DOS FORMAS DE MIRAR A LOLITA

DOS FORMAS DE MIRAR A LOLITA

El impulso es de ella hacia mi. No sé que pensar cuando descubro que eso está sucediendo. Estoy en sus sueños, me ama, es feliz conmigo. Bueno, no lo puedo negar, siento gran cariño, pero es básicamente porque es la hija de mi gran amor y a la vez de mi mentor. Ignoro en que momentos pueda llegar el punto lujurioso o de doble sentido. Por ahora la volteo a mirar y me sale un uuaaaahh...(Esteban).

15 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

Con Carla Giraldo, la protagonista de Lolita, hay una gran confianza y amistad. Descubrimos que tenemos muchas cosas en común, especialmente el humor negro. Mi relación con ella es muy fluida, natural y espontanea. Eso se ve reflejado en la pantalla cuando logramos que cada escena sea un momento artístico. (Marcelo Cezán).

Nadie me gana. Soy un tipo hábil para vender. Las malas lenguas dicen que recurro a la labia, el verso, pero no se equivoquen, no soy un culebrero. Lo mío es vender en electrodomésticos de pueblo en pueblo. Este oficio lo aprendí de Rigoberto. (Esteban).

Yo no vendo nada, soy un artista ante todo. Me he sentido bien haciendo el personaje de Esteban. Cuando acepté el papel arranque con una idea muy fija de él en un trabajo en el que me asesoró Edgardo Román. Pero la historia se encargó de darle un matiz más humano, está viviendo mejor las situaciones que se le presentan. (Marcelo Cezán).

El amor de esta niña de 13 años es pícaro, puro, jovial, inteligente, sin prejuicios, sin preguntarse quien soy más allá de la energía que uno le tire. A las niñas de su edad no les importa si el fulano es Esteban, Pedro, Pablo, el que sea. En el amor, sus besos y caricias son naturales. (Esteban).

Vi la película de Stanley Kubrick, pero la última, la de Adrian Lynne, en la que actúa Jeremy Irons, no. Siempre supe que Lolita era una historia de pasión y provocación, pero la que estoy protagonizando es más blanca, ligera y pícara. Hay momentos en que se pone tensa. (Marcelo Cezán).

Me preocupo por ella. Estoy concentrado en este momento en regañarla y consentirla. Algo me preocupa: pienso que más tarde la relación se puede dañar por los prejuicios. Tampoco sé que pueda pasar cuando ella crezca. (Esteban).

Una relación con una menor de edad me gusta, me hace sentir joven, fresco, puedo ser yo mismo y mantenerme libre de esos prejuicios que se van adquiriendo con el paso de los años. Una mujer tierna aún no tiene enrollado el cerebro. Ve la vida más tranquila. Obviamente, respeto y admiro a las mujeres maduras. (Marcelo Cezán).

Tengo una relación con Conny, la dueña del balneario, independiente de lo que pueda sentir por Lolita. Por el momento no tengo que manejar dos conflictos distintos. Conny acepta un amor sin ataduras, relajado, pero siento que esta relación va creciendo comprometedoramente. Me da temor que cuando Lolita sea más grande se pueda formar un triángulo amoroso. (Esteban).

Las relaciones con las mujeres jóvenes, no menores de 16 años, me interesan porque en mis prioridades actuales no está conciliar una relación estable. Su virtud, insisto, es que son libres de posesiones, egos, celos y agresiones, pero cuando crecen se meten en este sistema apoyado por la música que le canta al despecho, al desamor y al si tú no estás me muero . (Marcelo Cezán).

Soy camellador, guerrero, tengo la información en la cabeza de que la plata se gana moliendo. Mi acento es lo que en Colombia llamarían entre paisa y valluno. Aquí el país no importa. Todo gira alrededor de San Ventura, un pueblo calientísimo, un pueblo perdido. (Esteban).

Es interesante que las novelas acompañen los procesos de un país, como artista me identifico con eso. Pero este género bien realizado, con un historia fresca y consistente, da resultados. Esta novela, sin embargo, tiene apartes violentos, pero están en un marco cómico. No tengo nada contra Por que Diablos? o El fiscal (Marcelo Cezán).

Dicen que Lolita se ha enamorado desde el vientre de Esteban. Dolores, madre de la niña, no es indiferente a los atributos del errante Esteban. La desconfianza de Rigoberto, esposo de Dolores, obliga a que ellos se separen.

Unos años más tarde vuelven a reunirse y viven una serie de aventuras en los que se protegen de los enemigos comunes. Pero se separan de nuevo. A los seis años se encuentran de nuevo, cuando Lolita ya es grande, y Esteban entiende que ella es la única en su vida, pero quizá puede ser prohibida para él, su amor puede ser pecado...

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.