LA JUVENTUD COSTEÑA,SIN BLANCO...

LA JUVENTUD COSTEÑA,SIN BLANCO...

Uno de los momentos más felices del último lustro para el barranquillero Helmut Bellingrodt fue hace cuatro años cuando su hijo mayor, Helmut júnior, se consagró campeón nacional de tiro, modalidad carabina tendida, en torneo celebrado en Bogotá.

13 de septiembre 1999 , 12:00 a. m.

El doble medallista olímpico y ex campeón mundial de tiro al jabalí sintió satisfacción porque la vena por ese deporte había llegado triunfal a un descendiente directo suyo.

Pero esa felicidad fue efímera. Helmut hijo, entonces de 18 años de edad, tomó la medalla, la entregó a su padre y le dijo: cumplí con lo que tu querías... Hasta aquí llegué en el tiro .

El presidente saliente del Club de Caza y Tiro Barranquilla -por su reciente nombramiento como Cónsul en Aruba- dice que respetó la decisión de su hijo, que tenía entonces inclinación por el hockey, deporte que tampoco siguió por el ingresó a la universidad.

Un problema que he tocado a fondo como integrante de la junta directiva de Coldeportes Nacional es la falta de apoyo de las universidades a los deportistas , dice Helmut, quien además es miembro de la Comisión Técnica del Comité Olímpico Colombiano (COC). El deportista del colegio se pierde cuando pasa a la universidad .

Pero el rubio tirador considera que el principal problema que tuvo su hijo y tiene la juventud de ese deporte olímpico es la falta de seguimiento. Y de ahí que no exista renovación en el tiro costeño.

La principal prueba de ello es que 27 años después de su primera medalla plateada olímpica (Munich-72) y 15 más tarde de la segunda del mismo metal (Los Angeles-84) el propio Helmut se impone en competencias colombianas.

Hace nueve días, aquí en Barranquilla, su lugar de nacimiento hace 49 años, ganó la segunda parada del selectivo a Juegos Nacionales del 2000, en escopeta, modalidad skeet.

Yo disparo bien y le ganó a los jóvenes , dice bromeando.

Y los jóvenes? La tarde de un sábado cualquiera en el Club de Caza y Tiro de Barranquilla, ubicado a un costado de la autopista del mar, antes de llegar al balneario de Puerto Colombia, el visitante encuentra a muchos practicantes, todos mayores, pero ningún joven.

Por ahí si acaso llega un niño cada dos meses , comenta Helmut, quien hace varias semanas organizó un torneo infantil, participando inclusive su hijo Friedrich (7 años), pero la respuesta no fue la esperada.

Uno se aburre de tanto pedir colaboración, no en el aspecto económico, sino en el participativo. Y los culpables son los padres de familia. A diferencia de otros deportes, en el tiro se requiere la presencia del adulto: un niño no puede coger un carro y llegar al Club, menos tomar un arma en su casa y entrenar solitario .

Si no hay jóvenes, no llega la renovación. Y menos en un deporte como el tiro, especialmente en la Costa, en que los propios deportistas son organizadores (la excepción de la renovación únicamente se da en Sucre, ver nota adjunta).

En el Club Sinú, de Montería, están los mismos de siempre: Juan Bechara, Alejandro Vergara y Salim Hadad, el campeón nacional de trap.

En Barranquilla, uno de los tres clubes costeños -además de Sincelejo y Montería-, el tiro con pistola es poco promocionado porque el estandarte en ese arma, Eduardo Felfle, no tiene tiempo para ello , dice Helmut.

En escopeta comenzaron hace poco y sobresalen Fernando Gutiérrez y Vicente Vélez, este último con cerca de 24 años. En otras modalidades no hay nada, como pistola neumática, rápida y tiro rápido.

Y en jabalí, la modalidad más promocionada en el país por los triunfos de Helmut, desapareció del territorio nacional. Ya no se práctica en ningún lado. En Barranquilla, el principal fortín con los hermanos Bellingrodt Wolff (Helmut, Horts y Hans Peter), no hay maquinarias. Los ladrones se llevaron una de la antigua instalación del Club en la calle 30 y otra, luego, en la nueva sede, antes de inaugurarse.

Yo me siento culpable en parte por la desaparición del tiro al jabalí. Cuando me despedí, pidiendo la sede del torneo nacional del 95 en Barranquilla, se acabó la motivación. Yo llamaba a la gente del país para que entrenara y participara. Cuando me fui, nadie tomó la batuta .

Esa motivación propiciada por el consagrado barranquillero se trasladó ahora a la modalidad de skeet. Antes los torneos nacionales eran con 8 participantes. Ahora el número no baja de 25. Pero, para variar la constante de los últimos tiempos, los jóvenes costeños son escasos...

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