DEL VERBO DRAGONEAR

DEL VERBO DRAGONEAR

Es un tema jarto y poco apto para la Semana Santa... Pero si el debate en el Congreso se reanuda el próximo martes, qué le vamos a hacer?

31 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

En efecto, hace dos semanas escribí una columna titulada Los ángeles de Andy , en la que, recogiendo unas palabras de Pastrana en reciente alocución presidencial ( Todo cargo público implica una responsabilidad política. No se trata sólo de cumplir la ley. Cada funcionario público debe ser ejemplo de comportamiento y pulcritud. Este es un cambio de verdad. Debemos dejar atrás el pasado ), decía que a propósito de la situación de Mauricio Cárdenas frente al escándalo de Dragacol, resultaba imperativo que el Ministro competente explicara por qué decidió conciliar por 26 mil millones de pesos ( 26 mil millones de pesos!), después de que en un documento dirigido al Centro de Arbitraje y Conciliación de la Cámara de Comercio de Bogotá firmado el pasado 27 de abril es decir, hace menos de un año entre el entonces Mintransporte y el representante legal de Dragacol, éste último aceptó que el Gobierno le debía a esa empresa 4 mil millones de pesos aproximadamente sin discutir los intereses por distintos conceptos.

Al día siguiente, en una entrevista por Caracol, el ministro Cárdenas poco más o menos se salió por la tangente alegando precipitadamente que lo que había hecho con dicha conciliación había sido ahorrarle al Estado un jurgo de plata, por concepto de posible negligencias correspondientes a la anterior Administración ( cuál?; la de Juan Gómez, por ejemplo?), y de intereses acumulados.

Y la semana pasada ocurrió el famoso debate, en el que el parlamentario cartagenero Javier Cáceres demostró con pleno abundamiento de pruebas que las cosas no eran tan así. Sinembargo, son muchos los puntos que aún después de dicho debate quedaron en duda y no pocas las preguntas sin contestar. Como éstas: 1) Por qué razón se reconoció una alta suma ($15 mil 386 millones 069.548 con 23 centavos, para ser más exactos) por concepto de stand-by, si en los reclamos anteriores de la firma Dragacol este rubro no aparecía? 2) Y por qué se reconoció esta suma con base en un acta donde el interventor expresamente había manifestado su oposición al pago de valores por este concepto? 3) Por qué se reconocieron intereses por tres meses más del plazo que el propio ministro había acordado, a los saldos insolutos de los contratos? 4) Por qué el ministro renunció a un instrumento jurídico de tánto valor como el Tribunal de Arbitramento (ya instalado), el cual conforme a la ley debía fallar en derecho con fundamento en pruebas debidamente acreditadas y controvertidas, y prefirió la vía de la conciliación plena de riesgos por la valoración de las pruebas como ha quedado en evidencia con el episodio de la Draga Josefina? En cuanto a ésta la Draga Josefina A-6, la petición de investigaciones penales en este caso son infundadas. Lo que hubo fue ligereza de los subalternos de Cárdenas al confundir embargo con secuestro. El embargo consiste en sacar un bien del comercio jurídico y el secuestro es aprehensión material (en este caso del artefacto naval). La ligereza de los asesores del ministro consistió en no verificar, antes del reconocimiento del supuesto perjuicio en el acta de conciliación por esta causa, si la draga Josefina estaba realmente inmovilizada (es decir, secuestrada e imposibilitada para trabajar).

5) Por qué el ministro no acogió la propuesta del senador Cáceres en el sentido de suspender el debate a cambio de que él, como ministro, procediese a suspender el cumplimiento de la conciliación, en la reunión privada que tuvo con él unos días antes de la citación formal, en la que, según sus propias palabras, el ministro estaba muy atribulado , y en cambio sí lo está haciendo ahora, después de un debate del cual salió mal librado? 6) Por qué ya entre los palos el ministro se atreve a señalar que ordena suspender el pago, si el artículo 66 de la ley 466/91 dice que el acuerdo conciliatorio hace tránsito a cosa juzgada (es decir, es inapelable), y el acta de conciliación presta mérito ejecutivo, esto es, que en buen romance resulta casi el equivalente de un cheque? Y por si todo lo anterior no fuese una comedia de ligerezas y equívocos, el suegro de Reginaldo Bray es, ni más ni menos, el doctor Hugo Escobar Sierra, ilustre ex ministro, quien resolvió actuar como apoderado de aquél, simultáneamente con el hecho político de que ocupaba una prominente posición en el Directorio Nacional Conservador. Ayudó esto me pregunto para que el Ministerio de Hacienda agilizara el pago de los casi 16 mil millones de pesos ya entregados a Dragacol, con más rapidez que la de La Pantera Rosa en TV persiguiendo a su presa? robpos

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