PERSPECTIVAS

PERSPECTIVAS

En medio de tanta preocupación como consecuencia de la crisis económica y de la incertidumbre hacia cuando, verdaderamente, empezarán a verse los indicadores que indiquen que las épocas difíciles han quedado atrás, hay que ser conscientes que toda esta situación nos ha dejado como legado cosas positivas a futuro.

04 de octubre 1999 , 12:00 a. m.

Para mí lo más significativo es como hemos aprendido con esta difícil situación y creo que todos lo podemos afirmar, hemos conocido nuestras empresas desde otro ángulo. Hemos tenido que ajustarnos a una nueva realidad económica que antes no habíamos vivido, en la mayoría de los casos estos ajustes han sido positivos, con la seguridad de que veremos en el futuro próximo unas empresas fortalecidas, más eficientes y productivas y sin duda mucho más competitivas.

Esta difícil situación nos ha obligado a eliminar mucha grasa de nuestras organizaciones y ha concentrarnos en el músculo. Como nunca, valoramos de manera especial a nuestros clientes y sus sensibilidades, entendemos mejor a nuestros proveedores y trabajamos en estrecha colaboración con ellos, apreciamos y aprovechamos más las sinergías posibles con nuestros socios.

La crisis nos ha obligado a mirar con lupa todos nuestros negocios, y afinar aún más nuestro foco estratégico, o en muchos casos a redefinir campos de acción.

Vemos a las organizaciones dedicadas a cuidar sus inversiones protegiendo los flujos de caja, analizando detalladamente cada uno de los gastos y costos para ver cuales podemos evitar o reducir, haciéndole seguimiento minucioso y permanente a la cartera, y en especial hemos volcado nuestros esfuerzos de manera prioritaria a vender y a estrechar la relación con nuestros clientes.

Capítulo aparte merece el recurso humano como hemos aprendido a valorarlo, su aporte ha sido indispensable para reaccionar oportuna y positivamente al nuevo y complicado entorno, hemos modificado procesos transformándolos en procesos más eficientes y ligeros, hemos suprimido actividades y funciones que no agregan valor y que por el contrario entorpecían e incrementaban los gastos y costos de la organización.

Estoy convencido que ha futuro, esta serie de medidas y de políticas implementadas en esta época, con algo o en algunos casos particulares con mucho dolor nos permitirá afrontar el nuevo milenio con compañías más dinámicas y efectivas.

Este es, pues, un legado que nos deja la actual situación y del cual nos aprovecharemos obteniendo grandes dividendos cuando vengan las nuevos tiempos de reactivación, épocas que miramos con optimismo y que al parecer no están lejanas. Soy un convencido que estamos próximos a superar este período y que la pendiente de la curva de resultados está cercana a invertir su comportamiento y que todo este desgaste de energía lo podremos utilizar como trampolín para lanzarnos a aprovechar las oportunidades que nos deparará el futuro.

edubecaeltiempo.com.co

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