CÓMO ESTIMULAR A SUS HIJOS A TIEMPO

CÓMO ESTIMULAR A SUS HIJOS A TIEMPO

Qué madre no sueña con que su bebé gatee, camine, diga sus primeras palabras y responda rápidamente ante cualquier estímulo... nLograrlo no es difícil. Si bien cada niño es un universo diferente, existen formas comunes de ayudarlos en su desarrollo.

28 de marzo 1994 , 12:00 a. m.

Ejercicios, masajes, juegos, canciones, libros, juguetes adecuados y una alimentación balanceada son algunas de las estrategias que aplican los padres modernos. Pero, detrás de todo este trabajo se esconde un gran ingrediente que hace milagros en el desarrollo de los niños: el amor y la ternura que reciban.

No se trata de ponerlos a hacer de todo con miras a crear bebés superdotados , sino de facilitarles los medios adecuados para que puedan desarrollarse y crecer bien y aprovechen las cosas que tienen a su alrededor. La estimulación comprende una serie de actividades que se realizan con el niño desde la más temprana edad con el propósito de brindarle el mayor número de oportunidades de interacción con las personas y con el ambiente físico, estimular su desarrollo en el área motriz, el lenguaje, cognitivo, social y de autoayuda , dice Marta Dietes, licenciada en educación física, coordinadora del programa de matrogimnasia de Compensar.

Actualmente, existen diferentes programas institucionales pero también desempeña un papel fundamental el trabajo en casa, básado en la ternura y el amor. Es fundamental también la ayuda del pediatra, quien se convierte en amigo y educador, y de otros especialistas, como los terapistas, que dan orientación sobre el progreso de los niños y detectan posibles problemas.

Otro secreto está en brindar esos estímulos de una manera organizada, dosificada y de acuerdo con la necesidad y el desarrollo individual de cada bebé.

Cada cosa en su momento; cuando el niño esté dispuesto y lo desee. No se lo debe sobreestimular, tratar de darle de todo, porque ellos no tienen capacidad de recibir toda la información al mismo tiempo. Así no ocurre nada efectivo y, a la larga, lo que se hace es un mal al bebé , dice Clara María Muñoz, terapeuta ocupacional, directora del programa de estimulación de Colsánitas.

Los talleres fuera de casa comienzan cuando el bebé tiene 15 días de nacido. En este momento es más estable y se lo puede sacar a la calle.

Los estímulos en casa comienzan desde antes del nacimiento; entonces se inicia también el desarrollo cerebral del bebé, cuyo primer año de vida es fundamental.

La estimulación de los bebés se inicia con los padres. Ellos deben aprender a bañar al niño, a acariciarlo, a masajearlo, a perder sus temores y estar en capacidad de brindarle estimulación táctil, visual, auditiva y vestibular.

Aprender, como dice el programa de Estimulación del Municipio de Medellín, por ejemplo, que a los recién nacidos es mejor colocarles juguetes blancos y negros, y progresivamente iniciarlos en la percepción de otros colores.

También, que la estimulación debe estar acompañada de un medio ambiente adecuado y una buena organización familiar.

Las condiciones generales que rodean al niño tienen una influencia determinante en su crecimiento. Niños que se desarrollan y crecen en familias y ambientes ricos en estímulos, con buena alimentación, buenos cuidados en salud, y reciben una dosis adecuada de afecto y atención de la familia, tienen generalmente un desarrollo físico más armonioso, son más sociables, poseen un mayor lenguaje , explica Dietes.

Así, no se trata de anticipar funciones como gatear, caminar, sentarse, sino de conseguir la madurez necesaria para los diferentes aprendizajes...

Primero la leche El mejor alimento que se le puede dar a un bebé es la leche materna. Hasta cuándo? Hasta cuando más se pueda. Luego, hay que introducir alimentos complementarios.

En este campo hay discrepancias. Hay quienes dicen que desde los 4 meses; otros, que desde los 6.

Todo nuevo alimento debe introducirse gradualmente y bajo la orientación del pediatra - De 0 a 4 meses: la leche materna. 10 a 15 minutos en cada seno cada vez que el bebé tenga hambre. - 4 a 6 meses: Poco a poco, darle frutas, verduras, cereales y hortalizas, ya sea en sopas, coladas, papillas, jugos (entre 2 y 3 cucharaditas hasta 3 onzas), compotas (3 a 6 cucharaditas o medio pocillo), coladas, 6 a 8 cucharaditas o medio pocillo. - 6 meses. Huevo tibio: primero, un cuarto de cucharadita; a la siguiente semana, media cucharadita y así sucesivamene hasta que el bebé se coma el huevo entero. - 6 a 7 meses. Carnes (licuada, molida, desmechada, en sopas), quesos y derivados lácteos. - 7 a 8 meses, Plátanos, tubérculos, leguminosas, como fríjol, lentejas, arvejas, garbanzos, soya. Puede ser en papillas o sopas. Al principio, triturados; luego, menos para que los mastique y luego, enteros. -8 en adelante. Introducir, poco a poco, todos los alimentos necesarios para el crecimiento del niño. Siempre con poca sal y azúcar, y bajo la orientación del pediatra.

Desarrollo del bebé Cada bebé es un mundo diferente y si bien existen unos patrones para tener en cuenta, no se puede pretender que todos se desarrollen de la misma forma. Los padres deben estar atentos cuando hay cambios muy notorios, pero por lo demás cada progreso se da a su momento.

0-3 meses - Durante el primer mes, el bebé duerme casi todo el día. Se despierta y llora cuando tiene hambre, está incómodo, mojado o algo le molesta.

- En el segundo mes ya tiene períodos más prolongados despierto. Mira lo que le rodea, especialmente los móviles, sigue con la mirada a mamá mientras camina. Responde con sonrisas cuando le hablan.

- En el tercer mes ya sostiene su cabecita erguida durante un rato. Juega con mamá y papá, les toca el cabello, la cara. Emite sonidos como queriendo responder a lo que le dicen.

En estos meses: - Aliméntelo solo con leche materna cada vez que tenga hambre. Si no puede consulte al médico y siga sus instrucciones.

- Esté pendiente del programa de vacunación y cúmplalo al pie de la letra. Generalmente se inicia a los dos meses.

- Acaricie su espaldita con movimientos firmes de arriba abajo para que levante la cabeza.

- Colóquelo boca arriba, tome sus piernas y hágale ejercicios de pedaleo, extienda con suavidad sus brazos.

- Colóquese frente a él para que lo mire y luego a lado y lado para que gire la cabeza.

- Coloque objetos de formas y colores llamativos. Inicialmente blancos y negros, luego introduzca los demás colores y sonidos.

- Presione la palma de su mano para que la apriete y por encima para que la abra.

- Háblele cada vez que esté cerca de él.

- Cántele o póngale música suave.

3-6 meses.

- En el cuarto mes el niño ya sostiene su cabeza, responde a los ruidos. Grita para llamar su atención y sostiene en la mano objetos que siempre lleva a su boca. Se ríe a carcajadas cuando juegan con él e intenta coger objetos que le muestran.

- Al quinto mes reconoce a las personas que viven con él. Sentado es capaz de sostener la cabeza. Se divierte jugando con sus pies y manos, aprende a coger objetos que están a su alcance.

- Al sexto mes el bebé coge sus pies y va descubriendo su cuerpo. También puede coger más fácilmente todos los juguetes. Responde con sonidos a las palabras de mamá y papá.

En este trimestre y, progresivamente: - Ofrézcale objetos que pueda llevar a la boca y manipular sin peligro, que estén limpios.

- Convierta, cada día más, el baño diario en un momento especial y alegre, que juegue y palmotee con el agua y con objetos que flotan o se hunden. Mientras lo viste hágale masajes, ejercicios y caricias.

- Colóquelo boca arriba y ayúdelo a sentar cogiéndolo de las manos y poniendo una almohada en la espalda.

- Llámelo por su nombre y háblele en lenguaje sencillo, claro, vocalizando bien para que él imite palabras como pa-ma-gu...

Produzca sonidos que lo hagan mirar a diferentes partes, Y gestos que pueda imitar.

- No olvide que las vacunas necesitan refuerzos y que otras apenas comienzan.

6-9 meses - Al entrar al séptimo mes el niño se sostiene, un ratico, sentado, se apoya en sus manos para no caerse. Explora objetos volteándolos de un lado para otro, y repite ruidos: da, ta...

- En el octavo llora cuando mamá se aleja. A esta edad, generalmente, se sientan sin apoyo, algunos ya gatean otros apenas lo intentan para conocer su espacio y para alcanzar objetos o juguetes que le llaman la atención aunque lo que más le fascina es tirar los juguetes para ver cómo caen, oírlos y que mamá se los recoja.

- En el noveno mes, el bebé estira sus brazos cuando ve a mamá para que lo alce, hace arepitas (palmotea) y se pone feliz cuando sabe que lo van a llevar de paseo. También sostiene un objeto en cada mano y los hace sonar. En este tercer trimestre de la vida, es necesario que los padres refuercen sus estímulos y los varíen: - Colóquelo frente al espejo y repítale el nombre. Muéstrele las partes de su cuerpo.

- Enséñele a sacar los juguetes y guardarlos nuevamente. A entregarle objetos. Si lo hace, celébrelo.

- Muévale los brazos para hacer palmaditas y decir adiós, poco a poco aprenderá.

- Comience a enseñarle a manejar la cuchara.

- Estimule su gateo apoyándolo sobre manos y rodillas, coloque juguetes en frente para que trate de alcanzarlos. Hágalo pasar por debajo de una casita de juguete colocándose usted del otro lado para que él se entusiasme.

- Nombre las cosas que rodean al niño: comida, ropa, juguetes, personas. Miren libros y revistas, cántele y haga mímica.

- Elabore una pelota con retazos de tela rellena de espuma y en su interior un cascabel; la pelota estimula el gateo, sensibiliza el tacto y la audición y favorece su independencia y manejo del entorno.

9-12 meses - En el décimo mes, el niño gatea cuando se deja en el suelo. Intenta buscar los juguetes que le esconden y coger todos aquellos objetos que son desconocidos, para explorarlos y verlos. Cogido de los barrotes de la cuna ya se pone de pie.

- A los once meses el niño coge la comida con las manos y trata de llevarla a la boca. Reconoce cuando mamá y papá le hablan.

- Al año, dice papá y mamá, corre por toda la casa gateando o cogiéndose de los muebles. Abre cajones para ver qué hay adentro y algunos ya caminan aunque no necesariamente todos lo hacen.

En este trimestre el niño necesita más estímulos, colores, formas y novedades.

- Préstele cajas, vasijas, juguetes de diferentes tamaños, colores y formas, y motívelo a meterlos y sacarlos.

- Permita que se mueva libremente para satisfacer su curiosidad, pero no le deje cerca objetos peligrosos.

- Déle un frasco con granos pequeños (fríjoles) para que los tome uno por uno con las yemas de los dedos pero con precaución para que no se los lleve a la boca.

- Entréguele objetos grandes envueltos en papel para que los desenvuelva.

- Colóquele objetos diferentes y dígale que muestre alguno. Ubique otros en partes altas de tal manera que el bebé se anime y vaya en su búsqueda, sea subiendo o bajando obstáculos que no representen peligro alguno.

- Colóquele un mueble o baranda para que pueda pararse y dar pasos prendido. Llámelo para que se acerque.

- Póngale una toalla alrededor del tronco, por debajo de las axilas, y usted la tiene fuerte por detrás mientras él intenta dar pasitos.

- Enséñele a expresar sentimientos con gestos y frases (sorpresa, alegría, enojo, susto).

- Frente a un espejo muéstrele cómo imitar cuando arruga la nariz, chupa un bombón, sopla o hace vibrar los labios.

- Si hace algo indebido dígale que no y sacuda la cabeza, pero sin gritos ni brusquedad.

- Colóquele algunos obstáculos (un túnel de juguete), para que pase de un lado a otro y aprenda a identificar la luz de la oscuridad, las dimensiones y los tamaños. nAsesoría: Programa estimulación temprana del Muncipio de Medellín y su Secretaría de Bienestar Social. Colsánitas, Compensar, Gerber.

Grandes, costosos... o funcionales Durante los primeros meses un niño no necesita sino un móvil blanco y negro. Los juguetes grandes, pesados y de pilas no sirven porque él no agarra nada. Su juego favorito es estar y conversar con mamá y que le hagan masajes.

A partir de los cuatro meses sí funcionan los juegos para agarrar: muñecos de tela, grandecitos pero no mucho, livianos, suaves, lavables, flexibles, de diferentes texturas, sonoros.

Poco a poco darle un poquito más de vida a los juguetes: muñecos que muevan una orejita, que suenen, que se doblen.

A los siete meses es bueno regalarle una pelotica, suave, lavable. A partir de los 8 meses, cajitas con cubos de plástico, cositas para halar, eslabones, pelotas medianas, diferentes alternativas que inviten a una respuesta.

Una caja de cartón pequeña, un envase plástico, una cuchara y hasta las tapas de las ollas son favoritas de los niños, para hacer ruido, descubrir formas y divertirse.

Es fundamental la variedad, pero poco a poco, no darle al niño cuatro o cinco juguetes al tiempo, sino permitirle jugar con uno, descubrir cómo es, qué hace, dejar que se canse y luego sí cambiárselo por otros.

Enseñarle a pasar unos pimpones de una tacita a un frasco, a pasar por debajo de un túnel (una casita de madera por ejemplo), mostrarle caras y explicarle dónde quedan los ojos, la nariz, la boca... En fin, la imaginación de los padres juega un papel fundamental...

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