CORRALITO BAJO ASEDIO

CORRALITO BAJO ASEDIO

03 de agosto 1999 , 12:00 a. m.

Cartagena parece haber quedado atrapada en el filo de su propia historia de saqueos, robos y olvidos.

A gritos, la ciudad parece requerir la presencia de otro Blas de Lezo, aquel marino español que defendió al puerto de Cartagena durante los ataques de los ingleses, a principios del siglo XVIII.

Los nuevos piratas no llegan a las heroicas costas cartageneras a bordo de naves con enormes velas desplegadas, ni sus brazos deben desarrollar fuerza para mover los pesados remos que permitían mover las embarcaciones.

Los bucaneros contemporáneos permanecen en el interior del Corralito de Piedra, acomodados en la modernidad tecnológica que brinda el final del siglo XX.

Los audaces filibusteros del erario público se las ingeniaron para vender lotes en el mundillo del olvido, construir urbanizaciones que nadie ve, para adelantar reparaciones locativas inexistentes, para contratar con amigos bajo las mismas condiciones de doloso favorecimiento, y para dejar en los bolsillos de unos pocos el tesoro público mientras la responsabilidad yace bien guardada en los cofres saqueados.

Quién fuera Meñaca Pérez y Cía. Ltda.! Claro, en estos días de apretón económico, quién no querría ser favorecido constantemente por entes oficiales con la otorgación de contratos? Según la Contraloría General de la Nación, a la firma Meñaca Pérez y Cía. Ltda. le otorgaron 18 contratos en 1997, 9 en 1998, y 5 durante los primeros cuatro meses de 1999.

Y a Cicon Ltda. le adjudicaron: 7 contratos en 1997, 11 en 1998 y 12 en cuatro meses de 1999. Y el año no termina...

Uno de los hechos presentados por la Contraloría se refiere a la compra de un lote que sería utilizado para el relleno sanitario de Cartagena, y por el cual el Distrito canceló 83 millones de pesos. Esto no tendría nada de extraño, sino fuera porque según los investigadores: fue imposible ubicar dicho lote . Lo insólito, sin embargo, no se limita a que el terreno no exista, o que exista solo en la mente de algún funcionario oficial. Y, por razones no difíciles de imaginar, ni la firma Lime, encargada del manejo del relleno sanitario, había sido enterada de la compra del lote.

Entre los casos, hoy investigados por la Fiscalía, también se encuentra la contratación de un abogado asesor por parte del Departamento Administrativo del Medio Ambiente (Damarena) con recursos destinados por ley a la ejecución de proyectos de desarrollo social.

Se investiga por qué el Distrito pagó 144 millones de pesos por la remodelación de una casa colonial --que había sido arrendada en el barrio Manga para ser la sede de la comisión que elabora el Plan de Ordenamiento Territorial -- sin que previamente hubiese sido pactada alguna contraprestación por parte del propietario.

La Contraloría General de la Nación también sembró la duda en el caso del Bosque Encantado , montado en el Parque de La Marina en diciembre de 1998. Por qué nunca ingresaron a las arcas distritales los 250 millones de pesos pactados por el Distrito con el contratista? El particular encanto de este caso se encuentra en que el inversionista recibió del Distrito, a pesar de haber incumplido el contrato, la suma de 50 millones de pesos para desarrollar el proyecto.

También se investiga la contratación, por parte de la Personería Distrital, de un estudio de tipo ambiental para la reubicación de dos barrios, por el que el Distrito debió pagar en dos oportunidades. El autor del estudio lo presentó, con años de diferencia y como si se tratara de dos estudios, ante dos instancias del orden distrital y en ambas oportunidades cobró.

Los hechos descubiertos por la Contraloría General de la Nación nos llevan a presumir que los actores de las irregularidades estaban seguros de que en sus casos, como en muchos otros, habría impunidad.

Por eso, cuando la Contraloría inició 80 investigaciones pocos creyeron que el resultado sería tan alarmante. Sólo en tres de esas investigaciones no hubo mérito para pasarlas ante la Fiscalía, pero en las 77 restantes si encontraron abultados méritos para poner en marcha el engranaje del aparato judicial.

Creo que nunca antes, ni siquiera durante los 106 días que se prolongó el sitio de Cartagena en 1815, la ciudad había estado tanto tiempo bajo el asedio de enemigos.

Por el bien del erario público, que ha soportado los embates del asedio corruptor, esperamos que las investigaciones iniciadas por la Fiscalía lleguen a buen término. Es decir, que sean castigados los responsables de este nuevo capítulo de la historia de rapiña y que la ciudadanía, de una vez por todas, aprenda a no ser tolerante con la corrupción.

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