SE CALIENTA ASAMBLEA DE BANCOLOMBIA

SE CALIENTA ASAMBLEA DE BANCOLOMBIA

Uno de los negocios más importantes realizados en los últimos años en el país, la venta del Banco de Colombia al Banco Industrial Colombiano, y que fue puesto como ejemplo de confianza en el país, ha llevado a una pelea entre sus nuevos mayoritarios, el Sindicato Antioqueño y sus antiguos dueños y socios minoritarios, encabezados por el industrial Jaime Gilinski.

17 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

El negocio se cerró a finales del año 97 por una cifra superior a los 418 millones de dólares y se selló totalmente en abril de 1998. El Sindicato asumió el control total de la administración de la nueva entidad financiera fusionada, la más grande del país: activos superiores a 5,3 billones de pesos y un patrimonio de 1,2 billones. Con este negocio, el Sindicato Antioqueño también se hizo al control de la empresa Siderúrgica de Medellín S.A. (Simesa), que estaba en poder de Colcorp, corporación financiera filial del Banco de Colombia.

La disputa de ahora, que para muchos es a muerte entre las dos partes, venía de atrás, pero estalló hace unos días, cuando se conoció el resultado financiero de la entidad al cierre de 1998: pérdidas por más de 17.000 millones de pesos, cuando hace unos meses se esperaba que el resultado fuera positivo en más de 100.000 millones.

Esto no gustó para nada a los socios minoritarios, los Gilinski, quienes reclamaron a sus nuevos dueños permitir la revisión de los estados financieros como lo establece la ley, petición que fue negada, argumentando razones de la reserva bancaria.

Pero la verdad es que el argumento del Sindicato Antioqueño era una disculpa para hacerle ver a sus antiguos dueños su disgusto porque consideran que no recibieron toda la información real acerca de la situación financiera de la entidad al momento de su compra, tanto en materia de cartera como de otros activos. Incluso se ha llegado a hablar de asuntos puntuales como un contrato por un avión que tenían los antiguos directivos y que no ha podido ser cancelado.

La situación es tal, que aunque no hay duda que la nueva entidad es muy importante y sólida patrimonialmente, hay malestar al interior de los mismos dueños del antiguo BIC, para quienes es un golpe pasar de unas utilidades de 53.500 millones en 1997 a una pérdidas de 17.400 millones, lo cual no entienden, pues se suponía que la fusión con Bancolombia aumentaría sus rendimientos.

La historia de los accionistas es triste: por primera en muchos años, la asamblea que se realizará el próximo martes en Medellín, no decretará dividendos para sus accionistas. E incluso, se habla de que al interior del Sindicato han comenzado a darse recriminaciones para uno de los hombres claves, Nicanor Restrepo, quien con el presidente actual del banco, Jorge Londoño, lideraron la operación de fusión, cuando había quienes más bien recomendaban una alianza estratégica entre ambas entidades.

La historia dorada El Banco de Colombia fue nacionalizado en la década pasada cuando el país enfrentó la peor crisis financiera de su historia. En ese entonces el banco era controlado por el Grupo Grancolombiano que encabezaba Jaime Michelsen. En 1994 el Gobierno decidió re privatizar la entidad y después de una operación martillo, los Gilinski se apoderaron del control del 75 por ciento de las acciones con una inversión de 295.000 millones de pesos. La familia Gilinski lideró un grupo de inversionistas internacionales que la apoyó en la compra del banco.

Dos años después sus dueños comenzaron a mostrar interés en vender la entidad y estuvieron muy cerca de lograrlo con el Banco Central Hispano de España, pero la operación se daño. Nunca se hizo pública la razón. Tampoco se logró un acuerdo con el Banco Santander, también español. Irónicamente, hoy los dos españoles se acaban de unir.

La negociación entre el Sindicato Antioqueño y los Gilinski se adelantó en total secreto, al punto que quienes estaban cerca del negocio siempre hablaban de Jaime Gilinski como Gold finger para que no fuera identificado. JP Morgan fue el asesor del BIC durante la negociación.

Las razones para que el BIC comprara al Banco de Colombia eran convincentes arrancando por el necesario posicionamiento de la banca española en Colombia: el BBV en el Ganadero y el Santander en Bancoquia. Además, siendo el BIC fuerte en Medellín y el Bancolombia en Bogotá, la fusión era clave. Y de otro lado, mientras el Banco de Colombia era importante en negocios oficiales, el BIC lo era en banca corporativa.

Van con todo La bronca entre las partes, ya involucró a las entidades oficiales que tienen que ver con el asunto: la Superbancaria, que considera que los accionistas minoritarios de una entidad financiera van hasta donde lo permite la reserva bancaria y en ese sentido le ha dado la razón al Sindicato Antioqueño y de otro lado la Superintendencia de Valores que argumenta que un accionista minoritario tiene el derecho de revisar los estados financieros.

La Superbancaria le dijo eso a los apoderados de los Gilinski, en respuesta a una solicitud que le hicieron el pasado ocho de marzo, en la que advierten que en caso de no poder tener acceso a los libros debe aplazarse la asamblea del próximo martes.

Y ayer le enviaron una carta al Contralor Carlos Ossa en la que le piden investigar al Superbancario encargado Edgar Lasso, al que cuestionan por vinculaciones personales con el Banco de Colombia. Ossa solo tiene que ver con el asunto por ser el Superbancario un empleado público, pero no podrá inmiscuirse en la disputa misma.

Nuestro trabajo se reduce al deber ser de la Superbancaria , dijo ayer el Contralor Ossa, quien se pronunciara sobre el tema antes del lunes próximo, dado que la asamblea del banco está programada para el martes.

El Superbancario (E) Edgar Lasso dijo que en efecto su señora trabaja en el Banco de Colombia desde hace veinte años y su hermano hace cinco años, pero que están allí por ser buenos empleados y no por otra cosa.

No es el primer caso en el que la Super se refiere a un tema como este. La respuesta a los apoderados de los socios minoritarios se hizo usando mecanismos institucionales usados en casos similares como el de Granahorrar y el del Banco Mercantil de Colombia , aclaró el funcionario. El titular de ese despacho Sara Ordoñez se encuentra fuera del país.

El Supervalores Gabriel Taboada advirtió que el tema no es sencillo y pidió calma a los dos grupos, en el entendido que el país no está para ese tipo de peleas.

En Colombia, cuando alguien vende algo cree que lo vendió muy barato y cuando alguien lo compra cree que se lo vendieron caro , dijo el Supervalores.

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