HISTORIA SECRETA DE LOS DIÁLOGOS

HISTORIA SECRETA DE LOS DIÁLOGOS

Un encuentro casual a principios de abril de 1998 entre Jairo Rojas, funcionario de la campaña presidencial de Andrés Pastrana, y el ex ministro Alvaro Leyva Durán constituye, según el número de la revista Cambio que circula desde ayer, el punto de partida del diálogo de paz instalado el jueves de la semana anterior en San Vicente del Caguán.

11 de enero 1999 , 12:00 a. m.

El artículo, que reprodujo ayer en cuatro páginas el diario madrileño El País, hace un recuento minucioso de los pasos dados por el Gobierno y las Farc para sentarse a la mesa de conversaciones.

Según relata Cambio, el encuentro de Rojas y Leyva se produjo en la puerta de la Universidad Sergio Arboleda, en el norte de Bogotá. Los dos decidieron ir al Hotel Holiday para tomarse un tinto. Se conocían de antaño, pues habían hecho política en Cundinamarca durante una década. Ya en la mesa, Rojas le dijo preocupado a Leyva que, de acuerdo con las encuestas, el flanco débil de Pastrana frente al liberal Horacio Serpa era el tema de la paz. Leyva le contestó que él tenía un plan pacificador con la guerrilla y que se lo mostraría a quien ganara las elecciones.

Yo le hablé de frente , le indicó Rojas a Cambio. Le di la vuelta al argumento y le dije que Pastrana estaba decidido a jugársela toda con la guerrilla y que el plan de paz podía ser el factor que contrarrestara la fortaleza de Serpa . A los pocos días, y a pesar de que, a instancias de Rojas, Leyva y Pastrana se habían reunido sin resultados concretos, el joven político le pidió al ex ministro que le consiguiese una cita con Tirofijo y El Mono Jojoy . Pastrana autorizó el viaje de Rojas. Acababa de perder la primera vuelta.

El 8 de junio fue una fecha clave para el proceso. Esa noche, Pastrana debía pronunciar un discurso en el Hotel Tequendama en el que iba a revelar su propuesta de paz. Pero había un problema: no sabía qué decir. Los dos textos que había encargado, uno a Augusto Ramírez Ocampo y otro a Rafael Pardo Rueda, no colmaban sus aspiraciones. Minutos antes de su intervención, optó por dejar de lado la opinión de los expertos y dirigirle al auditorio un mensaje de buena voluntad para el diálogo con la guerrilla. Y ésta entendió el mensaje.

Caló el mensaje Así se deduce del viaje de Rojas dos días después hasta el cuartel general de las Farc, donde pudo entrevistarse con Tirofijo y Jojoy el día del segundo debate televisado entre Pastrana y Serpa. Se sentaron juntos frente a la pantalla y, según Rojas, a los líderes guerrilleros les impresionó que Pastrana contestase que no a la pregunta de si extraditaría a Ernesto Samper y que hablase sobre su dominio del inglés.

Ese hombre sí que representa lo que queremos ver al otro lado de la mesa , le indicaron a Rojas. Se referían a que Pastrana es un auténtico exponente del establecimiento. Tirofijo agregó que se prepararía para reunirse con él.

Fue entonces cuando la campaña pastranista escogió para una reunión exploratoria con las Farc a Víctor G. Ricardo, nombre que cayó bien en las toldas guerrilleras cuando recordaron que pertenecía a quien ocupó la secretaría general de la Presidencia en tiempos de Belisario Betancur, bajo cuyo mandato se llevó a cabo el primer acercamiento con las Farc.

Ultimados los detalles del encuentro, Ricardo viajó a donde Tirofijo en compañía de Leyva y Jairo Rojas, cinco días antes de la segunda vuelta electoral.

La reunión fue determinante por dos cosas. La primera, porque Leyva les pidió a los jefes guerrilleros un guiño a favor de Pastrana, que aceptaron después de una corta charla. Jojoy les prometió que al día siguiente difundirían una carta en México en ese sentido. Y cumplieron. La segunda cosa por la que resultó determinante la reunión fue por la célebre fotografía que les tomó en aquel momento Jairo Rojas a Víctor G. Ricardo, Tirofijo y Jojoy . Esa foto les dio vuelta a las encuestas y a la votación misma.

Emergencia en la pista Todas estas gestiones de Ricardo, Leyva y Rojas allanaron el camino para que el 9 de julio Andrés Pastrana se sentara a una mesa con Tirofijo , al lado de Ricardo y Jojoy . Ese encuentro estuvo a punto de terminar en tragedia. El piloto del avión que transportaba a Pastrana aterrizó por el lado contrario de la pista y tocó tierra en la mitad de ésta y no al comienzo. Rojas debió decirle a un campesino quítese la camiseta que ahí viene el presidente de la República! y agitarla para llamar la atención del aviador, que comprendió el mensaje y frenó en un potrero.

Dos horas y media duró la conversación de Pastrana y Tirofijo , en la que se habló de sustitución de cultivos, medio ambiente, despenalización de la protesta social y otros temas. Pero en concepto de Rojas eso no fue lo trascendental de la reunión. La clave es que hubo una inmediata empatía entre el presidente y Marulanda , dijo.

Detrás de la mesa - Una de esas noches había un tumulto en la plaza de los Fundadores de San Vicente. Eran los curiosos que rodeaban a Juan Gossaín. Al periodista de RCN lo entrevistaron todos los medios locales y regionales.

El jefe de Caracol no se quedó atrás. Mucha gente se tomo fotos con Yamid Amat y con otras celebridades del periodismo nacional.

- En la rueda de prensa después de la instalación de las mesas Raúl Reyes no supo qué responder cuando le preguntaron por el tema del reconocimiento del carácter de fuerza beligerante, que el jefe guerrillero confunde con el estatus político. Simplemente dijo que no iba a contestar, luego de un largo silencio.

- El manejo de la prensa ha sido una tortura para los guerrilleros. Joaquín Gómez optó por responder con cierta agresividad las preguntas que le incomodaban.

Por ejemplo, cuando le preguntaron por qué las Farc habían incluido a Bochica en la lista de canjeables, respondió: Lo siento, señorita, pero a Bochica lo metieron en la lista periodistas irresponsables .

Interrogado sobre si las Farc lo aceptarían en sus filas, Gómez fue tajante: No, porque el es un revolucionario que tiene su propio movimiento .

- Joaquín, pero por qué entonces ustedes sí incluyeron en la lista a Caraballo, que es un revolucionario con su propio movimiento y no a Bochica, que según ustedes es lo mismo? , preguntó otro reportero.

No... Porque Bochica es Bochica y Caraballo es Caraballo , fue la respuesta de Joaquín.

- Los familiares de los soldados y policías retenidos por la guerrilla estaban enfurecidos con el Gobierno porque los tomó del pelo para prestarles unas colchonetas, y en cambio sí les mandó a pedir prestado el bus que les había facilitado el Sena de Popayán y del cual ellos costeaban la gasolina.

- Quiénes son esos manes de ojos rasgados , preguntó el camarógrafo de un noticiero local de San Vicente del Caguán.

Esos son japoneses , le dijo uno de sus jefes, ya más familiarizado con la invasión de periodistas que durante los primeros días de las Mesas de Diálogo vivió San Vicente.

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