LAS BANDAS ESTUDIANTILES TOCARON FONDO!

LAS BANDAS ESTUDIANTILES TOCARON FONDO!

Edwin Alberto Prada no es músico porque sí. Por sus venas corre sangre y notas musicales que lo animan cada día a seguir adelante con su profesión, a la que él considera un regalo de Dios.

03 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

Edwin Alberto, el menor de dos hermanos, nacido y criado en Ibagué, es director de la banda estudiantil del colegio San Miguel de Payandé. Bueno, en este caso cabe decir que fue el director de esta banda hasta el pasado mes de enero en que recibió un cumplido firmado por Enrique Aragón Farkas, Director del Departamento de Cultura del Tolima, en el que le decía gracias por haber colaborado con el programa de bandas .

Nada decía de un nuevo contrato. Nada de la suerte de su banda. Nada de su suerte como docente, instructor o director o como se le quiera llamar a su labor pedagógica musical. La razón: falta de plata.

Triste adiós La misma carta fue recibida por sus compañeros, los directores de las bandas de por lo menos 10 colegios de igual número de municipios tolimenses.

Tanto para Edwin como para sus compañeros, sus alumnos, los rectores de los establecimientos educativos, los padres de familia, la noticia cayó un baldado de agua fría, pues el programa se había convertido en una forma de vida, un canal de expresión cultural, una excusa para el aprovechamiento del tiempo libre, pero más que eso, se había convertido en un sueño para unos y otros.

Hoy en día, los instrumentos reposan en el más abominable silencio en cada una de las aulas que los rectores construyeron como aposentos musicales; los estudiantes andan con sus sentimientos desafinados y los directores de las bandas bajos de nota , todo por cuenta de los oídos sordos que el Gobierno Departamental a puesto al concierto de reclamos que suena cada día desde cualquier punto cardinal del departamento por cuenta de las bandas..

Recuerdos musicales Edwin Alberto recuerda que cuando pequeño, no le llamaba la atención la música a pesar de que su para padre Leonardo Prada, y su abuelo Víctor Manuel Prada, trompetista de la generación del maestro Gonzalo Sánchez, la música era religión.

Para el pequeño el fútbol era la pasión, pero por esas cosas de la vida sus padres no encontraron otro colegio que el Conservatorio de Música del Tolima, para que adelantara sus estudios secundarios.

Resuelto a enfrentar su suerte, Edwin Alberto se matriculó en el Conservatorio. A pesar que lo escogieron para trombón, el primer día de clases se equivocaron y lo incluyeron en las clases de saxofón, cuando lo que realmente él quería estudiar era trompeta.

Cuando terminó su bachillerato musical en el año 1997, quiso estudiar Dirección o Composición, pero un amigo suyo, James Díaz, actualmente director de la banda estudiantil (o mejor y dadas las circunstancias ex director) del colegio Ismael Perdomo de Cajamarca, le ofreció trabajo en el Programa de Bandas que adelantaba el gobierno de Francisco Peñaloza. La idea era quitarle un fusil a un niño y darle un instrumento de paz ..

Sin pensarlo mucho, presentó su hoja de vida y fue escogido como instructor para Dolores, pero nuevamente, por una equivocación, fue enviado al colegio San Miguel de Payandé.

Al centro educativo llegó a finales de marzo y en llave con el rector Hugo León Vivas, llevó a cabo la convocatoria para la clase de música.

Por lo menos 60 alumnos entre los 10 y 15 años se presentaron, de los cuales quedaron al cabo de un tiempo 20. Con ellos se conformó la Banda Estudiantil.

En agosto gracias a un esfuerzo de la administración Peñaloza, a cada uno de los municipios comprometidos con el programa de bandas llegó el set de instrumentos y Payandé no fue la excepción.

Las bandas de 30 millones de pesos Cuatro clarinetes, dos saxofones, alto y tenor; dos trompetas, dos trombones, una tuba, un bombo, redoblante, platillos y 15 atriles, fueron los instrumentos entregados. Su valor estaba calculado en 30 millones de pesos.

La dirección del plantel por su parte hizo la inversión en el aula de música y conformó la junta pro banda, para que se encargara de adelantar campañas para conseguir recursos para el sostenimiento de la banda estudiantil que era la sensación del momento.

Un taller dictado por el maestro Neftalí Alonso Loa iza, director de una de las mejores bandas del país, permitió que los alumnos se convirtieran en expertos músicos en tan sólo dos meses.

Su primera presentación fue durante el cumpleaños del colegio. En octubre fueron los invitados a la graduación de la promoción del 97 y un día de diciembre se presentaron en el Teatro Tolima. En esa misma ocasión se presentaron en el parque Murillo Toro en el Concurso departamental e Bandas juveniles.

En 1998, la banda estudiantil de Payandé ya era reconocida y su director también. En septiembre fueron invitados al Festival Nacional de Bandas en el municipio de Paipa (Boyacá).

Su presentación recibió un merecido reconocimiento y un premio consistente en un clarinete cuyo costo superó el millón de pesos. Los integrantes de la banda que hoy en día cursan séptimo y octavo grado y no pueden ocultar el orgullo que sienten de ser integrantes de la banda de su colegio y la tristeza que les produce la falta de dinero para que el programa continúe.

Desafinados Edwin Alberto por su parte reconoce que no sólo se están frustrando los sueños de estos pequeños, sino de un número similar que aspiraban en este año, entrar a ser los suplentes de la banda actual.

Los profesores y directivos de los colegios no saben qué responderle a un gran número de padres de familia que han preguntado qué va a pasar con las bandas. Para los acongojados padres, las bandas significan el futuro de sus hijos, quienes en estos municipios pequeños podrían haberse perdido en el ocio, las drogas o la delincuencia.

Lo único cierto según los propios directores de las bandas es que de 400 millones que se habían pedido para el programa sólo fueron aprobados 50, con los que prácticamente se le está dando un entierro de tercera al programa de bandas. Al mejor estilo del que se le dio al programa Batuta, otro programa que nació entre canciones y murió con el silencio cómplice de una administración a la que nada le importa la juventud, la cultura, o el futuro se los niños, dijo uno de los instructores.

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