EL CONFLICTO ARMADO SUPERÓ LAS FRONTERAS

EL CONFLICTO ARMADO SUPERÓ LAS FRONTERAS

En los últimos años, las incursiones guerrilleras han traspasado las fronteras colombianas, con los consecuentes roces diplomáticos con los gobiernos de Panamá, Venezuela, Brasil, Perú y Ecuador.

08 de febrero 1999 , 12:00 a.m.

En más de una ocasión Panamá ha anunciado la militarización de la frontera con Colombia para impedir que las Farc y los grupos paramilitares trafiquen con armas y droga y secuestren a ciudadanos locales y extranjeros.

Precisamente, hace seis años se presentó en esa frontera el secuestro de tres misioneros estadounidenses por parte de las Farc. Este incidente amenazó con deteriorar las relaciones entre Panamá y Estados Unidos, al igual que las de Colombia con la potencia del norte.

Lo mismo ha ocurrido con Venezuela. Ante las incursiones del Eln, como la del 26 de febrero de 1995, cuando más de 120 guerrilleros atacaron a sangre y fuego el puesto fluvial de Cararabo y mataron a ocho infantes de marina, el gobierno de ese país se vio obligado a instalar un teatro de operaciones en la frontera.

Y los venezolanos fueron más allá. Le pidieron a Colombia que permitiera realizar la polémica persecución en caliente , que no era otra cosa que obtener el permiso para incursionar en el territorio nacional cada vez que los guerrilleros delinquieran en tierra patriota.

De esa manera, las autoridades venezolanas pretendían controlar las constantes incursiones de los elenos a secuestrar ganaderos, industriales y comerciantes. Tan así que hoy por hoy los ciudadanos venezolanos encabezan la lista de extranjeros plagiados.

De las Delicias a Ecuador A estos problemas se suma la decisión de la guerrilla y el narcotráfico de aprovechar la frontera para inundar de amapola la frontera. En la Serranía del Perijá hay más de 2.000 hectáreas de la flor maldita .

En el caso de Brasil, las Fuerzas Militares de Colombia sostienen que las Farc están aprovechando la zona del despeje para incursionar en ese país para traer cargamentos de armas y traficar con cocaína.

El último incidente entre Colombia y Brasil por culpa de las Farc se registró en noviembre pasado, luego de la toma a Mitú.

La cancillería de ese país acusó a Colombia de violar su soberanía al hacer uso indebido de una base militar brasileña en la recuperación de la capital del Vaupés.

Con Perú la situación es similar. Los organismos de inteligencia conocen que las Farc violan la frontera para adquirir arsenales, traficar con base de coca y extorsionar a los dueños de negocios en la región.

Por último, la situación con Ecuador no es nada diferente. Varios de los soldados secuestrados en la base de Las Delicias confirmaron, tras su liberación, que parte de su cautiverio lo pasaron en ese país.

Además, a finales de octubre de 1996, la Policía Nacional les incautó a las Farc un arsenal. Entre las armas llamaron la atención los 18 cohetes M72, de fabricación estadounidense, que habían sido vendidos a las fuerzas armadas de Ecuador. Es la hora que no se sabe a qué puesto militar se las hurtaron.

Ahora surge una nueva amenaza para la seguridad de las fronteras que comparte Colombia con Ecuador y Perú. Los paramilitares tienen previsto montar un cordón de seguridad en esos territorios para cortar las principales rutas de abastecimiento a la guerrilla.

Estos problemas fronterizos hacen de Colombia el país problema de América. De ahí que todos los gobiernos, con excepción de la mano dura del Perú, ofrecen absoluto respaldo al proceso de paz, porque la paz de Colombia es la paz de sus vecinos.

Mi reino por una argolla La invasión de tropas peruanas a Leticia, en el Amazonas colombiano, en 1930, precipitó un llamado insólito, cargado de enorme patriotismo, dicen otros, del presidente de entonces, el liberal Enrique Olaya Herrera: llamó a los matrimonios colombianos a vender sus argollas con el propósito de comprar armamento suficiente para defender la soberanía.

Olaya Herrera había llegado a la Presidencia gracias a la división del partido conservador y agitando las banderas de su programa de gobierno por la concentración nacional .

Nadie sabe cuántos colombianos perdieron, por la causa nacionalista, sus argollas de matrimonio. Lo cierto es que la intempestiva invasión de los peruanos, que alegaban que Leticia les pertenecía, exacerbó el fervor patriótico y con pancartas y banderas tricolores, hombres, mujeres, ancianos y niños inundaron las calles gritando vivas a Colombia y Abajo Sánchez Cerro! , el presidente peruano.

Eran los tiempos de la pasión política; la lucha entre liberales y conservadores. Pero en las calles no se enarbolaba sino la bandera nacional.

Durante esos tiempos de nacionalismo intenso surgieron, también, grandes oradores como el caldense Silvio Villegas, y Augusto Ramírez Moreno, padre de Augusto Ramírez Ocampo.

El incidente duró alrededor de tres años, terminó gracias a las gestiones del ministro de Relaciones Exteriores de entonces, Alfonso López Pumarejo, y sirvió para tres cosas: para que muchos colombianos perdieran sus argollas de matrimonio, para que se olvidaran por unos minutos las luchas partidistas y para que surgieran grandes oradores.

Las armas del imperio inca Perú está entre las cuatro naciones latinoamericanas que más armamento compraron entre 1997 y 1998.

El vecino país gastó millones de dólares en la adquisición de armas para mantener la guerra limítrofe con Ecuador, con lo que confirma su tradición armamentista.

Se encuentra en una fase de modernización de su arsenal de guerra, después de haber sostenido durante meses el enfrentamiento con las tropas ecuatorianas.

Sus tropas están bien entrenadas para el combate en la selva, como quedó demostrado en el diferendo con Ecuador, y tienen el mérito de haber derrotado a las diferentes guerrillas que operaban en la vasta zona selvática de su país como Sendero Luminoso y Tupac Amarú.

Perú aparece junto a Brasil, Chile y Ecuador como los mejores socios en la compra de armamento a Belorrusia, Estados Unidos, Italia e Israel.

Perú confirmó la adquisición de 18 MiGs 29 de segunda, a Belorrusia. Ocho de esos aviones le fueron entregados en 1996, y el resto de las naves en 1997.

Las fuerzas aéreas peruanas también recibieron aviones18 Su-25 en el mismo período.

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