EL BEBÉ MERCEDES : HIJO ÚNICO

EL BEBÉ MERCEDES : HIJO ÚNICO

Finalmente, después de verlo en constantes exhibiciones, desde cuando el Clase A era un prototipo y muchos dudaban que Mercedes se lanzara a un mercado popular y lo hiciera con un vehículo completamente revolucionario para sus tradiciones, llegamos al volante de uno de los aparatos más interesantes del final de este siglo en territorio bogotano.

10 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

Olvidénse de todo lo que saben o aprendieron. Vamos por algo completamente diferente , fue la orden de Bruno Sacco, director de diseño de Mercedes Benz a sus colaboradores cuando decretó el arranque del proyecto que desembocó en el Clase A. Lo lograron.

Van, automóvil, de tamaño inédito, fabricado bajo un concepto de diseño en sandwich, según el cual todas las piezas mecánicas van en un piso inferior del carro y se deslizan por un riel instalado en el chasís por debajo de los pies de los pasajeros en caso de colisión, el Clase A es el escenario de un sinnúmero de innovaciones y características que lo hacen un vehículo exclusivo en su especie.

Enorme Twingo, pequeño Mercedes, precio racional (a nivel internacional) pero en la gama de altos recursos para Colombia pues se ofrece a 50 millones de pesos, el Clase A tiene un difícil compromiso con las expectativas de sus compradores, ya que debe satisfacer el perfil de un cliente que quiere, a pesar de estar pagando un precio por debajo de la cotización de un automóvil Mercedes, las mismas calidades y distinciones de las berlinas.

Pero el Clase A ofrece algo incomparable: estilo único, diversión, placer de manejar, status diferente en la ruta y, de todas maneras, aunque sea el joven de la familia, lleva el apellido Mercedes con todos los pergaminos y eso satisface la ambición de muchos egos.

Pero la historia de la puesta en escena del Clase A fue turbulenta. Volcado en las pruebas que los periodistas del norte de Europa suelen hacerle a los carros nuevos, en las cuales ejecutan una brusca maniobra que simula la esquivada de un alce, el vehículo fue censurado de inseguro y Mercedes debió aplazar su lanzamiento mientras hacía correcciones técnicas para darle más estabilidad. Rines más anchos, llantas de mayor sección, barra estabilizadora más gruesa para controlar la inclinación en curvas, resortes de más capacidad y menor altura sobre el piso, además de la adopción del control electrónico de tracción fueron algunos de los retoques aplicados a toda marcha sobre los autos que estaban en proceso de construcción y en algunos que ya se habían entregado en Europa.

Lo sorprendente de este contratiempo y golpe a la omnipotencia técnica de Mercedes fue que, a pesar de la demora y la mala prensa -que a la vez fue una gran publicidad sobre el modelo por el buen manejo que hizo el fabricante de la situación- la fidelidad de la clientela con sus pedidos fue casi total y todos los compradores tuvieron paciencia y confianza plena sobre los correctivos. A tal punto, que la lista de ordenes siguió creciendo y la producción no da a basto.

Hoy eso es asunto olvidado, como algo que pasará a los archivos de este mundo automotor.

Con 134 kilómetros en el contador, color plateado Mercedes, modelo Avant Garde con equipo especial, el Clase A es todo un espectáculo rodante en la capital colombiana. Tres semanas antes habíamos probado el SLK, carro que a pesar de todo su impacto de convertible y la magnética figura que tiene, no convoca tantas miradas, preguntas y persecuciones como este simpático vehículo.

Naturalmente, todo el mundo sabe que es un Mercedes porque las estrellas delantera y trasera lo marcan con precisión. Sobre eso, no hay cuestionamiento, pero sí quedan aterrados al ver el nuevo concepto, la línea, los acabados perfectos y las inquietudes que sobre el tripaje del carro afloran.

Empecemos por el final: Un Clase A, de ejecución Avant Garde , es decir en la intermedia configuración de accesorios y acabados, debe salir costando unos 50 millones de pesos. El precio no estaba aún claro pues el carro pasó prácticamente de la aduana a nuestras manos para este artículo pero no debe apartarse mucho de esta zona.

Ese tema saca a muchos del cuento, pues 50 millones no son una bicoca. Pero para otros, éste puede ser su vehículo de entrada a la marca, cuyos carros de gama baja se cotizan bastante por encima de este precio.

Y qué hay debajo de ese capot ? Esa es la gran pregunta de todo el mundo, pues no tiene antecedentes, salvo el escudo 160 que va en la tapa del baúl.

Para Colombia se escogió un motor 1.600 con 102 caballos de potencia, cantidad que no suena poderosa de no ser porque el Clase A pesa 1.095 kilos justos, cifra bastante baja con relación a su tamaño y volumen. Gracias a ello, la relación peso-potencia, 10.7 kilos por caballo, resulta adecuada para las expectativas de la gente que inicialmente piensa, casi sin excepción, que semejante pinta de carro esconde por lo menos un motor de 2.000 c.c.

La caja es de cinco marchas hacia adelante y escalona bien una vez producida la arrancada, operación que reclama un más poco de acelerador y uso de embrague que lo usual, ya que la multiplicación de 1a. es bastante larga como para favorecer una salida deportiva con la potencia que ofrece el motor a la altura de Bogotá. Los catálogos ofrecen una velocidad tope de 182 kilómetros por hora, bien ayudada por la penetración aerodinámica del Clase A, a pesar de su gran área frontal que causa un fuerte handicap a la hora de avanzar. Al motor hay que destacarlo por el buen torque, con una espléndida segunda marcha con la cual es una gacela en la ciudad.

Las suspensiones producen una conducción digna de un auto de sport. Con todas las revisiones y ajustes, ahora el Clase gira en una moneda y es de una rapidez de dirección sorprendente a la hora de inscribirlo en las curvas. El agarre impresiona, en especial por la posición de conducción elevada, pero sucede que uno olvida que el motor va debajo de los pies generando un bajísimo centro de gravedad. El trabajo de reingeniería es perfecto y la ayuda de las ruedas de un bajísimo perfil (175/65x15) es evidente, aunque son muy delicadas en las tétricas vías bogotanas. Los rines, una de sus piezas más lindas, son de aleación.

La marcha del carro es, como la de todo Mercedes, firme y precisa, muy lejos de las suspensiones de las vans americanas o japonesas que suelen ser muy blandas y vulnerables. Esto hace que haya bastante repercusión y acústica dentro de la cabina y que algunas de las piezas móviles, como los asientos traseros que se quitan y se dejan en casa con una operación de segundos, hagan bastante ruido en sus anclajes, cosa que sería normal en un auto genérico pero que el público no le perdona a un Mercedes. Igualmente llegan ruidos del compartimento del repuesto, cuyo piso es totalmente hecho en plástico. es decir, el ajuste no es una de sus cualidades.

Ese material será un punto de controversia: la puerta trasera, los guardafangos, bómperes y puertas laterales son hechas en plástico, cosa que ofrece muchas ventajas no siempre bien apreciadas y entendidas por la gente. Por ejemplo, el bajo peso, la flexibilidad que los hace inmunes a pequeños golpes pues recupera su forma automáticamente o la anticorrosión juegan a favor. En contra puede decirse que son difíciles de repintar en caso de golpes, no tienen ninguna reparabilidad si el daño es excesivo y que causarán escepticismo entre los compradores colombianos, para quienes el calibre de la lámina sigue estando equivocadamente asociado con la calidad y resistencia de un vehículo.

En materia de cabina, el espacio es impresionante y la definición de los elementos de conducción muy alegre y moderna. Los instrumentos van sobre carátulas claras, con un pequeño y muy simpático tacómetro que se confunde al comienzo con un metro de presión de aceite. Los mandos van casi todos en la consola central, mientras que en la parte baja al lado de la palanca de cambios están los controles de vidrios y un útil dispositivo para replegar eléctricamente los espejos laterales en lugares estrechos para parqueo. Hay una espléndida visibilidad frontal con un poco de obstrucción por parte del paral lateral del vidrio el cual, por la forma avanzada de la cabina, se cruza en la línea de visión.

Es interesante ver que la altura de los costados es mínima para facilitar el acl abrir las puertas pues rozan fácilmente por debajo con los andenes, sobretodo cuando éstos son de cualquier tamaño y condición como sucede en nuestras calles.

El Clase A es un vehículo que respira entretención, estilo de vida, alegría de manejar y de verdad sí transmite lo que tantos anuncios publicitarios de estos conceptos subliminales pretenden asociar entre carro-persona.

Conducirlo es divertido, habitarlo es agradable, vivirlo da sa} es una síntesis que todos los fabricantes predican en sus carros pero muy pocos consiguen que sea más que cuñas de televisión y avisos de prensa. El Clase A sí ofrece una nueva manera de ver}no y exclusividad se distingue en el mercado de los monovolumen como el Renault Megane Scénic, la Honda CRV y afines, que se ven muy favorecidos en precio frente al Clase A, pero están muy le}do sobre una plataforma de automóvil o de un 4x4, sino algo pensado para ser exclusivamente el bebé Mercedes.

Para muchas personas, éste Clase A puede ser el primer Mercedes de su vida y dadas sus características, el precio se justifica. Al fin y al cabo, es más un 20% más barato que un Volkswagen Escarabajo de la nueva generación. Un trueque de valores que nadi}

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