PERIODISMO, UNA CELEBRACIÓN SIN TARJETA

PERIODISMO, UNA CELEBRACIÓN SIN TARJETA

En qué anda el periodismo? La pregunta que siempre ronda en el aire adquiere más fuerza en momentos en los que pareciera que el oficio informativo y sus hacedores se convirtieran en protagonistas más importantes que los hechos mismos.

09 de febrero 1999 , 12:00 a.m.

El proceso de paz y la tragedia del Eje Cafetero, por solo citar los eventos más recientes, han hecho que las críticas hacia el papel de los medios sean más agudas. El tema sigue despertando roncha.

Que solo hay que ser informador, que hay que dar elementos de análisis al lector o televidente, que el periodista es un servidor público. Esos son algunos de los puntos que aunque son tema de discusión en las facultades de comunicación, a la hora de estar frente al hecho parecen ser olvidados por los reporteros: Cubrir una tragedia es lo más difícil, por eso resulta difícil juzgar a los que estuvieron allí durante 15 horas o más transmitiendo. Lo que si hay que tener claro es que el periodista no puede ser el protagonista del hecho y el medio tampoco puede convertirse en el héroe de tal o cual salvamento , dice Diana Calderón del noticiero 24 Horas y directora del programa 24 Horas de frente.

El periodista se confunde con la noticia y no toma distancia, eso es responsabilidad de los directores, muchos de los cuales se sienten protagonistas , agrega María Teresa Herrán, directora de la Maestría de Comunicación Política de la Javeriana.

Así las cosas, el panorama pareciera desolador; sin embargo, como lo asegura Javier Darío Restrepo -defensor del lector de EL TIEMPO-, esta crítica severa que se está evidenciando viene de los propios medios, lo que demuestra que ha crecido una consciencia de su función que los hace protestar cuando notan una deformación del oficio .

El momento Sin perder cierta desconfianza en el tono de la voz, la mayoría de los entrevistados coincidió en que el periodismo colombiano lleva la delantera en manejo de información y creatividad a nivel latinoamericano.

Algunos, como Aris Vogel -director de TV hoy- llegaron a calificar como muy bueno el momento que atraviesa el oficio y la tarea social que está cumpliendo: Sin la labor de los periodistas no se hubiera podido encausar el caudal de ayudas para los damnificados del Eje Cafetero , dice.

Pero hubo excesos, hubo amarillismo y uso de adjetivos que sobredimensionaron la tragedia en sus comienzos, cuando la información era escasa y el público estaba hambriento de datos: Se logró sensibilizar en lo social, hacer que todos voltearan los ojos a la tragedia y poner en contacto a los damnificados. En lo informativo caímos por la velocidad y la rapidez en un tratamiento un poco amarillista , expuso María Elvira Bonilla, directora periodística de los informativos del Canal RCN.

La tecnología Un aspecto que pone a pensar es la incorporación de nuevas tecnologías que acercan el oficio al siglo XXI. Miguel Méndez, decano de la facultad de comunicación de la Universidad Externado de Colombia, opina que el comunicador social va a ser uno de los profesionales por excelencia del último milenio. En este momento convulsionado, difícil, surge la necesidad urgente de estar informado de querer estar en eventos como por ejemplo el entierro de Husein y esto crea una nueva generación de comunicadores , dice Méndez.

Por su parte Gabriel Jaime Pérez, decano de la facultad de comunicación social y lenguaje de la Pontificia Universidad Javeriana cree que para el nuevo siglo no habrá tanta diferenciación entre la radio, la televisión y los medios impresos. Las noticias se captarán a través de los sistemas de recepción de información, como está pasando ahora con el computador que uno puede estar oyendo radio y escribiendo , puntualiza Pérez.

Para dónde vamos? Estamos en un periodo todavía de registrar. tendemos a hacer mucho ruido y nos ocupamos poco de la comprensión. Se necesitan pasos claves hacia el análisis y la investigación, no somos vigilantes y ese es uno de los papeles del periodismo: hacer respetar los intereses públicos , explicó Bonilla.

Hasta aquí la culpa parece recaer sobre el periodista sin tiempo para analizar; sin embargo, como lo hace ver María Teresa Herrán, las fuentes -los que dan la información- son parte del juego que enreda al comunicador: Uno no puede ser simplista y analizar la culpa del periodista sino también de fuentes, directores, mandos medios y editores (esos que tienen gran responsabilidad, estereotipos fuertes y que toman más decisiones incluso que los directores y los reporteros). Los mandos medios generalmente creen que lo saben todo y no tienen preparación. Respecto a las fuentes, en ningún país como en Colombia, las fuentes (el Estado, los paramilitares, la guerrilla) quieren manipular tanto la información .

En la autocrítica, en esa que se notó por estos días con el cubrimiento de los acontecimientos, está la posible solución: El oficio hoy se salva si mantiene su independencia. Ese es el aspecto que corre más peligro. Hay presiones de las estructuras económicas, de los mismos medios y de los estamentos de poder. Si el periodismo ha perdido su alma es por entrega a esos poderes , dijo Javier Darío Restrepo.

Comunicar sin reglas María Elvira Bonilla Directora periodística del Canal RCN La abolición de la tarjeta de periodista como requisito para ejercer y la desprofesionalización de la carrera, medidas tomadas el año pasado, tienen para algunos sus pros y sus contras: No creo en la tarjeta como prueba de que se es buen profesional, creo que incluso que los mejores periodistas son los que estudian otra cosas y luego comunicación. Jamás he pedido tarjeta para dar trabajo .

Margoth Ricci Decana de comunicación de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

A mi no me preocupa que exista o no la tarjeta, lo que me preocupa es que el periodismo colombiano esté invadido por un montón de personajes que no tienen preparación ni las herramientas éticas elementales para ejercer la profesión . Aris Vogel Director de TV hoy Esas medidas no han afectado a los medios, pues uno recibe como periodista al que cree que es capaz de cumplir con el trabajo. Creo que ha afectado a las facultades pues las matrículas disminuyeron .

Miguel Méndez Decano de comunicación del Externado de Colombia.

La pérdida de la tarjeta no significa un cambio fundamental. Las facultades hemos asumido ese desafío mejorando los programas de estudio y orientándonos hacia la formación de mejores comunicadores y no solo periodistas .

Javier Darío Restrepo Defensor del lector de EL TIEMPO La eliminación de la tarjeta fue positivo pues comunicación dejó de ser la carrera de moda .

Diana Calderón Noticiero 24 Horas Las facultades están formando técnicos en comunicación y no personas con estructura mental e ideológica, uno como periodista es lo que es como ser humano y no lo que da la universidad .

María Teresa Herrán Analista de comunicaciones Esa sentencia nefasta produjo un acelere en la irresponsabilidad de los que no tenían vocación de periodista y que solo querían salir en medios. El periodismo serió quedó en el aire. Creo que es el momento de hacer un estatuto que englobe todos los aspectos inherentes a la profesión .

Diana Sofía Giraldo Decana de comunicación de La Sabana Nadie era periodista por tener una tarjeta profesional ni dejó de serlo al perderla. En el periodismo como en todo se imponen los mejores ya sean egresados de una facultad, empíricos o profesionales de otras áreas .

Tinta roja La siguiente es la lista de periodistas colombianos asesinados, según la Sociedad Interamericana de Prensa, entre octubre de 1997 y el mismo mes de 1998. Hasta el momento las autoridades lograron establecer en estos dos casos que el móvil del crimen fue por el oficio del periodismo: -Néstor Carvajal, periodista y profesor, fue asesinado el 16 de abril de 1998, de diez impactos de bala.

-Amparo Jiménez Payares, de 37 años, fue asesinada el 11 de agosto de 1998, en Valledupar, por sicarios cuando llegaba a su casa. Era delegada del programa presidencial para la reinserción.

Los siguientes crímenes siguen sin aclararse y en algunos casos se descartó que el crimen haya sido por su profesión: -Saúl Alcaráz Westin, de 29 años, comunicador del Instituto Mi Río. Asesinado el 15 de octubre de 1998.

-José Arturo Guapacha, de 39 años. Director y redactor del semanario El Panorama, de Cartago. Asesinado el 14 de octubre de 1998.

-Néstor Villar Jiménez, de 40 años. Muerto el 12 de septiembre, en Villavicencio.

-Bernabé Cortés, de 42 años. Reportero vallecaucano de televisión. 19 de mayo.

-José Abel Salazar. Muerto el 14 de marzo. Hacía programas culturales para Todelar, en Manizales.

-Didier Aristizábal, de 31 años. Asesinado el 2 de marzo de 1998.

-Oscar García Calderón. Trabajaba para El Espectador donde cubrió durante 20 años toros. Asesinado el 22 de febrero de 1998.

-Jairo Elías Márquez, de 42 años, fue asesinado el 20 de noviembre de 1997.

-Francisco Castro Menco, de 40 años, periodista y aspirante a la Asamblea de Sucre, fue asesinado el 8 de noviembre de 1997.

-Alejandro Jaramillo, de 67 años. Su cuerpo, encontrado el 24 de octubre de 1997, fue cercenado en varias partes. Era subdirector del Diario del Sur, en Pasto.

Las aulas siguen llenas El año pasado, cuando la corte constitucional declaró inexequible la ley 51 de 1975, quedó abolida la tarjeta de periodista. A partir de ese momento cierto miedo empezó a rondar el ámbito universitario. Se llegó a pensar que el número de aspirantes al título de comunicador social se reduciría ostensiblemente teniendo en cuenta que profesionales de otras ramas podrían aspirar a ser periodistas sin haber pasado por las aulas y conocer la teoría de Mcluhan, leer las especulaciones futuristas de Vattimo o haber repasado por casualidad algunos textos de Bordieu.

Pero las trágicas especulaciones no fueron ciertas. Gabriel Jaime Pérez, decano de la facultad de comunicación social y lenguaje de la Pontificia Universidad Javeriana, afirma que por el contrario, el número de matrículas ha aumentado. Para comunicación social tenemos 910 estudiantes y concretamente para el área de periodismo contamos con 101. La caída de la ley no afecto el interés por la carrera , dice Pérez.

Regina Vélez, jefe del departamento de comunicación social de la Universidad de Antioquia, comparte esta opinión. Dice que lo puede comprobar con un hecho muy diciente: tenemos 2000 bachilleres aspirantes a la carrera de comunicación social .

En la Universidad de la Sabana abrieron cinco primeros semestres de comunicación social debido a la gran demanda que tiene la carrera. Tuvimos que ampliar los cupos, esas son las consecuencias de la libertad y los estímulos de la sana competencia , opina Diana Sofía Giraldo, decana de la facultad de comunicación social.

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