LA CARRERA ONCE SE CARAQUIZÓ

LA CARRERA ONCE SE CARAQUIZÓ

Si usted habita, trabaja o simplemente deambula por la carrera once entre calles 100 a 82, se encontrará con un panorama agradable como es el de la readecuación, embellecimiento y ornato de sus separadores centrales.

18 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

De tiempo atrás y mediante un esfuerzo conjunto, los vecinos, la empresa privada, el comercio organizado y la Alcaldía local han venido trabajando para ofrecer a la ciudad un espacio vital, donde se conjugan las especias nativas y pasos peatonales claramente demarcados, en un contexto que busca rescatar el sabor, la tradición y la funcionalidad de esa vía.

Lamentablemente y producto del inmisericorde tránsito vehicular (autorizado o no) en el área descrita, los usuarios de la once debemos soportar el cotidiano devenir de aproximadamente mil buses y 600 busetas (datos suministrados por calibradores del sector y muestras aleatorias tomadas de lunes 1 a viernes 5 de marzo/99) que, lejos de prestar un servicio público ágil y seguro, propician un caótico desplazamiento.

Esto, unido al tránsito de taxis, camiones y vehículos particulares, genera trancones, contaminación atmosférica por monóxido de carbono, alto impacto visual y sonoro, sin mencionar inseguridad y proliferación de ventas ambulantes.

Ha intentado usted alguna vez cruzar la carrera once a cualquier hora o, especialmente, entre las 12 y las 2 de la tarde o a partir de las 3 y hasta las 5:30 de la tarde? Si lo logra, es porque atravesó su vehículo (o su humanidad) a las buenas (con los riesgos que esto implica) o porque en ese instante usted estuvo de suerte y, después de hacerle caritas todo el mundo, consiguió que un conocido o un enternecido conductor de servicio público (también los hay) se apiadara y, en lugar de bloquearle el cruce, le cediera el paso.

Convendría entonces que las autoridades respectivas tomaran cartas en el asunto y, una vez establecida la sobreoferta de servicio público en esta vía, readecuaran la prestación del servicio a la demanda real, demarcando paraderos, señalizando claramente los pasos peatonales y cruces vehiculares, junto con una sencilla campaña que involucre a los vecinos del sector, Policía Comunitaria y de Tránsito y demás autoridades competentes, que de seguro redundará en beneficio de todos.

Los grandes esfuerzos privados por recuperar este bello sector requieren el apoyo decidido de todas las instituciones y entidades capitalinas, ofreciendo un ejemplo concreto a los bogotanos de cómo podemos tener una ciudad más amable y solidaria.

Como dijo el taxista al comentar el parecido entre la carrera once y la avenida Caracas: si, son parecidas, pero al menos la Caracas se mueve, aquí en la once ni p adelante ni p atrás... .

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