JESÚS ES PAN PARA TODOS

JESÚS ES PAN PARA TODOS

Acaba de pasar la Navidad. Cayó en la cuenta? Prácticamente todo el mundo, creyentes y no creyentes, hicieron un alto en el camino de la vida para recordar el hecho que dividió la historia en dos: estamos comenzando el año 1991 después del nacimiento de Cristo. El nacimiento de un niño, igual a tantos niños, a cualquier niño nacido en el campo, en un pueblo cualquiera. La aparición en la historia de un niño que nos enloqueció a todos de alegría, como alegra a un padre su primogénito; o mejor, a un abuelo su primer nieto. Así es Jesús: un niño al que se pueden acercar todos los seres humanos, ricos y pobres, como a un niño de nuestra familia, como a un niño que vino a cambiar la vida de cada hombre, a darle sentido a la existencia de cada uno de nosotros. Nació el pan nuestro de cada día. Vale la pena desarrollar un poco esta comparación: Jesús es el pan de la mesa.

13 de enero 1991 , 12:00 a.m.

La palabra Belén, hebrea, significa casa del pan . Curiosamente el niño que nació allí, hijo de María y José, es un ser humano con unas características muy parecidas al pan. El pan es bueno, necesario, acompaña a todo alimento; es sencillo, barato, común; el pan es de todos. Nadie puede exigir su exclusividad: el pan es nuestro, es de todos los hombres y de todos los días. Así es Jesús. Bueno como el pan. Todos tenemos igual derecho a él; sin dejar de reconocerle una preferencia por los pobres, los enfermos, los pecadores.

Así que piense; o mejor, no lo piense mucho, acérquese, quienquiera que usted sea, sin prejuicios de religión, estrato social, sexo o color de la piel; acérquese a comer de este pan: tiene todo su derecho; es suyo, le llega a su mesa sin ningún costo, exigencia ni complicación: basta un acto de fe.

Pero no olvide: no solo es suyo; es de todos. Mire lo agradable que resulta comer de este pan. El no quiso ser más que pan ordinario, pan de la mesa, pan de cada día. No pan francés ni italiano ni alemán ; simplemente: pan. Es cierto que nació como pan judío pero él mismo se encargó de romper toda nacionalidad, todo sectarismo, en la Cruz, cuando se convirtió en pan para todos. Pero eso sí: fue un creyente en Dios, su Padre, lo cual es propio del hombre, ser hijo de Dios. De la esencia del hombre es ser hijo de Dios y Jesús fue el hombre perfecto, el Hijo perfecto de Dios! Viéndolo bien, creer en Dios no le quita nada al hombre: ni libertad, ni autonomía, ni importancia. Quienes creen que sí le quita y así han actuado, se han dado cuenta a última hora de que al hombre le va mal caminar sin cogerse de la mano de Dios. Y han tenido que agachar la cabeza y buscarlo a tientas en una cárcel, en la soledad del destierro, en el fracaso, en la misma muerte. Yo me pregunto: cómo pueden sentarse a esta mesa a comer de este pan un narcotraficante o un rico avaro si no cambian su mentalidad, su forma de pensar con respecto al dinero y a los demás? El rico Zaqueo se sentó a la mesa de Jesús y comió de este pan pero no sin antes cambiar su forma de pensar sobre el dinero: cuando cayó en la cuenta de que primero son las personas que la plata, repartió buena parte de sus riquezas a los pobres y se sentó a la mesa con ellos a comer de este pan.

Me pregunto también: cómo pueden los guerrilleros, un Manuel Pérez, por ejemplo, sentarse a esta mesa a comer de este pan, matando, quemando y destruyendo a Colombia? Haciendo todo lo contrario de lo que hizo Jesús? Si quieren sentarse a la misma mesa con él y con todos los colombianos, tienen que cambiar su mentalidad y su forma de pensar y de reformar la injusta sociedad.

Todos reconocemos que Colombia no puede seguir por el mismo camino de la injusticia social si queremos sentarnos a la misma mesa de Dios a comer de este pan. Pero la forma de cambiarla no es la guerrilla, que escogió unos medios totalmente contrarios al Evangelio. Se impone la violencia del amor! Sea usted mahometano, evangélico, judío o masón; sea guerrillero, narcotraficante, o injusto recaudador de impuestos, estilo Zaqueo : no vacile. Cambie de mentalidad y venga a comer de este pan!

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