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QUÉ TAL QUE EL NEGRO HAGA GOL

QUÉ TAL QUE EL NEGRO HAGA GOL

Ver a Faustino Asprilla el domingo pasado en el estadio milanés Giuseppe Meazza le habría costado a un colombiano en una tribuna de tipo intermedio 25 mil pesos. Eso fue lo que pagó Diego Pérez, uno de los seis colombianos que vieron al futbolista tulueño en su primer gran momento de gloria en el fútbol italiano.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
28 de marzo 1993 , 12:00 a. m.

La semana pasada Pérez se encontraba en Milán por negocios. En los días previos al partido, había establecido contactos comerciales con Citterio, la empresa más grande del mundo especializada en embutidos. Y, al llegar el domingo no dudó cuál iba a ser su progama ese día: ir a fútbol.

El preguntó en el hotel en donde se hospedaba cómo hacía para llegar al Giuseppe Meazza y después de comprar un tiquete por valor de 600 pesos colombianos, se metió al metro milanés, viajó en dos líneas diferentes y llegó al estadio.

Durante el camino se encontró con cinco paisas que también habían decidido ir a ver a Asprilla y decidieron formar la barra colombiana .

Las boletas las compraron en 50 mil liras a los revendedores, que ese día tuvieron una pésima jornada porque un tiquete para el sector en el que los seis colombianos se apostaron vale regularmente 100 mil liras. El fútbol italiano es caro, pero vale la pena.

Al comienzo,el grupito estuvo bastante apático. Vieron cómo Asprilla entregó mal tres balones y todos pensaron que le iba a ir mal en un partido clave, aunque entre los comentarios que se hacían entre ellos estuvo aquel de qué tal que el negro se hiciera un gol .

Y fue como cuestión de telepatía, porque en el minuto 58 cayó el invicto de 58 fechas del Milán con un tiro libre ejecutado magistralmente por Asprilla.

El grupo colombiano enloqueció y fueron seis aficionados gritando Gooool. Viva Colombia! en medio de 80 mil almas que ese día apoyaban al Milán en el Giuseppe Meazza.

Pero nada les ocurrió en ese territorio hostil porque el aficionado italiano al fútbol no es tan agresivo, le gusta el fútbol limpio, le gusta ver buen fútbol y, sobre todo, sabe de fútbol , dijo Pérez. Quizás por eso, muchos tifosis aplaudieron el gol de Asprilla.

Diego Pérez no recuerda mucho del Giuseppe Meazza. La impresión que le quedó del estadio es que se trata de una obra arquitéctónica muy moderna. En las afueras, los vendedores ambulantes ofrecen los comestibles en carritos y dentro del estadio están uniformados.

También recordó que el pasado domingo estaba haciendo todavía bastante frío en Milán, a pesar de que Asprilla le dijo a la prensa internacional que el calor de la primavera, que apenas está empezando, le estaba ayudando mucho a recuperar la picardía y el nivel de su juego.

Igualmente, recordó que el estadio tiene un sector específico para las barras. La gente lleva banderas y luce bufandas para protegerse del frío. Estas últimas se las quitan, las estiran, las unen y forman muchas veces la palabra Milán o líneas con los colores de la camiseta del equipo, el rojo y el negro, como los del Cúcuta Deportivo. Solo que la camiseta del club italiano es a rayas y no en dos sectores, como la del equipo motilón que, por cierto, fue el que le vendió el jugador al Nacional en...10 millones de pesos. Nacional lo transfirió en siete millones de dólares. Y como Silvio Berlusconi, el presidente del Milán, elogió al jugador colombiano, la pregunta obligada entonces es: Y ahora cuánto vale Asprilla?

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