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LA SOMBRA DE HERNÁNDEZ

LA SOMBRA DE HERNÁNDEZ

Según la efemerides de un diario capitalino, hace 25 años (en el 86) el joven artista Manuel Hernández obtuvo el primer premio en el Salón Anual de Artistas Colombianos. La obra con la cual obtuvo el premio se denominaba Flores en blanco y rojo . El nombre de ella indica que se trata de una obra abiertamente figurativa; según la crítica en aquel salón predominó el expresionismo y se deduce por las reproducciones fotográficas de la obra, que se podía catalogar en dicha tendencia.

Los caminos que determinan los cambios de un artista son indescifrables: se habla de voluntad artística por un lado y en la orilla opuesta se afirma que en arte nada tiene que ver la voluntad sino que todo depende del inconsciente.(...).

Si se mira retrospectivamente la obra de Manuel Hernández, toda ella es una silenciosa lucha de las sombras por imponerse a la luz. Tal vez por eso recurre frecuentemente al sombreado. Es la antigua lucha de Jacob y Angel que permite inscribirlo como un pintor en la tradición del espíritu.

A partir de estas obras Manuel Hernández no se plantea más, si es abstracto o figurativo, sino que sigue la trayectoria que le dicta su sensibilidad sin importarle catalogaciones.

Solamente quiere el pintor crear signos expresivos, si se quiere, imágenes y con ellas como en un gran jeroglífico universal y sobre una enigmática estela funeraria, reconsiderar la posibilidad de dar nueva vida al lenguaje. Andy Warhol afirma que el artista moderno siempre realiza el mismo cuadro. La prueba de su validez está en la versatilidad con que lo logra. Los dibujos que se presentan en esta exposición indican las variables infinitas de la línea: las hay entrecortadas como guiones que asocian su obra a la de otro notable dibujante, Luis Caballero; finas, duras como tachones, renacentistas, románticas; líneas que hacen sonreir al espectador conmo en un juego de cosquillas. Líneas que destacan superficies, que bordean y líneas que desdibujan. Manuel Hernández comunica el placer del dibujo, aunque trabaja de una manera poco ortodoxa que impide distinguir entre pintura y dibujo, quedando para este último la moderna clasificación de obra sobre papel. Con las manchas y su tratamiento presenta idéntica capacidad para crear superficies originales; presenta el color no solamente en el actual tratamiento de campo, sino que demuestra con que libertad se mueve sobre el papel y como sus signos varían de significado de acuerdo a la manera suave o ruda con que se han trazado. (...).

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