PIONERA EN LA PROPUESTA DISCUSIÓN SOBRE EXÁMENES A CONTADORES

PIONERA EN LA PROPUESTA DISCUSIÓN SOBRE EXÁMENES A CONTADORES

Con motivo de la celebración del día del contador, la facultad de Contaduría Pública de la Universidad Externado de Colombia, ha programado para el próximo miércoles 24 de abril una conferencia sobre el Examen a los Contadores, a cargo del experto Joaquin Ruiz, miembro de la Junta Central de Contadores.

15 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

Referente al tema, el profesor de la facultad de Contaduría del Externado y asesor de la división de seguimiento de misiones de la Superintendencia de Valores, Alvaro Trujillo. El catedrático aplaude la iniciativa de exigir la presentación de un examen a los egresados de las facultades de Contaduría y por eso escribió un artículo basado en el Decreto 1510 de 1998.

Mediante este decreto, el gobierno nacional faculta a la Junta Central de Contadores para adelantar pruebas a los graduados de las facultades de contaduría pública, peticionarios de la inscripción y expedición de la tarjeta profesional de contador público ante esa entidad.

Más allá de los análisis de legalidad que pudieran adelantarse en relación con dicha norma, parece necesario evaluar su impacto y conveniencia, teniendo en cuenta que hasta la fecha la Junta de Central de Contadores no ha verificado la experiencia que requiere el aspirante a obtener la inscripción y tarjeta profesional de contador público.

Que en términos del artículo 1 de la Ley 43 de 1990 le otorga dicha calidad y con esta la facultad legal de ejercer la profesión y otorgar fe pública de asuntos que interesen a las distintas personas, naturales o jurídicas, usuarios de estos servicios profesionales.

Como todo requisito nuevo que se establezca para la obtención de alguna autorización, en términos generales, las pruebas que puede y debe adelantar la Junta Central de Contadores, merecen distintas reacciones de la profesión de la contaduría pública, de la academia, de los estudiantes de dicha rama del conocimiento y de los terceros usuarios de tales servicios.

Puede esperarse una reacción negativa de algunas personas, que ante el temor que pudiera infringirles el examen, consideren que tales pruebas varían de manera significativa los requisitos actuales para obtener la inscripción de contador público y consecuente expedición de la tarjeta profesional que los acredita como tal, estableciendo una especie de limitación al legítimo derecho que les da por haber obtenido un título profesional, expedido por una institución de educación superior habilitada legalmente para ello.

Se podría argumentar que la práctica del examen desconoce, o cuando menos cuestiona, la formación impartida por las universidades, pues estas desarrollan evaluaciones a lo largo de todo el proceso de instrucción académica que, se piensa, garantizan que el graduado ha demostrado con suficiencia poseer el conocimiento necesario para el desempeñarse con idoneidad en la profesión para la cual ha sido capacitado.

Así mismo, las personas que se gradúen una vez entre en vigencia el examen requerido pueden sentir que con ellos se mantiene un trato discriminatorio, en la medida en que, bajo los programas académicos idénticos, otros graduados de las mismas instituciones educativas han podido optar por la inscripción y tarjeta profesional, sin haber cumplido con la evaluación de conocimientos propuesta.

No obstante la aparente validez de los hipotéticos razonamientos planteados y seguramente de otros muchos aún más convincentes, vale la pena pensar un poco en otros asuntos que se ven influenciados con la nueva medida del gobierno.

En efecto, en la actualidad se evidencia un marcado crecimiento de programas académicos de contaduría pública que no han mostrado suficiente responsabilidad por parte de quienes los implementan, desarrollan e imparten, pues muchos son los casos en los que el conocimiento y habilidad de los egresados deja mucho qué desear para los usuarios de sus servicios.

La profesión de contaduría pública es una profesión activa, dinámica y exigente, en la medida en que, por virtud de la ya mencionada Ley 43 de 1990, es depositaria de la confianza pública, razón por la cual sus profesionales se hallan facultados para otorgar fe pública en relación con asuntos propios de la esfera de su conocimiento profesional.

La sola presunción de veracidad que se desprende de las manifestaciones de terceros que se hallen atestados o firmadas por un contador público, en aras de la adecuada protección del interés público y de la colectividad en general, es un hecho que reclama de estos profesionales el más sólido conocimiento, responsabilidad, integridad, moral y, en general, idoneidad, entre otras muchas cualidades y habilidades deseables y necesarias en una persona que exime de la obligación de probar a quien manifiesta, aporta un convencimiento al destinatario de la fe pública que otorga y se convierte en un agente activo en la simplificación, seguridad y agilidad de las relaciones de contenido patrimonial que se adelantan en una comunidad.

Es por ello que cualquier medida que redunde en le beneficio de la colectividad y en la consolidación de los valores legales y morales que deben regir las relaciones de una comunidad, debe ser acogida con el mayor entusiasmo, que de ello se deriva el beneficio para la colectividad.

Nada mejor para probar el adecuado nivel de formación intelectual que imparten los establecimientos educativos en que sus profesionales superen las pruebas necesarias para acreditar o demostrar su idoneidad cognoscitiva y, con ello, de manera casi consecuente, iniciar un proceso de depuración de los programas de contaduría pública existentes, en la medida en que quienes invierten su tiempo y recursos en estos, exijan el mejor de los niveles posible, como una garantía para la consecución óptima de sus propios intereses.

No es malo que existan muchos programas de distintas profesiones en nuestro país, por el contrario puede llegar a ser deseable. Esta situación puede ser uno de los mecanismos para un acceso más fácil a la educación superior y a la capacitación profesional. Lo que ocurre es que la facilidad para acceder a una formación de este nivel no puede confundirse y convertirse en facilísimo para expedir u obtener títulos profesionales, sin que detrás de ellos exista un verdadero proceso de formación, que garantice a la sociedad en general la presencia de personas íntegras que velen por sus intereses, desde el ángulo que les corresponda en razón de sus conocimientos.

Enhorabuena para los estudiantes de esta profesión, que muy seguramente verán mejorar de manera rápida los programas que imparten las distintas universidades, en la búsqueda de merecer la aceptación por parte de quienes deseen continuar su proceso de formación intelectual.

Enhorabuena para los usuarios de los servicios de los contadores públicos, y para la Junta Central de Contadores que con esta medida es dotada de una herramienta valiosa para el cumplimiento de su función de vigilancia sobre la profesión de la contaduría pública.

Es hora de asumir los retos con la seriedad y respetar que éstos reclaman, pues frente al interés público no es posible argumentar la existencia de derechos adquiridos, en la medida en que la protección de una comunidad no se puede plegar o limitar a las dudosas capacidades de quienes no estén dispuestos a demostrar, en el campo del conocimiento, ser verdaderos depositarios de la confianza pública.

Hacia dónde va la ciencia económica en Colombia? El próximo miércoles 24 de marzo, la facultad de Economía de la Universidad Externado de Colombia realizará la presentación del libro Hacia dónde va la ciencia económica en Colombia, obra que contiene siete ensayos exploratorios elaborados por académicos de las más importantes facultades de Economía del país.

La presentación estará a cargo del profesor del Externado, Jesús Antonio Bejarano, coordinador del trabajo de investigación, que arroja un diagnóstico sobre el estado de la disciplina económica en el país, desde varios puntos de vista. El trabajo contó con el patrocinio de Fonade y Colciencias.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.