PELIGROSA MISIÓN GLOBALIZANTE

PELIGROSA MISIÓN GLOBALIZANTE

Ernesto Rodríguez Medina Cuando hace dos años comenzamos nuestra colaboración periodística con PORTAFOLIO en nuestro primer artículo Sin barreras...Sin futuro? analizábamos la liberación comercial y financiera de la economía mundial y advertíamos que Colombia no estaba preparada para lo que ellas producirían.

31 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

Considerábamos que la debilidad estructural de nuestro aparato productivo y financiero, no nos habilitaba para desenvolvernos en esos escenarios de apertura y que debíamos prepararnos por haber sido hasta esa fecha poco imaginativos e innovadores y claramente ineficientes, sobre todo en términos de productividad y competitividad, tanto en el ámbito interno como en el externo.

Y advertíamos como la debilidad estructural de nuestra economía y de nuestro sistema financiero y bancario estaban aconsejándonos repensar procesos y rediseñar mecanismos y productos, para que el país pudiera encarar con éxito el reto planetario. Y explícitamente advertíamos De lo contrario podría no haber bienvenida al futuro... utilizando una frase tan cercana al corazón del presidente Gaviria, responsable en Colombia de la apertura, pues los norteamericanos eran los responsables a nivel mundial.

Y hoy, ya viviendo ese dramático futuro, estamos con el agua hasta el cuello y todos estamos pagando el alto precio de la incompetencia, la impreparación, el proteccionismo a ultranza y el paternalismo económico que por décadas había imperado en nuestro país.

Nadie puede llamarse a engaño: no fue la visión de estadista del expresidente Gaviria quien nos impuso la apertura. Fue el emperativo mandato de los organismos internacionales ( Banco Mundial, Banco Interamericano, FMI, etc.) presionados por el liderazgo apabullante y los votos definitorios de los Estados Unidos.

La expansión por nueve años de la economía norteamericana no ha sido gratuita. Ha sido facilitada por la liberalización de los aranceles comercial y financieros, impuestos por la Organización Mundial de Comercio, un ente de creciente creación y al servicio total de los intereses de los Estados Unidos.

Los Estados Unidos, al colapsar la Unión Soviética, se ha convertido en la más grande superpotencia económica, política y militar que le historia recuerde.

El profesor Paul Kennedy, en su libro Hacía el siglo XXI , nos señala que el único país con un verdadero alcance globalizante, ya que no sólo posee flotas, bases aéreas y fuerzas terrestres en cualquier lugar estratégicamente importante del mundo, sino que cuenta con la capacidad instantánea de reforzar esas posiciones cuando las emergencias los requieran .

Y esto que es válido en campo geopolítico, también lo es el económico, cuando se observa que el mapamundi es un tramado de intereses comerciales y financieros de los norteamericanos.

Esa descomunal cobertura es hoy la responsable de las crisis que se están produciendo por todo lo que ella implica: liberalización, desregularización y privatización monopólica.

Por eso es que la teleguerra por computador que en Kosovo libran las grandes potencias lideradas por los norteamericanos esta demostrando claramente que cuando hablemos de mundialización no debemos pensar ni en la ONU ni en sus organismos internacionales, sino en los Estados Unidos y sus potencias aliadas.

Esa nueva concepción del orden económico y político del mundo, está dejando en letra muerta todos los conceptos del derecho internacional que se conocían, especialmente los relacionados con soberanía , con no uso de la fuerza y con no intervención, principios tan caros a Latinoamérica y a Colombia.

La Carta de la ONU advierte que está prohibido a sus miembros recurrir al uso de la fuerza o intervenir en asuntos internos y el Consejo de Seguridad debe aprobar cualquier acción multilateral. Tanto la Carta como el Consejo fueron burlados con los ataques teledirigidos a Kosovo y hoy la ONU vive su peor crisis de fe internacional.

* ex presidente de la Comision Politica Especial de la ONU

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