CRISIS DE AUTENTICIDAD NACIONAL

CRISIS DE AUTENTICIDAD NACIONAL

En la presentación de la octava edición de su novela Los Elegidos, publicada originalmente en México el año aquí tormentoso de 1953, su autor, el ex presidente Alfonso López Michelsen, observaba que lo había movido a escribirla el contraste entre la autenticidad y el nacionalismo aztecas y la superficialidad y el esnobismo de la sociedad bogotana que identifica con el cogollo del entonces aristocrático barrio de La Cabrera .

14 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

Exquisita sátira social, descubre su arribismo y su oportunismo, su artificio extranjerizante, su avidez por la plata y su aptitud camaleónica para acomodarse a las circunstancias. El afán de hacer dinero y de conseguir una cuota de poder fáctico es lo que cuenta. En los azares de la segunda guerra mundial se sitúa, cuando la capital de la república no tendría más de quinientos mil habitantes y Colombia de diez millones. En general, las costumbres eran otras y diferían sustancialmente con las de las diversas regiones colombianas.

La novela establece el contrapunto entre la cultura calvinista o protestante y las tradiciones y convicciones católicas, a propósito de un inmigrante a quien se le expulsa de Alemania por judío y en Colombia se acaba acosándolo inicuamente por nazi. En todo el país existía el mismo fondo ancestral, pero la vida muelle en algunos sectores de la altiplanicie no alcanzaba a extenderse a los trópicos, flagelados todavía por la malaria y la fiebre amarilla. Ni desplazaba la austeridad casi espartana del solar santandereano por ejemplo o el talante espontáneo, descomplicado y alegre de la Costa Atlántica.

El estilo, sin embargo, no era tan sólo de pertenencia geográfica sino de posición social. Así, frente al grupo de los privilegiados o elegidos, algunos con reminiscentes rasgos aborígenes, aparece la figura noble, generosa e ingenua de Olga, la manicurista pobre con porte de reina, paradójicamente de rubias guedejas y ojos esmeralda. De ella se enamora perdidamente el inmigrante y en su ternura encuentra consuelo para sus inmerecidas desgracias. Magistral es el capítulo en que describe los accidentes y la consumación final de su mutuo y leal amor.

La imaginación recrea un mundo y vuela, pero no se aparta del propósito de crítica social, como tampoco se distancia de los sentimientos e ideas centrales del autor. Los refleja. Como lampo biográfico, el protagonista habla de su timidez de zurdo y con su óptica calvinista formula reparos a los exuberantes y engolados arranques oratorios de los políticos criollos. Al lector lo introduce en las tribulaciones del inmigrante y lo hace reaccionar contra los desaires y vejámenes a que con codicia se le somete.

La novela termina en punta, antes de que concluya la guerra. El protagonista, confinado en Fusagasugá. Cuál el corolario? El de no dejarse atrapar por la frivolidad ni por la sed inescrupulosa de dinero. El de inspirarse en las realidades nacionales y no pretender constituirse en residente extranjero de la propia patria. En no copiar la idiosincrasia y las costumbres ajenas.

Mucha agua ha corrido bajo los puentes. Nos invadió el narcotráfico y, jugado el corazón al azar, lo ganó la violencia, como en la novela de José Eustasio Rivera. Pero, además, no habrá contaminado la mentalidad de La Cabrera a las esferas rectoras del país e impuesto su extranjerismo, su esnobismo y otras cosas también? Por qué la profunda crisis y el estrepitoso derrumbe al cual nos ha correspondido asistir? No será por la ventolera de importarlo todo, hasta la personalidad? Extravíos de concepto y política Siempre resulta útil indagar cómo nos ven desde fuera, aunque sea por el aspecto pragmático de las inversiones.

Para The Economist , de grande influencia en los medios financieros internacionales, la normalmente robusta economía de Colombia está en su peor recesión desde 1930, sacudida por los problemas fiscales y bancarios pero también por el empeoramiento de la guerra civil. La acrecida fuerza de las guerrillas (más por el dinero de la droga que por el soporte político) ha minado la confianza . Algo más: Las conversaciones de paz con la guerrilla parecen haber fracasado antes de haberse propiamente iniciado .

Son, a su juicio, tiempos oscuros para América del Sur, donde todos los gobiernos adolecen de impopularidad. Brasil, cuya política muchos técnicos nacionales envidian, se está recobrando de su caótica devaluación de enero, pero sus niveles de vida han caído . Argentina trata difícilmente de superar los rigores de su sistema cambiario y de preservar su competitividad.

En Ecuador, sus bancos han colapsado, la deuda representada en bonos Brand se ha incumplido y su economía se contraerá siete por ciento este año. En Venezuela, el presidente Chaves se comporta como un dictador elegido; el sector de los negocios desconfía de sus planes y su economía decrecerá seis por ciento a pesar de haberse doblado el precio del petróleo. Una reforma financiera para reducir los costos del crédito y fomentar la capacidad empresarial se considera indispensable.

Por qué esta adversidad compartida de que Colombia fue tristemente precursora? Por qué se quebró su normal trayectoria de economía estable y robusta? Desde luego, no cabe subestimar el factor de la violencia, pero necio sería ignorar las dañinas implicaciones del modelo económico adoptado aquí, en paralelismo con los otros países de América Latina. Hay quienes piensan que todo se arreglará soltando al azar el tipo de cambio. Como en el Brasil, donde se hizo la caótica devaluación a que se refiere The Economist , con las secuelas del deterioro de sus niveles de vida.

En Colombia, por la explosividad de sus circunstancias, convendrá proceder con más cautela, yendo a los orígenes específicos de nuestra crisis. Lo que en la última época ha faltado es más autenticidad nacional en la solución de nuestros problemas y lo que ha sobrado es el prurito de aplicar teorías extrañas a nuestras idiosincrasia y necesidad.

Faros de cultura En el octogésimo aniversario de su fundación, no hay que escatimar el homenaje a la hazañosa existencia de Vanguardia Liberal . Guardián insomne del culto a los principios liberales y democráticos que le legara Alejandro Galvis Galvis, siempre enhiesto frente a las arremetidas de la adversidad, lo mismo bajo su rectoría que bajo la de su hijo Alejandro Galvis Ramírez.

Sea la ocasión de reconocer, además, la obra de otro de sus vástagos, Virgilio, en cuanto dotó a su tierra santandereana de una clínica ofaltmológica de primera línea y promovió luego la bautizada con el nombre de Carlos Ardila Lulle. Cualesquiera sean los errores o los aciertos de su gestión ministerial, nadie osará considerarlo traficante de la salud, habiendo estos testimonios inequívocos de sus servicios precedentes y su indeleble vocación científica

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