SIN MIEDO NI INDIFERENCIA

SIN MIEDO NI INDIFERENCIA

El fenómeno de la inseguridad urbana no se puede entender únicamente como un problema de cifras y estadísticas. Por lo general, la discusión se centra en torno a si la criminalización aumentó o disminuyó pero no se tiene en cuenta que la seguridad es un estado o una condición de bienestar percibida por los ciudadanos y, al final, lo que cuenta es cómo se sienten éstos al respecto.

16 de marzo 1999 , 12:00 a. m.

Hoy día, la inseguridad es un mal inherente a cualquier gran urbe y es utópico imaginarnos una metrópoli sin criminalidad alguna. Sin embargo, sí es posible concebir espacios y centros urbanos en los que sus habitantes se sientan seguros y no tengan miedo ya que ese sentimiento no necesariamente guarda relación directa con la situación real de criminalidad que pueda rodear al individuo.

Una de las acciones que contribuye sustancialmente a mejorar la percepción ciudadana y disminuir el miedo es aumentar la presencia de policías en las calles y procurar un mayor contacto de éstos con la ciudadanía. Por ejemplo, los resultados de un experimento llevado a cabo en Nueva York indicaron que en una zona donde se reforzó la presencia policial, el miedo ciudadano disminuyó y la percepción sobre la situación se tornó muy positiva a pesar de que los índices de criminalidad no se redujeron estadísticamente.

Por otra parte, la indiferencia de las autoridades en la atención a víctimas de un hecho delincuencial tiene un impacto muy negativo sobre la percepción o los niveles de miedo. Otro ejemplo, en días pasados un ciudadano que fue víctima de un atraco no pudo hacer la denuncia ante las autoridades, pues éstas consideraron que su caso no había sido de gravedad ya que no había pérdidas materiales y a que sus heridas no eran graves . Para este ciudadano, que arriesgó la vida por evitar que lo robaran, lo más grave ya no es el hecho de haber sido atracado, sino la indiferencia de las autoridades y el sentirse solo y sin el respaldo de éstas.

En Bogotá, donde las encuestas de percepción y victimización corroboran que los niveles de miedo son muy altos, y donde la percepción es muy negativa, es urgente que las autoridades hagan un esfuerzo por aumentar el pie de fuerza de policía y por desarrollar campañas para concientizar a los funcionarios de la importancia y trascendencia que estos casos tienen para las víctimas. De no mejorar la gestión en esos dos sentidos, será muy difícil mejorar la mala percepción y aliviar el miedo que sufren los bogotanos.

*M.A. en Estudios de Seguridad y Criminología Comparada

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