CAIMANES, DUEÑO DEL BÉISBOL COLOMBIANO

CAIMANES, DUEÑO DEL BÉISBOL COLOMBIANO

Silverio Navas, el paracortos de los Caimanes de Barranquilla, no pudo contener en primera instancia la recta del bateador Ismael Morales, de Vaqueros. La bola le cayó a los pies y el estadio se silenció por segundos. Navas se lanzó sobre la pelota desde el suelo, con la mano limpia, se la tiró a Ever Rentería, quien entró a cubrir la almohadilla. El out lo cantó el umpire de segunda.

08 de febrero 1999 , 12:00 a.m.

De allí en adelante todo se volvió una fiesta. Los Caimanes se coronaron por segundo año consecutivo como campeones de la Copa Cerveza Aguila de Béisbol Profesional, venciendo en el sexto encuentro de la final 7 carreras por 3 a su rival sinuano. La serie hasta antes de este partido estaba 3-2 a favor del equipo barranquillero.

Luego de terminado el partido, los aficionados se tomaron el campo de juego, querían los autógrafos de sus peloteros, otros más atrevidos querían las camisetas, las gorras, una que otra bola y hasta los bombachos.

Entre los jugadores la alegría no era menos, los abrazos en un principio fueron sobre el paracortos Navas, luego la montaña humana se trasladó sobre el lanzador Mark Hampton, quien había entrado en la novena como cerrador, haciendo a la perfección su trabajo.

Hampton enfrentó a cinco hombres aceptando dos imparables y otorgando una base por bola, pero con sus lanzamientos rápidos y con el apoyo de su cuadro pudo impedir el descuento de Vaqueros.

La alegría de Hampton era impresionante, se podría decir que un poco más que la de sus compañeros. La razón estaba clara: era la segunda vez que estaba parado en el montículo cuando su equipo se coronaba campeón, así fue el año pasado cuando él colgó el tercer out.

Caimanes necesitó de tres horas para conseguir este triunfo y doblegar a un equipo que de atrás para adelante llegó a la final y fue un duro contrincante.

Este fue un equipo muy duro, que tuvo su mayor virtud en los refuerzos que trajo los Grandes Ligas Holber y Orlando Cabrera pero que nosotros pudimos vencer gracias a que somos una gran familia y al trabajo de nuestros lanzadores , aseguró Edinson Rentería, manager de los Caimanes y quien en tres años de estar dirigiendo el equipo ya tiene dos títulos.

Ninguno de los miembros del equipo de los Vaqueros quiso hablar. Una vez se cantó el último out ellos entraron a su cueva, no quisieron saber nada de la fiesta armada por los nuevos campeones.

El himno de Barranquilla sonaba, gritos, risas y aplausos hacían de fondo. Los fotógrafos y camarógrafos seguían a los jugadores, pero en especial al barranquillero Fabián Pertuz.

No era para menos, Pertuz se había constituido en uno de los jugadores más valiosos de esta serie final. En 26 turnos al bate conectó 11 imparables (entre ellos dos cuadrangulares y un doble) que le dieron un promedio de .423, además empujó cuatro carreras y anotó cinco.

Trabajé duro, se me dio la oportunidad de estar de titular en el equipo y la supe aprovechar, por eso me siento contento , aseguró mientras iba firmando autógrafos y recibiendo abrazos de sus amigos.

En el juego de la final no se quedó atrás, de cuatro turnos conectó tres imparables y empujó dos carreras.

Desde ya se comenzó a pensar en el otro año, en el equipo que se debe armar, pero saben que el material colombiano está mejorando.

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