PRECISIONES DE VÍCTOR G.:

PRECISIONES DE VÍCTOR G.:

Señor Director:

31 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

Es inmenso el aporte de la prensa cuando delata a funcionarios deshonestos y pone en evidencia ante la opinión pública procederes abusivos contrarios al interés de la sociedad. De ahí la importancia de su libertad incondicional. Pero así mismo, es nocivo su papel cuando publica informaciones que crean sospechas infundadas, acerca de actuaciones de los servidores públicos.

En mi caso, la publicación no solamente constituye un agravio personal a mi honra, sino que, por el cargo que tengo como Alto Comisionado para la Paz, tiene un efecto perverso sobre la confianza en la pulcritud personal que debe tener un negociador del Gobierno frente a los grupos insurgentes.

Por encontrarme en esta última circunstancia, me dirijo a usted para solicitarle se sirva rectificar la información que apareció el domingo pasado en la primera página del periódico.

En cuanto a mis actuaciones, las cartas que le incluyo con la presente hablan por sí solas: con anterioridad a mi posesión como Alto Comisionado renuncié a la junta directiva de una empresa privada, así como lo hice en relación con cualquier tipo de actividad ajena a mi cargo. Cuando alguna persona vinculada al Banco del Estado me mencionó que mi nombre aparecía entre los miembros de la junta directiva en una oferta de servicios de dicha empresa a éste, me dirigí al gerente de aquella reclamándole esta circunstancia y solicitándole aclarar la situación al banco, precisamente para excluir cualquier duda sobre mi proceder.

También le solicité que investigara quién había cometido el error, al hacer aparecer unos datos que no correspondían a la verdad, pues yo mismo había verificado que mi nombre no figuraba en el certificado de la Cámara de Comercio. El gerente me respondió expresándome sus más sinceras excusas y manifestándome su intención de renunciar a dicho contrato, en caso de que le fuera adjudicado.

Informaciones destacadas en titulares ambiguos como el publicado en la edición del domingo de EL TIEMPO, además de ser injustas y ajenas a la verdad, dejan un sabor amargo en los ciudadanos. Las únicas negociaciones que adelanto están dirigidas al logro de la paz.

Víctor G. Ricardo Alto Comisionado para la Paz

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