TESTIGOS QUE SALEN DE LAS SOMBRAS

TESTIGOS QUE SALEN DE LAS SOMBRAS

Debido a una enfermedad congénita, es poco lo que Andrés Alejandro Díaz ha podido ver del mundo que lo rodea. Sin embargo, esas sombras han sido suficientes para darse cuenta de la discriminación que sufren las personas que como él, son ciegas en el país.

15 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

Aunque no ha tenido mucho contacto con sordos y mudos, es consciente de que la situación de ellos no es más alentadora. Por esa razón, este estudiante de quinto semestre de derecho de la Universidad Sergio Arboleda decidió acudir a la Corte Constitucional.

Allí demandó por inconstitucional una norma que impedía a los ciegos, sordos y mudos, ser testigos en los matrimonios civiles.

El artículo 127 del Código Civil, con el cual Andrés se topó en sus estudios, pone a ciegos, sordos y mudos en el mismo nivel de quienes sufren de demencia, tal como ocurría en el medioevo.

En esa época, las restricciones civiles privaba a estas personas de heredar, celebrar misa y casarse, a no ser con una dispensa papal.

El propio Rómulo, fundador de Roma, decretó alrededor del 753 a.C. que los recién nacidos y hasta los tres años que presentaran imperfección física manifiesta, podían ser sacrificados.

Esta postura obedecía a que todo concepto relacionado con la educación provenía de Grecia, donde se ejercía un culto especial por el cuerpo y la belleza.

Sin embargo, la noción aristotélica sostenía que el pensamiento se desarrolla sólo a través de la palabra articulada y esto originó la tendencia de considerar absurdo que se enseñara a hablar a quien era naturalmente incapaz de aprender. Además, la sordera no era considerada un fenómeno separado del mutismo y, en consecuencia, no se creía que los sordos pudieran recibir algún tipo de instrucción.

Pese a este panorama, para Andrés a quien la retinitis pigmentosa le ha arrebató más del 50 por ciento de la visión, la discriminación de que son objeto los ciegos no es menor.

Lo que ocurre es que hay mucha legislación que protege a los discapacitados pero no se pone en práctica. Además, son pocos los recursos destinados a mejorar nuestra calidad de vida y se requiere de mucho trámite , explica Andrés.

Desde esta perspectiva, agrega, es importante tumbar normas que él mismo califica de absurdas y que perjudican por igual a ciegos, sordos y mudos.

Sin embargo, es consciente de que en el caso de los sordos y mudos, cuya lengua de señas fue reconocida en Colombia apenas hace tres años mediante la ley 324, la situación es más compleja porque, en el caso específico de un matrimonio civil, necesitarían de un intérprete para poder expresarse.

Pero ahora hay avances tecnológicos que permiten un mayor entendimiento con estas personas y que mejoran su calidad de vida , explica Andrés que ha sido usuario del Instituto Nacional para Ciegos (Inci) desde que tenía 12 años, entidad a la que le presta colaboración en algunos proyectos que pretenden acabar con la discriminación.

Sobre la norma demandada, el procurador general de la Nación, Jaime Bernal Cuéllar, se pronunció recientemente al emitir un concepto ante la Corte Constitucional que pide la inexequibilidad parcial del artículo por considerarlo discriminatorio.

Cifras De acuerdo con el Instituto Nacional para Ciegos (Inci), de los más de 38 millones de habitantes que tiene Colombia, el 0.731 por ciento tiene problemas de ceguera (de los cuales el 70 por ciento corresponde a personas con baja visión y los restantes a ciegos totales.

Además, el 90 por ciento de la población limitada visual del país es de escasos recursos económicos y se ubica en los estratos socioeconómicos 1 y 2.

Según la Federación Nacional de Sordos de Colombia (Fenascol), se estima que un 10 por ciento de la población colombiana tiene algún problema de tipo auditivo, de los cuales aproximadamente 350.000 personas tienen sordera profunda.

En cuanto a la problemática de cada uno de estos grupos, una investigación reciente del departamento de comunicación de la Pontificia Universidad Javeriana, publicado por el Inci y el Instituto Nacional para Sordos (Insor), revela que el nivel educativo está íntimamente relacionado con el nivel comunicativo.

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