DOCUMENTALES A LA ORILLA DEL MAR

DOCUMENTALES A LA ORILLA DEL MAR

Hace cuatro años por esta época la casa de Myléne Sauloy era un hervidero de gente que entraba y salía. Faltaba una semana para que se hiciera el primer festival de documentales Al Mar-gen y los afanes de todos los involucrados hacían imposible que uno se sentara con calma a tomarse un tinto. Había que recoger unos videos, organizar la programación y llamar a productores, y tanta actividad terminaba por contagiarlo a uno.

14 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

Así que cuando finalmente uno salía a la calle sentía un impulso incontenible de correr al trabajo porque, no importaba lo que tuviera que hacer, uno había quedado con la idea de que no había tiempo que perder.

Ahora, cuando se prepara la cuarta versión del evento que se realiza paralelo al Festival de Cine de Cartagena (entre el 15 y el 22 de marzo), no hay ni rastro de esa actividad. La casa parece adormecida en el sol mañanero, y la sensación solo se refuerza cuando una mujer, envuelta en una toalla y con un cepillo de dientes en la boca, abre la puerta.

La gente que corría de un lado para otro no se ve por ningún lado y aunque la casa está tan desordenada como hace cuatro años (videos por todas partes, un jardín medio salvaje al fondo de la sala, el olor a rumba) nada se mueve. Es como uno de esos pueblos fantasmas de las películas del oeste, abandonados tras la fiebre del oro.

Y es precisamente una versión de la fiebre del oro la que explica la falta de gente. Todos los que ayudaron en la primera versión del festival han conseguido empleo (unos se fueron) y ya no les queda tiempo ni energía para ayudar. Ahora cada quien anda en su cosa. Es que la supervivencia está muy dura , explica la organizadora.

Ahora Myléne está sola frente a su festival, viendo con preocupación que la cantidad de videos inscritos ha bajado notoriamente frente a los años anteriores, pero es que no ha quedado tiempo de hacer divulgación .

Así que este año el festival cambiará un poco y presentará, además de los videos que hasta ahora se han inscrito, una muestra de lo mejor de los pasados tres festivales. Y aunque la selección trae ventajas para los espectadores los ladrillos se van también resulta nueva para una muestra que nació como una manera de ver el estado de las cosas del documental en el país. Era un ejercicio de juicio que no queríamos hacer. Entonces decidimos escoger los trabajos según la reacción que tuvo el público con ellos .

Afortunadamente las numerosas sedes que ha tenido Al Mar-gen garantizan la variedad. De un lado estarán los que le gustaron al público rumbero de Quiebra Canto. Al otro, los que prefirieron los reclusos. Y también conformarán esta selección los elegidos por los universitarios o por el público desprevenido que se encontró por casualidad con la muestra. Es una manera de plantear el evento más para el placer del espectador que desde los realizadores .

Por supuesto, el símil con el pueblo desierto resulta no ser tan cierto al final de la mañana. La muchacha en toalla está ayudando en la logística y lo mismo Antoine, el socio documentalista de Myléne. Más tarde llega otro miembro del grupo, un chileno de París, que recibe la misión de ir a Inravisión a editar una cuña. Así que sin grandes carreras las cosas se hacen. Y la misión inicial del evento mantener viva la idea de que los documentales existen, que son un lenguaje y una mirada particular se mantiene.

Mayor información sobre la muestra en el tel. 3202704.

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