche por la vía a la Costa, entre Puerto Valdivia y Caucasia.

Las Fuerzas Militares vigilamos en el día dijo un oficial de la IV Brigada, pero no garantizamos la seguridad de la región por la noche. Es una medida prudente viajar de día . Los Escobar:un caso Aunque la violencia se acentuó luego de la toma guerrillera, esta empezó a notarse hace unos tres meses con la desaparición y posterior asesinato de Manuel Escobar, cuyo tronco sin cabeza, brazos ni piernas apareció flotando en las aguas del río Cauca.

Luego el negocio de billares de Julio Escobar, su padre, fue incendiado en la vereda Las Pampas, junto con tres viviendas más por un grupo de hombres que dijeron que a Puerto Bélgica le harían una fiesta de Navidad . Amenaza que al parecer se cumplió con anticipación, pues en la masecre ocurrrida en el corregimiento, el 15 de noviembre, murió Jairo Escobar, hijo de Julio, y su esposa Elsy Rodríguez, secretaria de la inspección.

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