JORGE ELIECER GAITAN 1898 - 1948. OPORTUNIDAD FRUSTRADA

JORGE ELIECER GAITAN 1898 - 1948. OPORTUNIDAD FRUSTRADA

Jorge Eliécer Gaitán es quizá el político colombiano del siglo XX sobre el que más se ha escrito. En lengua nacional y en lengua extranjera. Esa voluminosa producción no es concluyente. Ni siempre esclarecedora. Paradójicamente, Gaitán es también la figura sobre la cual existen tal vez más interrogantes. Interrogantes, por supuesto, sobre las circunstancias que rodearon su asesinato. Interrogantes sobre sus capacidades de estadista. Interrogantes sobre la dirección que quiso darle al país.

04 de abril 1999 , 12:00 a.m.

A Gaitán se le retrata casi siempre como una víctima del poder, de una sociedad sin oportunidades. Su carrera, sin embargo, prueba lo contrario. Había nacido en una familia modesta, aunque no puede decirse que naciera en un hogar paupérrimo . Gracias a la tenacidad de su madre y a los vínculos familiares con el partido Liberal, tuvo acceso a una buena educación, primero en el Colegio Araújo y en el Martín Restrepo Mejía, de donde se graduó de bachiller en 1919 y después en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional. Su madre también tuvo acceso al Presidente Marco Fidel Suárez, quien le ofreció al joven Jorge Eliécer un puesto en la Embajada en Roma, con el fin de que continuara allí sus estudios. Gaitán rechazó la oferta, tal vez por orgullo propio, tal vez por dignidad: en 1917 se había destacado por sus actividades electorales en favor de Guillermo Valencia, el candidato Conservador que, apoyado por sectores del Liberalismo, le disputó la presidencia al mismo Suárez que ahora quería abrirle las puertas de la diplomacia.

Gaitán de todas formas logró seguir sus estudios universitarios en Roma en 1926. Lo logró por sus propios esfuerzos. Sus méritos eran reconocidos públicamente. Al viajar a Europa, El Espectador lo despedía como una de las inteligencias... mejor disciplinadas de la nueva generación , quien había conquistado un puesto destacado entre los juristas y... de la capital . Le auguraba un gran porvenir: este muchacho no perderá el tiempo en un viaje de placer . No lo perdió. Sobresalió como el mejor discípulo del penalista Enrico Ferri.

Algo de teatralismo Tras su regreso a Colombia, en 1928, fue elegido Representante. Combinó su actividad parlamentaria con la práctica del derecho penal. Ganó fama como orador y defensor de las causas populares, que consolidó con sus intervenciones en el debate sobre la masacre de las bananeras de 1928. Voz insinuante, gesto sobrio, sangre fría y algo de teatralismo : así describió Alcides Arguedas su intervención en el Parlamento en septiembre de 1929. Esa noche Arguedas visitó la sala de redacción de EL TIEMPO donde encontró al orador de la tarde al lado del director del periódico y líder de la oposición, Eduardo Santos. Entre el 4 y 8 de septiembre, EL TIEMPO reprodujo las intervenciones de Gaitán en el Congreso que minaron la credibilidad del régimen conservador.

El Partido Liberal reconoció sus méritos también en fecha temprana. Desde 1928, Gaitán lo fue todo en la política de su partido , observó Semana en la edición posterior a su asesinato. El tono de la observación era exagerado. Y solo ligeramente la revista admitía las serias resistencias que Gaitán encontró entre los dirigentes del partido. En las siguientes dos décadas, sin embargo, Gaitán fue elegido concejal, diputado, representante, senador y miembro de la Dirección Nacional Liberal. Los sucesivos mandatarios liberales tendrían que abrirle campo en sus administraciones: como agente diplomático, alcalde de Bogotá, Ministro de Educación y del Trabajo. Algunos historiadores sugieren que estos nombramientos se hicieron con el fin de silenciarlo. Quizá. Pero tal interpretación subvaloraría el peso propio de Gaitán, su creciente poder popular que le sirvió para imponerse sobre los líderes del partido.

Reconocer que ese país político que tanto atacó a Gaitán le ofreció, no obstante, numerosas oportunidades, no significa negar que sus aspiraciones se tropezaran con la oposición de quienes diferían de su estilo o de sus planteamientos. El mismo Gaitán supo reconocer esas oportunidades. Su apego al partido liberal era ancestral. Solo lo abandonó fugazmente en 1933 con la fundación de la Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria (Unir). Pero dos años más tarde estaba de regreso en las listas del liberalismo que lo eligieron otra vez Representante.

Aun así, las relaciones de Gaitán con quienes lideraron el regreso del Liberalismo al poder fue conflictiva. Fue un antilopista apasionado en palabras de Lleras Restrepo a pesar de sus afinidades con el programa de López Pumarejo. Sus diferencias con López fueron más abiertas cuando Gaitán se unió a la campaña antirreeleccionista, en apoyo de la candidatura de Carlos Arango Vélez. Sus diferencias con la dirigencia liberal no ocurrieron solamente con quienes calificara como jefes antiguos del partido López y Santos. Tampoco pudo entenderse con Gabriel Turbay, su contrincante liberal en las elecciones presidenciales de 1946.

Vacas sagradas El 20 de abril de 1946, Gaitán pronunció uno de sus discursos más citados, donde elaboró esa contradicción que hizo carrera entre el país político y el país nacional . El país político y la oligarquía eran una misma cosa. Según Alfonso López Michelsen, la retórica antioligárquica de Gaitán no estaba dirigida contra el establecimiento económico nacional sino precisamente contra la jerarquía liberal, contra las vacas sagradas del Partido . Aquí también las posturas de Gaitán tenían tanto de ruptura como de continuismo. Gaitán se inscribía en las tradiciones de un liberalismo popular, en el que se inició bajo las filas del General Herrera.

Con frecuencia se le describe también como el primer político que incorporó al pueblo en la política colombiana, subvalorándose con ello la participación anterior de los sectores populares en la historia nacional. Gaitán es cierto no ahorró esfuerzos en identificarse con el pueblo y los desposeídos, por cuyas causas tuvo sentimientos genuinos. Sus críticos se lo reconocieron. Su prestigio popular, según Semana, sobrepasó en intensidad a cada uno de los conductores del Liberalismo durante la primera mitad de este siglo: Gaitán había hecho desaparecer toda zona de interferencia intelectual entre lo que él llamaba su pueblo y él mismo. Populismo le llaman hoy los teóricos de la política. Existen afinidades con otros fenómenos en la región: Perón o Vargas. Pero a Gaitán se le parecía mejor en las tradiciones del constitucionalismo liberal colombiano, tal vez en sus contradictorias relaciones con los llamados convivialistas , según el perceptivo análisis del historiador Herbert Braun.

Sobresalió más en la oposición que en el gobierno, como parlamentario que como administrador. Su embriagadora palabra le ganó más fama que sus ejecutorias. Se vio forzado a dejar la Alcaldía de Bogotá tras una huelga de choferes de taxi, a quienes quiso obligar a usar uniforme. Tuvo que renunciar al Ministerio de Educación cuando se tropezó con la oposición de Antioquia a sus planes de centralizar el manejo del sector educativo. Su paso por el Ministerio de Trabajo fue breve, pero intentó establecer lazos con los líderes sindicales, quienes no fueron muy cercanos al gaitanismo. Poseía, según el embajador de Estados Unidos, una gran capacidad de organización . Pero no dejó un movimiento político organizado. Y su capacidad organizativa se traducía a veces más en las concentraciones de plaza pública que en votos. Los resultados de las elecciones de 1946 sugerirían además otra paradoja. Gaitán, el reconocido candidato popular, no demostró ser mas popular que el liberalismo: Turbay, el candidato oficial, conquistó las mayorías del partido en las urnas. Después de la derrota electoral, el liberalismo quedó en manos del líder popular.

Gravedad estudiada Laureano Gómez, desde El Siglo, le había hecho eco a su disidencia liberal, en lo que se interpreta como una hábil estrategia. Ahora, tras el regreso del conservatismo al poder, ambos líderes estaban en campos francamente opuestos, en momentos de los crecientes conflictos sectarios que llegaron a conocerse genéricamente como la Violencia. Las relaciones con la administración Ospina fueron, no obstante, complejas. Gaitán había consolidado su jefatura sobre el liberalismo con el triunfo de sus listas en las elecciones de marzo de 1947. Ospina le reconoció su condición de jefe: cuatro gaitanistas ingresaron a su gabinete. Estos gestos conciliatorios no prosperaron. El 7 febrero de 1948 organizó una marcha del silencio, donde habló con estudiada gravedad para exigirle al Presidente que cesara la persecución de las autoridades . Dos semanas después, la prensa liberal protestaba porque se hubiese excluido su nombre de la delegación colombiana ante la IX Conferencia Panamericana que se celebraría en Bogotá.

Simultáneamente a la reunión Panamericana, Gaitán organizó una convención Liberal donde se proclamó su candidatura presidencial. Balas asesinas frustraron estas aspiraciones poco después del mediodía de aquel trágico 9 de abril. Su muerte provocó un levantamiento de masas y una ola destructora sin precedentes, con los que se dividió en dos las historia del siglo XX colombiano. A todas luces, su asesino fue un loco, Juan Roa Sierra. Pero, desde ese mismo 9 de abril, la identificación de la mano homicida parece haber dejado muy pocas opiniones satisfechas. Los interrogantes que aún se formulan sobre las circunstancias del crimen pesan sobre la mentalidad colectiva, y sobre la percepción que la nación tiene de sí misma y de sus instituciones políticas. Y hasta mantienen congelada una visión intelectual del país que insiste en ver en la vida y muerte de Gaitán sólo ejemplo de una sociedad cerrada y excluyente, plagada apenas de fracasos.

Poder de la oratoria JORGE ELIECER GAITAN AYALA nació en Bogotá el 23 de enero de 1898, el mayor de 7 hijos; sus padres Eliécer, librero, y Manuela. Creció en estrechez. La influencia de su madre, maestra, fue determinante. En 1936 se casó en Medellín con Amparo Jaramillo y dejó una hija, Gloria. Murió asesinado en Bogotá el 9 de abril de 1948.

Desde joven se interesó por la política que combinó con su profesión de penalista. En ambas, sobresalió gracias a su formación y a su capacidad como orador. Cuando estudió en Italia, escuchaba a Mussolini para analizar la teatralidad de su gesto y las modulaciones que imponía a su voz . Su voz adquirió audiencia al tiempo con la influencia de la radio. Desde su tesis, Las ideas socialistas de Colombia (1924), hasta la plataforma de la convención liberal, cuando era candidato en 1947, defendió el intervencionismo de Estado, la popularización del crédito y la función social de la propiedad. Sus discursos contra el país político tenían un fuerte tono moralista. Según Antonio García, los conservadores le señalaban como demagogo, los comunistas como fascista y los liberales como quien había dividido al partido y provocado su derrota. Fue abogado de la Universidad Nacional con la tesis Las ideas socialistas en Colombia. En 1924 fue diputado de la Asamblea de Cundinamarca. En 1926 viajó a Italia y obtuvo el doctorado en la Escuela de Especialización Jurídico Criminal con la tesis El criterio positivo de la premeditación, mereció la máxima calificación y obtuvo el Premio Enrique Ferri. En 1928 retornó y fue elegido representante y encabezó la protesta contra la hegemonía conservadora y la corrupción administrativa. En 1931 fue elegido presidente de la Cámara, presidente de la Dirección Nacional Liberal y segundo designado. En 1932 fue nombrado rector de la Universidad Libre. En 1933, fundó la Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria (Unir), de la que estuvo al frente hasta 1935 cuando volvió al liberalismo. Fue Alcalde de Bogotá; en 1939, magistrado de la Corte Suprema. En 1940 fue Ministro de Educación. En 1942 fue Senador por Nariño. Entre 1943 y 1944 fue Ministro de Trabajo. En 1944 se lanzó como candidato y fundó Jornada.

FOTOS: -Gaitán y Lleras Restrepo -Gaitán aprovechó la difusión radial y el poder de su voz.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.