SANTO ECCE HOMO REVELA SUS SECRETOS

SANTO ECCE HOMO REVELA SUS SECRETOS

Llegamos al valle del Eccehomo, pueblito miserable que tiene un convento de los dominicos, abandonado hace muchos años. Todo lleno de musgo, de parásitas, de silencio, de ruidos misteriosos, de pasos que resuenan bóvedas, de construcciones derruidas de largos y oscuros corredores, de lagartos y ranas, de murciélagos y búhos que habitan en las grietas de las ruinas. Lo recorrí solo buscando alguna inscripción, algún cuadro, alguna cosa que diese luz sobre el origen, fundación e historia de aquel cadáver abandonado. Ninguna alma viviente encontramos allí. Así que nos apoderamos de las casas para pasar la noche .

03 de diciembre 1999 , 12:00 a.m.

Es la descripción que del Convento de Santo Eccehomo, hizo la comisión de la tropa liberal y conservadora al mando de Tomás Cipriano de Mosquera, José Eusebio y Antonio J Caro, el 15 de diciembre de 1840 luego de invadir la construcción.

El claustro, ubicado en Pavachoque (lugar de encuentro), a 15 kilómetros de Villa de Leiva, 159 años después sigue siendo el mismo: misterioso, silente y aún más encantador. Es una fortaleza medieval que se impone ante un valle verde, de agradable temperatura y vientos que llevan y traen historias de 1620.

En sus antiguas y gruesas paredes se esconden secretos, por sus pasillos parece ver pasar siluetas de monjes de clausura que recorren despaciosamente el empedrado y en sus solares, indígenas convertidos y mestizos arando la tierra. La sonora campana convoca a la misa dominguera y es entonces cuando aparecen de la nada decenas de hombres, mujeres y niños adoradores del Ecce Homo, el Cristo que reivindicó su fe.

En el convento han quedado imborrables huellas prehispánicas. Rastros del aporte indígena, la evangelización, la guerra, la propiedad privada y el poderío religioso que permitió retornar a la comunidad de los Dominicos la valiosa construcción.

Sueño de Catalina Fue fundado en 1620 y es conocido como el Monumento Universal del Silencio. El valle donde se localiza es apacible, solitario y semidesértico. El monasterio tomó el nombre del cuadro de Jesucristo o Santo Ecce Homo (He aquí el hombre) que fue obtenido en un saqueo a Roma, en 1527, y traído por el soldado español Juan Mayorga.

El estilo medieval reina en el convento sostenido por 33 columnas monolíticas (al parecer traídas del Infiernito), y revela cómo el arte mudéjar está presente en toda la construcción. Allí también se conjugan formas y técnicas de arte románico, gótico o renacentista. Se encuentran tres capillas, una sacristía, los sectores habitacionales, un dormitorio, la cocina, comedor, alacena, gigantesco solar, el claustro, dos salones de conferencias y una cafetería. El campanario y el coro se ubican al final de los 28 escalones de piedra de casi dos metros de ancho.

La fundación de este lugar se dio a través del sueño de Catalina Mayorga Casallas, hermana de Juan, quien heredó la encomienda que tenía su padre Juan Mayorga Salázar. La revelación se dio en abril de 1600 a través del apóstol San Bartolomé, quien le pidió a Catalina que debía fundar un convento donde se encontraba una imagen de Jesucristo. Por esta época los frailes dominicos iniciaban su trabajo como misioneros en la región y 20 años después les fue concedido el terreno. La construcción inició en 1650 y finalizó en 1695. Allí también se creó la Escuela De Cristo para los niños indígenas.

En 1816 las tropas patriotas al mando del general Serviez expulsan a los frailes y ocupan el convento. Semanas después lo tomaron las tropas realistas y cinco años más tarde el gobierno se apoderó del convento y lo anexó al Colegio de Boyacá. El convento pasó a manos de particulares y luego fue recuperado por los Dominicos en 1868.

Robo del cuadro En 1816 hubo un intento de llevarse la imagen de Santo Ecce Homo, para Tunja. Los vecinos lo impiden. Pero en 1909 el cuadro es sustraído y llevado a Sutamarchán, donde permanece. En 1910 se restaura la vida conventual y en el 59 la Foyer de Charité tomó el convento para realizar retiros espirituales y convivencias. La tercera restauración se da en 1966 e incluye la construcción de la poceta central de cuatro metros de profundidad, similar al pozo de Jacob, que recuerda el encuentro de Jesús con la Samaritana.

(Recuadro) Lugar de encuentro Este año el convento fue restaurado y su administración está a cargo de Fray Antonio. La parroquia es dirigida por Fray Jairo, quienes al igual que la comunidad quisieron dar nuevamente vida a este monumento nacional que es celosamente cuidado.

En sus capillas de la Virgen del Rosario, se encuentran obras religiosas de gran valor histórico-religioso. Además están las capillas del Ecce Homo y de La Crucifixión.

Tres conferencistas de la Universidad Santo Tomás y el astrósofo Hernán Charry inauguraron el convento recientemente con un curso sobre Alquimia y Astronomía. Queremos hacer del convento un lugar de cultura, compartir cultura, generar cultura porque lo que queremos es decir que el Ecce Homo, siendo un lugar tan antiguo está vivo. La astronomía es uno de los movimientos más modernos que podemos tener nosotros ahora y por eso desde ya está abierto el Museo del Espacio y pronto estará construido el observatorio astronómico más grande del país , dijo Fray Jairo.

El museo dirigido por Charry concentra información sobre el sistema solar, la historia de la astronomía, vuelos espaciales, zodiaco, entre otros. En Santo Ecce Homo se podrán realizar eventos culturales y reuniones de capacitación y espiritualidad.

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